11 junio, 2018. Por

CHVRCHES

¿Es ‘Love Is Dead’ una colección de sintetizadores sin riesgo o una colorista máquina de baile?
CHVRCHES

A diferencia de lo que muchos críticos piensan, para mi el trío escocés CHVRCHES (fotografiados por Danny Clinch sobre estas líneas)es una banda cuyo recorrido por la presente década ha ido de menos a más. El The Bones Of What You Believe (2013) con el que debutaron no llegó a convencerme hasta que Every Open Eye (2015) llegó para afianzar ese sonido. El Love Is Dead (2018) que estrenan estos días ha marcado el final del idilio para muchos, que encuentran a los de Glasgow atascados en un pop sintético y cheesy.

Reconozco que hay que darle la razón a quienes dicen que la banda de Lauren Mayberry no ha asumido ni un riesgo a la hora de elaborar las 13 canciones que conforman este nuevo disco. Y que Love Is Dead coloca a CHVRCHES a muy pocos pasos de que su propia fórmula se les agote en menos de diez años de carrera musical. Aunque la sensación de continuidad que había entre sus dos primeros discos no es tan acusada con éste, cualquier día todas sus canciones empezarán a sonar iguales y los escoceses tendrán un problema.

Love Is Dead coloca a CHVRCHES a muy pocos pasos de que su propia fórmula se les agote en menos de diez años de carrera musical

Pero ese día no ha llegado. Love Is Dead contiene 50 minutos de optimismo colorista y algunos guiños al synthpop oscuro de los 80 y cierto compromiso político que, junto al sonoro apoyo y voz que Lauren Mayberry le ha prestado al movimiento #MeToo desde que se ha puesto en marcha (la cantante de CHVRCHES lleva desde 2013 siendo muy crítica con el sexismo en la industria musical) que puede ayudar a explicar por qué este disco ha levantado ampollas en tantas orejas.

Centrándonos en el presente, y no en el futuro de la banda, Love Is Dead es un disco de momentazos que los amantes del bailoteo indie y los sintetizadores no podemos dejar pasar. Desde el Deliverance que parece tanto un homenaje a Depeche Mode como una reflexión ideológica; hasta estribillos con intención de convertirse en himnos, como ese “We wrote our names along the bathroom walls / Graffitiing our hearts across the stalls” del Graffiti que abre el disco.

Love Is Dead es un disco de momentazos que los amantes del bailoteo indie y los sintetizadores no podemos dejar pasar

Tal vez depositan los de Glasgow demasiada confianza en el dueto con Matt Berninger de The National en My Enemy. Tanto como para hacer de él el segundo single de Love Is Dead, aunque sea uno de los cortes más repetitivos y con menor pegada de éste. En realidad estamos ante uno de esos discos que encuentran su tono en el bombardeo de hits pop de esos que te ponen a pegar brincos justo antes de la mitad, a partir del quinto corte. El combo que forman Forever, Never Say Die y Miracle forma uno de los pasajes más redondos en la discografía de la banda. Pegadizo, eufórico, sin caer en un sonido recargado o pretencioso y, sobre todo, divertido.

Tras la agridulce mezcla de emociones, el nuevo disco de CHVRCHES ya está encaminado y cogiendo velocidad sobre las vías. Graves es un pepinazo que, encima, tiene una letra simple pero madura. Heaven/Hell genera una atmósfera que, por momentos, nos retrotrae a algún momento de los 90 mientras, por otro lado, suena sólida, emocionante y actual. Y la delicadeza de Really Gone funciona a la perfección después del bombardeo de progresiones pop y estribillos pegadizos. Todas son canciones que, además, se benefician de que el trabajo de Mayberry como letrista se haya despegado de lo exclusivamente romántico, adquiriendo un compromiso político creíble, eficaz y palpable en varios puntos del disco.

Hay que dejar a un lado las complicaciones y las ganas de atmósferas serias u oscuras. Pero, hecho esto, el tercer disco de los de Glasgow le pone a uno a bailar con eufórico desenfado.

Al final CHVRCHES firman un disco que para el amante del synthpop es puro disfrute. Hay que dejar a un lado las complicaciones y las ganas de atmósferas serias u oscuras. Pero, hecho esto, el tercer disco de los de Glasgow le pone a uno a bailar con eufórico desenfado. Es cierto: a Love Is Dead puede que el paso del tiempo no le trate tan bien como a sus predecesores. Y que más les vale a CHVRCHES ir buscando nuevas fórmulas para no empezar a sonar como un disco rayado antes de que acabe la década que les ha visto nacer (no sería los primeros, ¿eh, M83?). Pero disfrutemos del momento y de la fiesta que lentamente se arma en el Wonderland que cierra Love Is Dead y que tan bien representa la energía de esta banda. Porque, al fin y al cabo, CHVRCHES no lo hacen tan mal.

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