22 diciembre, 2017. Por

Cine Español 2017

Estas fueron nuestras películas españolas favoritas de 2017
Cine Español 2017

  1. JULIA IST, de Elena Martín [LEE LA RESEÑA]

Júlia Ist es una película que encuentra sin problemas su ritmo, un ritmo cadencioso y magnético en el que la directora ensambla una serie de precisos planos magníficamente fotografiados. No parece concebida por alguien de 25 años, hay mucha sabiduría y personalidad, hay una voz propia y una cineasta que nos va a regalar grandes sorpresas en el futuro.”

  1. UNA VEZ FUIMOS SALVAJES, de Carmen Bellas [LEE LA ENTREVISTA CON LA DIRECTORA]

Carmen Bellas comenzó dirigiendo una película por encargo del colectivo de arquitectos Autobarrios para retratar el difícil barrio de San Cristóbal y las acciones de reactivación que el grupo puso en marcha, y terminó haciendo una película sobre ella. Bueno, sobre ella y sobre los niños que viven en San Cristóbal, que, a pesar de proceder de montones de países, son iguales que nosotros.”

  1. LA LÍNEA DE SOMBRA, de Nicolás Combarro [LEE LA RESEÑA]

“En La línea de sombra nos encontramos ante un Alberto García-Alix contenido, lejos de la desmesura que siempre le ha acompañado. Así, mediante el mismo blanco y negro que identifica la obra del fotógrafo, y conducidos únicamente por la voz rota que el cáncer de garganta le propinó, asistimos a sus lúcidas reflexiones y a sus anécdotas como si lo hiciéramos por primera vez.”

  1. VERÓNICA, de Paco Plaza [LEE LA RESEÑA]

“Seas amante del terror realista o fetichista del fantástico, Verónica te atrapa desde el primer momento por esa nostalgia de retratar un cine de época reciente, en este caso de los vívidos años ’90, para sacarnos una sonrisita cada vez que vemos un electrodoméstico que ya no existe, o una canción que ya no se escucha: un costumbrismo que nos apela directamente a los treintañeros –en este caso quizá más a los cuarentones, con perdón-, y que estamos viendo de forma continua, como hacía Stranger Things. Casi hasta podríamos encontrar ciertas similitudes entre ambas bandas sonoras, aunque, como ya hemos dicho, la historia de Verónica data de unos acontecimientos reales que sucedieron en Madrid en 1991.”

  1. HANDIA, de Jon Garaño y Aitor Arregi [LEE LA RESEÑA]

“El tino de los directores residen en exponer y saber trazar la humanidad de Joaquín, más allá de su leyenda, saber reflejar sus problemas tanto de índole emocional como sexual. La bien conseguida relación de los hermanos, intercalada con bellísimas imágenes de la tierra vasca que parecen creadas a golpe de cincel, el acierto en saber presentar que los cambios son constantes y lo importante de saber adaptarse a ellos, y la entrañable historia de alguien distinto, hace recordar al gigante de Altzo con una sonrisa.”

  1. ABRACADABRA, de Pablo Berger [LEE LA RESEÑA]

“Al igual que en Torremolinos 73 y en Blancanieves, Berger intenta eso, hipnotizar al espectador. Seducirlo, hechizarlo, atraparlo. Abracadabra no va a ser menos: sus estereotipados personajes de extrarradio, su reconocible folclore patrio, su casting mainstream y su peculiar argumento, sumado a una más que encomiable labor de montaje, hacen de Abracadabra un naif y a veces brillante divertimento que coquetea con lo fantástico.”

  1. PIELES, de Eduardo Casanova

“En un mundo gobernado por la superficial, por la obligación de adaptarse al canon estético de belleza, en plena imposición de un rol en el contexto heteropatriarcal y de la imposición de un ‘bien’ y un ‘mal’ que cada vez nos esclaviza más al inmovilismo y al miedo de decir lo que pensamos y sentimos, Eduardo Casanova ha hecho una película tan molesta como soberanamente necesaria. En Pieles reconstruye la identidad de la sociedad occidental por la vía de la escatología y el arte de la incomodidad, manteniendo la soga en corta con un universo metafóricamente esteticista, con ecos a la dirección de arte de nombres como los de Pedro Almodóvar, Wes Anderson o Lynne Ramsay”

  1. MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO, de Gustavo Salmerón [LEE LA RESEÑA]

Julia Salmerón nos cuenta que se casó con un ingeniero industrial y que llevaban una vida modesta con sus 6 hijos, porque ella siempre había querido tener muchos. Así, con el sexto retoño, se cumplió su segundo deseo en la vida: tener un mono. Y con la caída de una herencia inesperada, pudo cumplir su tercer e imposible sueño: vivir en un castillo. Entre los muros de esa inconcebible mansión se crió la familia Salmerón rodeada de todos los objetos que Julita fue acumulando durante años, y entre los cuales se esconden las vértebras de sus bisabuelos, que murieron en la guerra.”

  1. EL AUTOR, de Manuel Martín Cuenca [LEE LA RESEÑA]

“La finalidad de la película no es hacer una profunda reflexión sobre el arte de crear, aunque también lo sea. A los guionistas les interesa plantear una pregunta, ¿es moralmente lícito manipular la vida de las personas para convertirlas en material de ficción? Mientras las respuestas llegan, el espectador disfruta de un film enérgico, atrevido, de gran factura visual, ritmo ágil y con un buen puñado de brillantes gags.”

  1. EL BAR, de Álex De la Iglesia [LEE LA RESEÑA]

“El cineasta vasco consigue combinar comedia negra, exploitation y encerrona (algo que ya hizo antes en varias de sus películas), crítica social y una suerte de manual psicológico para la supervivencia: ocho personas de generaciones, entornos y ambientes diferentes tendrán que ponerse de acuerdo para sacar adelante un cometido tan básico como seguir vivos. Un debate a fuego por descubrir por qué están en esa situación y cómo poder llegar al quórum. Algo parecido a lo que sucede con España, pero sin alianzas con premeditación y alevosía como las de algunos partidos políticos.”

  1. LA LIBRERÍA, de Isabel Coixet [LEE LA RESEÑA]

“Produce emociones genuinas, ya sea cuando consigue dibujarnos una media sonrisa en el rostro, yo cuando nos la tuerce. Coixet elige una historia sencilla, sin sobresaltos ni artificios, y la ofrece con su sosegada visión de la realidad (que casi siempre es hostil). No hay desgarros emocionales ni sentimientos desmedidos: solo una mezcla eficaz y duradera de melancolía y esperanza. Y es más que suficiente.”

  1. LA LLAMADA, de Javier Ambrossi y Javier Calvo [LEE LA RESEÑA]

“La película nuevamente abre tantos debates como posibilidades hay de sentirse libre: de ahí que el himno oficial de la película sea el (y con permiso de la canción oficial que compuso Leiva para la película) Lo hacemos y ya vemos, un electro-latino que bebe de Henry Méndez y Juan Magán que sirve como médium para comunicar el espíritu discursivo del film: una carretera acelerada para poner en práctica la libertación de bloqueos y tabúes para amar desde a Dios, a una monja, a un macarra o a un póster de Juan Pablo II. Perrear es el nuevo rezar”

  1. MORIR, de Fernando Franco [LEE LA RESEÑA]

“Quizá sea esa la razón por la que tenemos la oportunidad de adentrarnos en la más íntima relación de dos personas que comparten hogar y juegos, y costumbres, y recuerdos; los cuales se van perdiendo poco a poco por la afección de Luis. O quizá no sea esa la razón de tan sincero retrato, porque bien es cierto que ambos actores han declarado en numerosas ocasiones haber tenido que deshacerse de su relación real para construir la de los personajes. Sensacionalismo aparte, sí es de agradecer la naturalidad con la que Franco se adentra en el salón de esta pareja que ha decidido vivir la muerte al margen del resto del mundo. El realismo se combina con ciertas licencias estéticas en donde la música, por ejemplo, cobra un valor narrativo en su carácter diegético –fruto de la melomanía del director-.”

  1. COLOSSAL, de Nacho Vigalondo [LEE LA RESEÑA]

“Peli de catástrofes, comedia, ciencia ficción, Vigalondo tensa la cuerda de lo inverosímil, de lo absurdo, de lo disparatado, pero él sabe hacer que todo esto funcione. Así que lo mejor es disfrutar y dejarse llevar por su inusitada capacidad de riesgo, por su inagotable virtuosismo visual, por su singular talento para el mix y por su insobornable auto-fidelidad.”

  1. VERANO 1993, de Carla Simón [LEE LA RESEÑA]

“La cineasta nos hace partícipes de un pequeño mundo y de una iniciación al llanto sin sacrificar nunca su punto de vista: el cuerpo de la pequeáña Frida será siempre nuestro eje, y lo que veremos y oiremos será siempre aquello que ella pueda ver y oír, mientras el verano va amontonando en el patio de esa casa sus días y sus noches y, para esa niña en camino de dejar de serlo, la certeza de una ausencia y también la de tener que vivir con ella.”

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