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 El arte, ¿salva o condena? En el Teatro Lagrada de Madrid podemos asistir a una reflexión en torno a la relación genio-locura. Ídolos rotos recrea dos universos paralelos: el de la escultora francesa Camille Claudel, amante y discípula de Rodin, y el del bailarín ruso Vaslav Nijinsky. Personajes reales que no se conocieron en vida pero a los que les unió la misma enfermedad: la necesidad de crear. El don de la creación, sin embargo, les condujo a una difícil existencia, a la locura, pasando gran parte de sus vidas en instituciones psiquiátricas. A través de la danza y, sobre todo, la expresión corporal, el escenario se convierte en un cuadro, por el que desfilan diferentes retazos de la vida de estos artistas. La historia no se detiene en narrar acontecimientos sino en explorar las intimidades del alma. Se trata de un álbum de fotos, un recopilatorio de recuerdos, de sensaciones.
El cuerpo se convierte en el principal vehículo de comunicación, dejándole a él la responsabilidad de conducir la obra de principio a fin. El montaje –a cargo de la compañía Mascapone- resulta muy interesante, evocando espacios tanto reales como imaginarios, ayudado por la inclusión de vídeo proyecciones. Los textos han sido extraídos de las cartas personales que Camille Claudel escribía a su hermano desde el manicomio y del diario que comenzó a redactar Vaslav Nijinsky. El trabajo de los actores - José Luis Sendarrubias y María González- es excelente.
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Título: Ídolos rotos Compañía: Mascapone Teatro Dirige: Marta Schinca Intérpretes: José Luis Sendarrubias y María González Lugar: Teatro Lagrada Dirección: c/ Ercilla, 20 Localidad: Madrid Teléfono: 91 517 96 98 Fecha: Hasta el 23.04 Hora: 21 h Precio: 12 €
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