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 Parientes pobres del diablo (Tusquets) es un título rotundo y que bien pudiera representar la escritura de su autora, la catalana Cristina Fernández Cubas, uno de esos nombres que muchos ignoran, pero otros muchos disfrutan a rabiar. Como en el citado título, Fernández Cubas tiene una capacidad endiablada (valga la redundancia) para introducir lo terrible y misterioso en la más llama cotidianeidad. Es lo que hace que una demencia senil se convierta en un relato de demonios y fantasmas (El moscardón), o el periplo africano de un viajero en una maldición que le cambiará la mirada para siempre (La fiebre azul). Junto a estos dos relatos encontramos el que da título al libro, ese Parientes pobres del diablo, la fascinación que sentimos por la encarnación del mal, aunque sea en sus estadios menores, en esos parientes pobres del demonio que nos rodean sin que, al menos algunos, nos demos cuenta.
Otra de las destrezas que la autora despliega en sus textos se deja sentir con fuerza en estos tres relatos largos (o nouvelles): un dominio total en la creación de ambientes. Lo primero que nosotros leímos de la autora, no podemos olvidarlo, fue aquel relato de Con Ágata en Estambul ambientado en un convento de monjas, un prodigio de inmersión absoluta en un ambiente que nos es ajeno. Tienen los textos de Cristina Fernández Cubas poder de fascinación sobre el lector. Sin necesidad de recurrir a sobrecarga de imágenes ni ningún tipo de barroquismo, sino más bien al contrario, a base de limpieza en el estilo y elipsis, la autora atrapa nuestra atención desde las primeras líneas. Con el mal como tema primero pero entrelazado con otros como la soledad, el aburrimiento, las ataduras familiares y los viajes iniciáticos, Parientes pobres del diablo es una lectura que dulcemente nos incomoda.
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Tusquets |
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Autor/es: Cristina Fernández Cubas Título: Parientes pobres del diablo Editorial: Tusquets Páginas: 180 Precio: 14 € Año: 2006
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