9 enero, 2012. Por

La dama de hierro

Phyllida Lloyd
Llega a nuestros cines el biopic sobre Margaret Thatcher protagonizado por Meryl Streep
La dama de hierro

Hay figuras públicas, ya sea con cierta importancia dentro del mundo del espectáculo, la política o la vida social y cultura popular en general, a las que es muy difícil verlas desde un prisma objetivo y, digamos, humano. Caemos en el eterno error de asociar esas mismas figuras a una especie de robotización mecánica, alejándolas de nuestro mundo y sin pensar qué será de ellas en sus momentos de intimidad, soledad. Margaret Thatcher, la (según se dice) mejor Primer Ministra del Reino Unido después de Winston Churchill, la que más ha permanecido en el cargo en la historia de las islas británicas y la primera Primer Ministra mujer en el Occidente rico (se entiende la “Europa rica”), entre otros memorables récords políticos históricos, también denominada por la prensa internacional como La dama de hierro, encuentra en este ejercicio biópico facturado por Phyllida Lloyd una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrado vía documentales o, en algunos casos, vía el recuerdo de aquella década de los ’80 completamente adherida a su imagen y la de Reagan (y, por ende, a la de un conservadurismo feroz): el lado humano, actualizado, mostrándonos a una mujer de casi noventa años luchando contra una especie de Alzhéimer alucinatorio, la negación, el recuerdo, el olvido al que fue sometida, la soledad y abandono por parte de su familia y, más importante, el duelo sentimental tras la pérdida de su esposo Dennis Thatcher.

Probablemente otro gallo cantaría si Meryl Streep no se hubiera metido en carne viva a protagonizar a la Margaret Thatcher de su período como Secretaria del Estado para Educación y Ciencia del gobierno de Edward Heath y más tarde, líder del Partido Conservador, Primera Ministra hasta finales de 1990 y anciana media en la actualidad; pero el gallo canta. Y canta porque si bien se trata de un ejercicio de revisión sobre la vida y obra de una de las políticas más importantes de la historia, no se cae en la plasticidad de la descripción típica sobre dos o tres años en concreto, sino que la importancia (aunque no más atractiva) del film recae sobre el estado actual y marginación casi sintomática a la que se somete a las figuras político-sociales-públicas llegadas a la vejez. Lloyd nos muestra a una Thatcher de casi noventa años, alejada de la política y la vida pública desde hace muchos años, al borde de la (vasi) locura, sufriendo alucinaciones en recuerdo de su marido Dennis, sola en su cuarto con un montón de recuerdos a su alrededor en forma de vídeos, fotografías, sueños o cajas recuperadas de armarios mohosos que van llevando a La dama de hierro a asistir a un viaje organizado sobre su pasado, a diferencia de como sucediera en la reciente (y multipremiada, también) The Queen. Un pasado que la lleva en volandas hacia su época como hija de un tendero (y, por tanto, tendera), como militante política regionalista, como triunfadora en unas primeras elecciones, como primera mujer asistente al Parlamento, como Ministra conservadora, como líder de su partido, como Primera Ministra (y, en esta época, en su batalla contra los sindicatos, en decisora de aquella cruenta Guerra de las Malvinas contra Argentina, de estatización ultra-capitalista en el resto de la década y, al final, como una especie de dictadora que no oía a su entorno y, por tanto, acabó siendo desplazada y ninguneada por su partido obligando su paso al costado) y, sobre todo, como anciana octogenaria internada en su casa bajo un secretismo súbito y casi auto-obligada a luchar contra los fantasmas de su ambición histórica y de la soledad confesional con la que eligió vivir a partir de que quiso dar un paso adelante en su carrera política.

De más está decir que Meryl Streep está (una vez más… y van…) de Óscar, que se come toda la película, que logra representar con una fidelidad súbita tanto la imagen como los caracteres gestuales, vocales y los movimientos de una Thatcher desde su etapa de cuarentona dura hasta los de abuela cuasi senil de la actualidad (aunque Alexandra Roach, o la “Margaret joven” del film, también aplica un registro muy bueno, aunque no al nivel de Streep). Una película que, en definitiva, procura omitir los gags típicos del biopic aunque sí recurra a la plasticidad biográfica (aunque, en este caso, con retazos de imágenes reales de revueltas, casi de documental dentro de ficción realista) en muchos casos y, a la larga, logre facturar un resumen veloz, dinámico, ágil y completamente sensible que, más que resaltar la importancia histórica de Thatcher (que lo hace), lo que consigue es ponernos en situación de que, al fin y al cabo, la soledad duele más.

La dama de hierro

+ INFO

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Director: Phyllida Lloyd

G�nero: Biopic

Reparto: Meryl Streep, Jim Broadbent, Anthony Head, Richard E. Grant, Roger Allam, Olivia Colman, Nicholas Farrell, Alexandra Roach y Harry Lloyd

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Guión: Abi Morgan
Música: Clint Mansell y Thomas Newman
Fotografía: Elliot Davis

Estreno: 05.01

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Cu�ndo: NULL

Precio: NULL

Venta de entradas: www.entradas.com