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 El autor baja la cabeza. El director se ciñe a las normas. Nos encontramos ante la primera película de Álex de la Iglesia que no es Álex de la Iglesia. Si bien, Los crímenes de Oxford no es la única cinta que el bilbaíno rueda en el extranjero – ya teníamos Perdita Durango - sí es la primera que respeta el género y pierde la autoría. Como en tantos problemas matemáticos y metafísicos que plantea la obra literaria de Guillermo Martínez, novela homónima en la que se basa Los crímenes de Oxford, nos encontramos ante una pregunta sin respuesta perfecta: ¿Debe el autor ceñirse a las normas del género o, por el contrario, debe transgredirlo? Sin ninguna duda, el director ha decidido, imaginamos que tras mucha meditación, elegir la primera. Y eso es principalmente lo que nos molesta a aquellos que hemos disfrutado con La Comunidad o Acción Mutante e, incluso, con Perdita Durango: que haya tomado esa decisión.
Y es que Los crímenes de Oxford es una película de género nada despreciable. Una cinta que no aburre, interesa, y en algunos momentos, encandila. El espectador no se queda indiferente y, rápidamente, se inmiscuye en un mundo tan ajeno a la mayoría de los mortales como es el de los matemáticos y sus teoremas y enunciados. Además hay asesinatos. ¿Qué más podría desear un fan de Hitchcock? Por desgracia, no serán los admiradores de Hichcock los que se sientan defraudados ante Los crímenes de Oxford sino los de Álex de la Iglesia. No hay humor, no hay cinismo, no hay ironía, no vemos al autor, nos cuesta mucho encontrarle y eso nos inquieta. Y es que la misma cinta plantea el teorema más desagradable de todos: ¿Queremos a Álex de la Iglesia autor o a Álex de la Iglesia meticuloso y perfeccionista y, todo hay que decirlo, impersonal, escultor de historias ajenas? Ustedes deciden.
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Título: Los crímenes de Oxford Dirige: Álex de la Iglesia Actores: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Anna Massey, Alex Cox, Dominique Pinon, Jim Carter Año: 2008
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