5 abril, 2017. Por

Chema Conesa

La fotografía, 100 PhotoBolsillos después
Chema Conesa

Chema Madoz, Cristina García Rodero, Alberto García-Alix, Francesc Catalá Roca, Virxilio Vieitez, Ramón Masats, Colita, Juana Biarnés, Cristina de Middel, Joan Fontcuberta, Isabel Muñoz, Juan Manuel Castro Prieto, Manuel Outumuro, Carlos Saura, Laia Abril, NOPHOTO, Ortiz Echagüe, Valentín Vallhonrat u Ouka Leele son solo algunos de los muchos fotógrafos que han formado parte de la colección PHotoBolsillo de La Fábrica: un proyecto que vio la luz en en 1998 con un primer libro dedicado a Xavier Miserachs y que, casi dos décadas después, continúa con su labor de dar forma y nombre a la fotografía en España.

En este especial aniversario en el que la colección llega a los 100 números hablamos con su director: el fotógrafo y editor Chema Conesa. Con él recorremos la historia de la fotografía en España de estos últimos diecinueve años, desde los inicios del fotoreportaje hasta la llamada posfotografía y lo que aguarda después.

Notodo: Se cumplen 100 números de la colección PhotoBolsillo de La Fábrica: han pasado ya casi veinte años desde la primera edición. ¿Cómo ha sido ese trayecto de casi dos décadas?

Chema Conesa: En el inicio de PhotoBolsillo teníamos la sensación de que la fotografía española no estaba suficientemente considerada, y como nacimos con esa intención un tanto documental pues nos centramos en que ninguno de los grandes autores quedase fuera. En aquel momento no se editaba mucho libro de fotografía: eran muy caros e incluso autores que nos parecían absolutamente importantes no tenían libro o, si lo tenían, eran libros tremendamente caros. La función de esta colección es divulgar; por lo tanto decidimos que aunque fuesen maestros suficientemente consagrados había que incluirlos para acercarlos al lector que podía comprar un librito de estas características, con esa idea de dar a conocer.

La función de esta colección es divulgar; queríamos volcarnos en la gente que lo tenía más difícil para darse a conocer

Éramos conscientes de que posiblemente para muchos lectores ese libro podía ser la primera vez que oyese hablar de ese fotógrafo. Nacimos con esa idea, simultaneando, eso sí, para que tuviese un ritmo, gente muy consagrada con gente no tan consagrada aunque tuviese ya una obra interesante. No queríamos diferenciar entre artistas y no-artistas pero sí queríamos volcarnos en la gente que lo tenía más difícil para darse a conocer; y esa gente en su inmensa mayoría pertenecía al mundo de la fotografía documental en sus diversas acepciones: unos más cercanos del compromiso personal o del lenguaje personal y otros que simplemente trabajaban para prensa y que su obra no tenía ningún otro recorrido.

Notodo: Una de las características de los PhotoBolsillo es esa que mencionas y que los hace tan accesibles a un público general, el precio en relación también a su tamaño. ¿Qué otras características destacarías?

Chema Conesa: Yo soy fotógrafo, he trabajado toda la vida en prensa, y a mí lo que me gustaba de los libros, cuando había una secuencia de imágenes, era dar importancia a ese orden en que se enseñan las fotografías, porque en sí mismo estaba constituyendo una narración. En esa narración, si se ordenan las fotos de una determinada forma, tenías la sensación que podías contar lo que a mí me parece importante de los PhotoBolsillo, que es la mirada de cada autor. Separarles por su manera de entender la fotografía y que eso quedase lo más claro posible. Esto nos obligaba a no centrarnos solamente en trabajos cerrados, lo que ahora llaman “proyectos”, sino ir picoteando de esos proyectos y construir la forma de mirar, siempre poniéndonos de acuerdo con el autor claro, que tenía la última palabra.

Lo que me parece importante de los PhotoBolsillo es poder mostrar la mirada de cada autor

Notodo: ¿Los criterios para elegir a esos autores estaban basados en esa mirada personal?

Chema Conesa: Sí, gente que tuviese algo que decir. En el momento en que la fotografía va madurando te das cuenta que no es fotógrafo todo aquel que tiene una cámara sino todo aquel que tiene algo que decir. Por tanto, había que ver dónde había acento personal en la obra de cada fotógrafo. Hay fotógrafos que tienen una determinada manera de mirar que por su trabajo alimenticio es complicado de enseñar. Creo que esta colección respondía a eso.

No es fotógrafo todo aquel que tiene una cámara sino aquel que tiene algo que decir

Notodo: Ahora que estamos en pleno boom de la fotografía y que mucha más gente puede tener acceso a una buena cámara, ¿ves posible que surjan fotógrafos tan icónicos como los de antes?

Chema Conesa: Ahora mismo el hacer una fotografía que acabe resultando icónica creo que es algo que está más en poder de los grandes comunicadores y de las grandes redes sociales, que son las que convierten a veces una estupidez en un éxito. Yo no sé cómo se hace eso, no trabajo en marketing, no me preocupa. Lo que sí veo es que antes el público consumía menos imágenes, y al consumir menos imágenes tienes que poblar tu cabeza con un imaginario concreto. Creo que la fotografía antes respondía más a un esquema donde no había tanto fotógrafo, no había tanto consumo de imágenes y era de alguna forma más sencillo hacerse una idea estilística de por dónde iba cada fotógrafo. Ahora creo que es más complejo, primero porque el lenguaje ha llegado a su etapa… no sé si llamarla “barroca”, pero sí que de alguna forma todo son imágenes lo que consumimos, por tanto, no hay una sola línea de dirección. Ya incluso se está hablando de la post-fotografía, va a ser el uso que se le de a la imagen lo que va a determinar su contenido. Creo que hay una revolución excesiva, una verborrea, y no está claro quién es quién.

Estamos tan ávidos de lo nuevo que bendecimos con una rapidez tremenda a jóvenes fotógrafos que tienen su primer éxito

Segunda historia: estamos tan ávidos de lo nuevo que bendecimos con una rapidez tremenda a jóvenes fotógrafos que tienen su primer éxito, y en mi experiencia, eso es absolutamente contraproducente. La fotografía, como la literatura, si la consideramos como una vía de comunicación tiene un recorrido que debe ser muy largo y hecho en muchas etapas. Esto quiere decir que lo importante es llegar al final del camino y no tener éxito en dos o tres bombazos. ¿Por qué? Pues porque el éxito es muy fácil y muy engañoso, muy de “estar en el sitio adecuado en el momento adecuado”, pero tener toda una forma de narrar, toda una forma de componer, toda una forma de decir, eso solo sucede cuando hay una cierta trayectoria. Es con esa trayectoria con la que en algunos casos nos hemos podido equivocar y con algunos otros autores hemos acertado. Esa es la complejidad de incorporar a un joven autor o considerarle autor de una forma demasiado temprana, que es un poco lo que suele suceder.

La historia de la fotografía en España siempre se ha tratado de una forma muy aleatoria

Notodo: Con esa idea de descubrir y dar a conocer en mente, ¿podríamos decir que los PhotoBolsillo fueron una especie de plataforma tipo Instagram ahora?

Chema Conesa: De alguna forma sí: es dar visibilidad por medio de una herramienta que es el papel, cosa que ahora ya no es tan rápida, el mensaje del papel es mucho más lento, mucho más caro y mucho menor a nivel de circulación. En aquel momento era apostar por quién era quién. Bien es cierto que como la historia de la fotografía en España siempre se ha tratado de una forma muy aleatoria, no ha habido realmente estudios, ni facultades, ni gente interesada en poner al día todo el patrimonio cultural de la fotografía. Estamos hartos de ver cómo se han tirado archivos enteros de fotógrafos del SXIX y que han aparecido algunos convertidos en el plástico de las carteras que fabrican en Ubrique. Era una época en la que el plástico no era tan fácil de conseguir, entonces se utilizaban ese tipo de acetatos que llevaba la película fotográfica para utilizarlo de esa forma.

En España siempre ha habido un desprecio hacia la fotografía: somos un país de “artistas” entre comillas

Ha habido siempre un desprecio hacia la fotografía. Somos un país de “artistas” entre comillas, y por tanto quiere decir que el arte está más cercano a todo concepto de lo manual. El pintor, el que crea con sus manos, el alfarero y tal, a esos no tenemos problema en llamarlos artistas; sin embargo, la reproducción por medio de aparatos, de cámaras, una reproducción fotoquímica siempre ha sido sospechoso de ser algo demasiado sencillo y no se ha querido ver a auténticos artistas en trabajadores que han utilizado la cámara. Creo que la colección PhotoBolsillo lo que intenta también es resolver esas pequeñas dudas.

Notodo: Entiendo que eso ya está superado…

Chema Conesa: Eso ya está superado, ¡sí!, ahora el problema casi es restar. El problema ahora es que hay tanto joven emergente que no sabes si le estás dándole una oportunidad o gastándole una jugarreta. Hay fotógrafos que ves que tienen una visión muy clara, una forma de mirar muy diferente, que podrían ser un autor, pero si le haces un libro a los primeros trabajos, ¿qué dejas para la posteridad?. Hay mucha gente muy interesante, pero hay que dejarla madurar.

Hay muchos fotógrafos interesantes, pero hay que dejarlos madurar

El problema también es que hay miles, no es que haya muchos, es que hay miles, porque la facilidad en la obtención de fotografías nos ha hecho pensar que todos somos capaces de tener un lado artístico. Con solamente apretar un dedo la tecnología de ahora te asegura que la foto te va a salir bien, sea cual sean las condiciones de luz, es lo mismo que la escritura, todos sabemos escribir pero ¿quién es el escritor?. El autor es el que tiene la necesidad de contar algo, y si es a través de la fotografía lo hará con imágenes.

La facilidad en la obtención de fotografías nos ha hecho pensar que todos somos capaces de tener un lado artístico

 Notodo: ¿Ves posible una colección de PhotoBolsillo de fotógrafos de Instagram?

Chema Conesa: Podría ser posible, pero sinceramente hay que dejar madurar un poquito la historia porque Instagram y todas las redes sociales tienen esa inmediatez que no la tiene el papel, por tanto, el llegar al papel es como consagrar un hecho, y para ello no vamos a llenar el santoral de miles de santos, vamos a ir poco a poco. El éxito es tan efímero, el uso de la imagen es tan efímero, que a cualquier chico joven que haga buenas fotos le puede fichar un cazatendencias y llamarle para hacer una campaña publicitaria. La publicidad está siempre detrás de todo lo que es el imaginario fotográfico, la publicidad es al final la excelencia final del mensaje, y es muy vistosa, es muy moderna, intenta siempre ajustarse a lo que se lleva, por eso es tan efímera. Dime, ¿cuántos fotógrafos que han trabajado en el mundo de la moda han pasado a la historia de la fotografía? Poquísimos.

Notodo: Pero antes no era así, hay grande fotógrafos de moda como Helmut Newton, Irving Penn..

Chema Conesa: No hay tantos, Helmut Newton, Irving Penn, Avedon, Newman… claro que sí, claro que hay fotógrafos que han trabajado en publicidad, pero antes la publicidad también era inferior en cantidad, estaba en papel, ahora todo se consume con mayor rapidez. De hecho, a los fotógrafos ya se les pide que no solamente sean fotógrafos, sino que también cuenten en vídeo sus historias, o hagan una mezcla. Ahora también hay muchos fotógrafos de moda buenos, pero yo no encuentro uno que me dure mucho tiempo su forma de mirar. Mario Testino por ejemplo sí, pero es de los poquísimos y todavía falta que la influencia de su forma de mirar llegue a la fotografía. Lo que ha llegado de Mario Testino es solo a la moda, ha llegado a ser el gran comunicador, ha llegado a los museos, como con la exposición que tuvo aquí en el Thyssen, porque tiene una capacidad de atracción de gente. Este es el eterno problema que tenemos todos con las imágenes: si eres director de un gran museo tienes que plantearte si quieres aumentar la gente que va al museo o especializarte en algo más complejo.

El selfie es la forma tonta de fotografiarse

Notodo:  En los PhotoBolsillo se incluyen grandes retratistas como Alberto García Alix, que hace unos años hizo una exposición en la que reflexionaba sobre el concepto del selfie versus el autoretrato, ¿qué me puedes decir sobre este tema?

Chema Conesa: El selfie es la forma tonta de fotografiarse, de hacerse un autorretrato. Creo que es un acto banal, que equivale a la impronta esa tan personalista de “yo he pasado por aquí, yo he estado aquí” que se hacía en forma de grafismo en las paredes de los cuartos de baño. El autorretrato conlleva otra cosa mucho más densa, más elaborada, donde hay en juego muchos más elementos. Por decirlo de alguna forma, hacerse un autoretrato es muy complicado, tienes que valer para eso, te tienes que interesar a ti mismo lo suficiente, porque no todos los buenos fotógrafos son capaces de hacerse un buen autoretrato. No tienen un ego suficiente como para estar en torno a eso. ¿Quién es más fácil que lo haga? Autores como Alix que se cuenta a sí mismo, sus fotografías son su vida. Solamente artistas que su obra sea una continuación de ellos mismos, de su mundo interior, de lo que les interesa, harán autorretratos interesantes. Lo demás me parece una impostura, una banalidad sin mayor importancia.

 No todos los  fotógrafos son capaces de hacerse un buen autorretrato

Notodo: ¿Qué otros retratistas hay en la colección de PhotoBolsillo y cuáles son sus favoritos? Tengo entendido que se va a sacar uno este año, si no se ha sacado ya, de Pierre Gonnord, por ejemplo.

Chema Conesa: Vamos a reeditarle, ya se hizo de él un primer número. Es lo que pasa con algunos autores sólidos: se hace un primer número y luego se reeditan porque siguen trabajando. Siguen trabajando en el primer lenguaje del primero y es reconocible. Pierre Gonnord es uno de ellos y como retratista me interesa mucho Alberto García-Alix, pero hay muchos. Me interesan todos aquellos fotógrafos que hacen fotos que yo no sé hacer, creo que esa es la clave para ser editor, que te emocionen cosas que no seas tú capaz de reproducir. La fotografía tiene algo que ver con la psicología de una forma muy directa, tú no eres capaz de ver aquello que tu interior no te muestre curiosidad por ver. Un fotógrafo, para ser profundo, para ser esencial, tiene que ser muy fiel a lo que ve, y si es fiel a lo que ve se está desnudando. El fotógrafo será mejor cuando viva acorde con lo que fotografíe y fotografíe aquello con lo que vive. Esa doble dirección es la que te hace descubrir quién te merece la pena, quién te interesa y quién no. Lo que tiene que hacer un artista o un creador es ofertar un territorio nuevo, para la vista, para los sentidos o para la emoción, pero territorio nuevo. No me repitas, a los clásicos hay que estudiarlos para después olvidarlos.

Fontcuberta tiene una cabeza genial, pero me divierto más escuchando las explicaciones de sus exposiciones que viéndolas

Notodo: ¿Hay fotógrafos que estén inventando lenguajes nuevos?

Chema Conesa: Se están inventando lenguajes continuamente lo que no sé es si serán validos o no, porque todavía no sé que hay de artificio y que hay de conexión de verdad. Hay veces que la fotografía es tan liviana, es tan fácil hacer fotos que hasta que eso te compone un mapa donde me lo creo, llega un momento que… a mi me pasa con autores, Fontcuberta por ejemplo, es un tipo genial, con una cabeza genial, pero me divierto más escuchando las explicaciones de sus exposiciones que viéndolas. Es un tío al que admiro profundamente, y que cuando me cuenta sus planteamientos digo: “qué bien, qué cabeza”. Luego voy a ver su exposición y no me emociono, porque me emociona la idea, que está de putamadre, por eso es quien es y por eso ha sido bendecido y se merece todos los premios que le han dado, pero hay algo más que tiene que ver con un sentimiento o una emoción a través de la imagen.

Notodo: Has mencionado el papel como forma de prestigio, ¿crees que se volverá al papel?

Chema Conesa: Creo que es difícil que se vuelva al papel como método de masas, pero si creo que el papel va a significar, como en la poesía y la literatura, el rincón donde te refugias para ver con tranquilidad algo más perdurable, el resto será consumo, consumo, consumo. La gente joven va a usar internet para ver lo que le gusta y estar en la honda y a la última, pero cuando has decidido ya lo que te gusta, ya no estás en esa honda, necesitas retenerlo, y para retenerlo el papel es más adecuado. Pero tiene el problema de que es más caro y como es más caro no está al alcance de todos. Por eso es más complicado que un joven venda libros de fotografía porque a la gente que le va a interesar eso es gente joven que normalmente, de dinero está peor. Sin embargo libros de autores ya consagrados puede que tengan otra salida. Yo apostaría por que el papel no va a desaparecer del todo, como ya está empezando a pasar en prensa, porque el tiempo que dura el mensaje de cualquier cosa, puesto sobre soporte físico, es mucho más largo que el evanescente de los medios electrónicos. Por tanto creo que, no con el éxito de décadas pasadas, pero si que va a haber un sector del público que siga dirigiéndose al libro como medio de conservar imágenes.

El fotógrafo será mejor cuando viva acorde con lo que fotografíe y fotografíe aquello con lo que vive

Notodo: Un lector más elitista también

Chema Conesa: Posiblemente más elitista pero elitista cultural, no elitista de dinero solamente, porque el dinero no está muchas veces donde está la cultura. Un elitista del pensamiento, un elitista de la filosofía, un elitista social, en definitiva es una especie de coleccionista de sensaciones personales.

El lector de papel es un elitista cultural, una especie de coleccionista de sensaciones personales

Notodo: En el 2012 se sacó la edición digital de los PhotoBolsillo de Chema Madoz, de Ouka Leele y Marcos López, en los que se añadían otros contenidos multimedia que enriquecían el producto y además abarataba el coste, vendiéndose a un precio inferior también. ¿Tuvo éxito este formato? ¿Funciona un fotolibro en versión digital?

Chema Conesa: Ahí no te puedo contestar porque mi labor es como director de la colección en relación al contenido, no al valor empresarial. No sé hasta qué punto tuvo o no tuvo éxito. Lo que a mí me ha llegado es que no tuvo éxito. ¿Por qué? Pues porque cambias un soporte físico por otro soporte físico que te obliga a introducir un aparato que lea eso. Digamos que es un paso intermedio entre la nube, donde todo se puede hace accesible, y el libro.

Notodo: En los PhotoBolsillo, además de las fotos, se incluye un prólogo escrito por algún periodista, escritor o filósofo. ¿Cómo de importante es esa parte teórica en la obra de un fotógrafo?

Chema Conesa: El discurso teórico es bueno para señalar claves de entendimiento y poco más. Yo odio profundamente los ensayos de críticos que hablan para otros críticos, pero no hablan para entender la fotografía: hablan para demostrar su enorme sabiduría y profundidad de sus conocimientos y eso lo detesto. Hay algo que siempre les he dicho a todos los que les he pedido que colaborasen presentando a un fotógrafo y es que se trataba de hacer textos didácticos, donde pongas en solfa quién es ese fotógrafo, lo encuadres en su generación y des unas claves para entenderle, pero no dando por supuesto que esas claves son las únicas para entender a ese fotógrafo. No puedes decir lo que vas a ver, este fotógrafo hace esto, sus referentes son estos, tal vez te recuerde a alguien… con esa serie de puntos estás privando de lo que para mí es esencial y es que leas la fotografía sin condicionantes. Son lenguajes que se entorpecen el uno al otro. Es mejor que alguien te cuente quién es un fotógrafo con pequeñas claves pero que no te lo cuente todo.

Tenemos una generación de fotógrafos acojonantemente buenos ahora mismo en España pero que apenas son conocidos afuera

Notodo: La colección PhotoBolsillo empezó con fotógrafos españoles y luego se incluyeron también fotógrafos latinoamericanos y africanos, ¿pensáis seguir ampliando nacionalidades?

Chema Conesa: Me da la sensación de que no, tenemos muchísima labor que hacer por delante con los fotógrafos españoles. Esta sí que creo que es una cuestión de querernos a nosotros mismos. Creo que tenemos una generación de fotógrafos acojonantemente buenos ahora mismo en España pero que apenas son conocidos ahí fuera. España ha seguido siempre en su tradición de no creer en sí misma y jamás se han autopublicitado sus autores, y los que lo han podido hacer ha sido de la mano de gente extranjera. Te pongo un ejemplo: al gran Català Roca, el maestro de maestros, no lo conocían en Alemania hasta que un critico alemán dijo: “¿cómo un fotógrafo comparable a la generación de los superconocidísimos y supermachacados fotógrafos franceses, no está en la élite del conocimiento?”. Y no lo está. Aquí puedes ensalzar o criticar a un fotógrafo pero todo se queda en algo interno, en algo de andar por casa. España ha sido muy tímida en darse a conocer. Siempre hemos tendido a alabar lo de fuera mucho antes que reconsiderar lo bueno que tenemos, y creo que hay fotógrafos buenísimos que están despuntando que se han tenido que ir de este país porque aquí no hay una industria fotográfica que les de soporte.

A los medios no les interesan los fotógrafos, les interesa tener fotos para publicar

Notodo: ¿Crees que a pesar de haber mayor acceso a los medios los fotógrafos de ahora lo tienen más difícil que antes?

Chema Conesa: Lo tienen complicadísimo, los medios lo que han hecho es desprenderse de fotógrafos y de editores gráficos. Es no darle valor al lenguaje fotográfico lo que están haciendo. Bien es cierto que es por la crisis tan brutal que tienen los medios lo que han hecho es regalar cámaras digitales a todos sus redactores, porque saben que cualquier foto te va a salir y con eso les es suficiente. No les interesan los fotógrafos, les interesa tener fotos para publicar, pero no la fotografía.

Todos queremos lo mismo: emocionarnos

Notodo: ¿Crees que el fotoperiodismo está condenado a morir? Hay quien anuncia incluso la muerte de la fotografía como la conocemos.

Chema Conesa: ¿El concepto fotografía hasta dónde llega? Ahora se empeñan en hablar de la post-fotografía lo mismo que están hablando de la la post-verdad. Todo son artilugios sociales que nos inventamos cuando no sabemos lo que va a pasar. No sé lo que va a pasar con la fotografía, pero imagino que seguirá su evolución como todos los lenguajes. La fotografía es un lenguaje de comunicación a través de símbolos que son las imágenes, por tanto, claro que va a tener una evolución. Creo que la gente que tenga algo que decir lo va a seguir diciendo con imágenes, que van a ser de otro tipo, intervenidas, cuarteadas, apropiadas… vale, pero van a seguir siendo imágenes a las que alguien le da un sentido. Lo importante es si tienes algo que decir y eso que tienes que decir si te emociona. Al final todos queremos lo mismo, emocionarnos.  Es la emoción lo que va a continuar ahí.

Notodo: ¿Cómo es el trabajo de un editor?

Chema Conesa: Un editor tiene que ser mayor por definición: haber visto mucho y ser muy generoso, en el sentido de aceptar que hay muchas cosas que no entran en tu cabeza pero que tienes el deber de considerarlas.

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