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 Sucede que el azar es concentrativo. Y al autor de Edén, el internacional Alejandro Rossi (Florencia, 1932), le ha bastado con un sencillo encuentro en la ciudad alemana de Hamburgo para demostrarlo. Una insignificante –como una magdalena- casualidad vale para trasladarnos de la mano del narrador al exquisito y decisivo Hotel Edén, lugar donde se instalara la familia del joven protagonista –el pequeño Alex- varios veranos durante su estadía en Argentina. Y la novela comienza.
Alejandro Rossi ensancha a través de las páginas de Edén los recuerdos de su primera infancia, la única y verdadera patria que sólo en aquellos pocos años ocupaba el imaginario espacio que cabe entre Florencia, Roma, Buenos Aires y Caracas. La capital de esa patria se levanta sin duda sobre las paredes del Hotel Edén. Bien pudiera tratarse de unas memorias del autor, aunque aquí no se trata de eso. El subtítulo es indicativo: Edén. Vida imaginada. La memoria de Rossi sueña, nace y novela los días pasados de unos personajes que se suceden al ritmo de una prosa que siempre prefirió Scherezade a Don Quijote. Por eso la sensualidad, despertada primeramente por la fascinante Cheché, madre de Alex. La trivial anécdota que sufre en la primera página de la novela el escritor ya maduro, “profesor en la Universidad de México, medio filósofo y medio escritor, un tipo relacionado con las revistas Plural y Vuelta, amigo de Octavio Paz”, va a proyectar la imagen luminosa de un mundo inexistente y por hacer donde la única certeza es la seguridad de la inexistencia de un destino. Pero que no haya un sentido no significa que las cosas no tengan sentido. Para eso sirve la buena literatura, la que no tiene que enseñar el pasaporte.
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Editorial Lumen |
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Autor/es: Alejandro Rossi Título: Edén Editorial: Lumen Páginas: 256
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