5 julio, 2018. Por

Carmen Boza

La artista rescata del fuego un diamante que contiene nueve canciones
Carmen Boza

La cantante gaditana Carmen Boza regresa con su segundo disco La Caja Negra, después de su debut hace cuatro años con La mansión de los espejos. Tras grabar y desechar en tres ocasiones el disco, entre las cenizas de su Tótem han prevalecido nueve canciones, nueve diamantes, que han sobrevivido al fuego, resurgiendo cual ave fénix.

Boza se mueve entre la dicotomía entre la vida y la muerte, entre el yo interior y el exterior, que están vigilados por el Gran Hermano, contra el que no se puede luchar en La Vida Moderna en la que nos encontramos. Una Vida Moderna que hay que aprovechar para nuestro beneficio.

Con consciencia, trabajando hacia dentro, observando desde fuera, y teniendo como aliados a los Mantras para callar nuestro interior cuando se convierte en el enemigo. Licencias poéticas que se ha permitido la cantante, que se ha producido a sí misma como una demostración de fe hacia esos diamantes que la han salvado.

“He grabado este disco en tres ocasiones con el consiguiente esfuerzo que supone a nivel emocional y económico. El diamante también resiste al fuego. Son los únicos elementos que resisten. Lo eché a arder para ver qué prevalecía puro de todo esto. Sin haber ardido no podría haber salido”

Velar, lo que hace el Gran Hermano en una de tus canciones, ¿tiene el significado de acompañar a un muerto o de vigilar a alguien?

El significado en Gran Hermano es ambivalente, está velando por un muerto y está velando, vigilándote. Esta canción está intentando expresar la dicotomía, en todo el álbum de hecho, entre la vida y la muerte. Expresa esa sensación de que no estás sola ni siquiera en tu privacidad, que siempre hay alguien que sabe lo que estás haciendo y escuchando, y que en muchos casos ni siquiera está fuera de ti, está dentro de ti. Ese muerto y esa persona viva conviven y se interrelacionan todo el tiempo dentro de nosotros, y están todo el rato estableciendo un diálogo e intentando poner puntos de vista en común.

A través de Internet, entregamos inconscientemente toda la privacidad al Gran Hermano. ¿La sociedad está muerta?

Estamos viviendo el inicio de una etapa nueva que nos interconecta a todos, que hasta ahora es externa, solo accedemos a través de máquinas, pero que en un futuro accederemos a través de implantes, artefactos que llevaremos normalizados en nuestras vidas.

La sociedad como concepto no está muriendo, sino evolucionando a un plano que no conocíamos hasta ahora. Estamos migrando hacia un terreno inexplorado, la posibilidad de interconectar espacio y tiempo en cualquier momento y en cualquier lugar. Eso, inevitablemente, va a cambiar nuestros patrones sociales y nuestra manera de estar en el mundo. Estoy expectante por ver lo que nos trae. Una no se puede oponer al progreso. Solo estar despierta y adaptar tu modo de vida a eso que está sucediendo para intentar tener un modo de vida apacible.

Pero también se pueden hacer cosas para adelgazar al Gran Hermano…

Hay que ser conscientes en la medida de lo posible. No se puede luchar contra el sistema. Hay que asumir que estamos en un momento cambiante. Incluso nuestras opiniones pueden cambiar y eso no le quita legitimidad. Es una época líquida, como dice Zygmunt Bauman. Tenemos que ser conscientes de esta liquidez y fluir con eso. Todo es líquido, incluso mi propia opinión, mi forma de estar en el mundo.

“El concepto de ‘La caja negra’ es eliminar la atención del contenedor para centrarse en lo que contiene. Es un resurgimiento de las cenizas, pero enfocado en el proceso de este disco”

¿Qué cosas buenas y malas te han dado las redes sociales?

Buenas han sido una exposición y una conexión con el público mucho más cercana de lo que se creía posible porque supone tener un grupo enorme de colegas. Un montón de gente que quiere saber de ti, lo que haces, lo que piensas. Profesionalmente, ha sido maravilloso.

A nivel humano, en etapas, me ha aportado mucha ansiedad, una especie de ansiedad social, un amor-odio hacia el conjunto de la sociedad. En ocasiones, no quiero participar de este circo, de los dimes y  diretes de Internet: ahora esto es el tema de moda, ahora hay que sentirse afligido por esto que ha pasado; es decir, “la conciencia colectiva”, que se llama. Hoy toca hablar de ese tema y quien no habla de este tema es un outsider, como El extranjero, de Albert Camus, que es una analogía inteligente entre el momento en que vivimos y el relato del libro, en el que una persona es juzgada por su aparente desapego a algo que socialmente no está aceptado, el desapego a su madre. Socialmente se genera un estado de alerta hacia un individuo que despunta de los ideales de la comunidad.

¿Te produce también ansiedad estar hiperconectada a las redes?

Tengo mucha vida interior, es decir, pase el tiempo que pase en redes, siempre tiendo a analizarlo todo desde fuera. Me abstraigo de la situación y lo veo desde fuera. No me supone un problema dejar de postear ciertos días, me supone un poco porque mi perfil está ligado al perfil profesional, pero nunca me ha llegado a trastocar del todo. Sí que es cierto que cuando pasa una o dos semanas desde la última vez que he publicado, pienso: ¿cómo lo retomo?

¿Y te produce ansiedad ver el número de visualizaciones de tus vídeos o los me gusta o comentarios de tus fotografías?

No, me produce curiosidad que exista un factor que no logro localizar, que es el que determina qué cosas tienen más éxito, es decir, un vídeo que tiene una calidad por debajo de la media tiene más visualizaciones que otro en el que se ha empleado más dinero. Un factor que no puedo controlar, pero no me produce ansiedad. Creo que es porque intento mantener intacta la raíz o el germen de mi arte: mi conexión con mis ideas y mi visión del mundo. Si yo he hecho algo y tiene muchos likes, no quiere decir que sea mejor objetivamente que otra cosa que tiene menos likes. Intento mantener esa parcialidad, si no hace tiempo que estaría haciendo música comercial.

Una prueba de ello es que me he permitido el lujo, aún siendo una artista prácticamente emergente, aunque lleve mucho tiempo, de hacer parones grandes en mi carrera. Mi primer disco salió en 2014 y el segundo en 2018. Eso es impensable para alguien que trabaje en la industria, con tiempos, a disco por año. Voy haciendo lo que considero que es verdadero, el único material que creo que es lo que va llegando a la gente y crea impacto, y hace que el que me oiga vuelva.

“Si yo he hecho algo y tiene muchos likes, no quiere decir que sea mejor objetivamente que otra cosa que tiene menos likes. Intento mantener esa parcialidad, si no hace tiempo que estaría haciendo música comercial”

En medio de las cenizas, un diamante que contiene nueve canciones. ¿Es un resurgimiento o simplemente que para que haya luz es necesaria la oscuridad?

Creo que una cosa no excluye a la otra. El concepto de La caja negra es eliminar la atención del contenedor para centrarse en lo que contiene. Es un resurgimiento de las cenizas, pero enfocado en el proceso de este disco. No es que estuviera quemada, acabada como personaje artístico, sino que este álbum lo llevo fraguando desde 2016, que empecé a componer las canciones, hasta que se ha publicado en 2018. Lo he grabado en tres ocasiones con el consiguiente esfuerzo que supone a nivel emocional y económico. Y, finalmente, ha salido como resultado de todo ese proceso. Sin haber ardido no podría haber salido.

Resurge de esas cenizas, pero también es un diamante que prevalece ante el fuego. Es una contradicción, una licencia poética que me permito. Siempre he creído en el valor de esas canciones, en la capacidad de sanación que tienen o que por lo menos han tenido para mí. Las consideraba como diamantes que había encontrado y que quería compartir con la gente para que cada uno las observase, y tratase de interiorizar todo esto que estaba compartiendo.

¿La Caja Negra contiene las cenizas de Tótem?

Claro. Tótem era el proyecto de este disco, con estas canciones, otras producciones, otros músicos, incluso había canciones que tenían otros estribillos, arreglos, y salió ardiendo porque lo eché a arder. Dicen que el oro con el fuego es purificado. El diamante también resiste al fuego. Son los únicos elementos que resisten. Lo eché a arder para ver qué prevalecía puro de todo esto.

Tótem salió ardiendo, menos las canciones. Puede parecer un discurso grandilocuente, pero lo que estoy intentando es ser honesta con lo que ha pasado. Tótem iba a ser algo, yo quería que fuera, pero no fue, pero no siempre las cosas que una quiere que sean, son. Lejos de amedrentarme por eso que no fue, o desanimarme, yo sabía que esas canciones tenían potencia y no podía abandonarlas en un cesto de mimbre en el Nilo. Tótem no había nacido para ser Tótem, sino para ser otra cosa, pero yo no lo sabía en ese momento.

¿Cuántas veces te han preguntado si el disco lo ha producido Juanito Makandé?

No me lo han preguntado directamente, lo han dado por hecho. Una de las primeras veces que grabé el disco por completo lo estaba produciendo Juan y lo comuniqué en redes y muchos medios de comunicación se han quedado con lo que dije en ese momento, y porque es más jugoso a la hora de publicar. Han dado por hecho que después de un año que publiqué eso sigue Juanito a cargo de la producción, que no es el caso.

¿Por qué no seguiste trabajando con él?

Estaba grabando un disco con Juan que no me gustó y, como ya había probado con más gente antes que con Juan, decidí que ya no quería probar con otra persona externa que me llegara con la revelación que coincidiera con lo que yo atisbaba que era, así que decidí hacerlo yo.

“La mayoría de cosas que nos duelen vienen de nuestra propia lucha con nuestros miedos e inseguridades”

¿Producirse a sí misma es “un acto de fe”?

No creo que sea un acto de fe, es una declaración de fe, porque un acto de fe supondría que no crees del todo en ello, pero lo haces. Producirte a ti misma es una declaración de fe. Incluso cuando una persona declara su fe, en el contexto religioso, esa persona te está diciendo lo que cree y te explica los dogmas de su fe, pero dentro de sí alberga dudas.

¿Por qué duró poco tu etapa con Warner?

Mi etapa con Warner dura poco porque cuando firmé no estaba tan en activo como cuando acabé mi etapa con la compañía. Me di cuenta que no tenía el perfil de un artista que puede responder a los plazos de una multinacional. Con una serie de tiempos, de baremos, de reuniones, de opiniones…, que un artista independiente toma solo él o ella y con su equipo.

A pesar de que nadie me estaba presionando, para mí internamente ejercían una presión y no quería tenerla actuando sobre las decisiones que estaba tomando en ese momento. Firmé con Warner en 2015 y en 2017 se acabó porque en medio de eso fue cuando estaba dejando de girar el disco anterior, empecé a hacer el nuevo y me di cuenta de que no era el momento para mí de trabajar en ese concepto empresarial.

¿Qué piensas de la industria musical?

En la industria musical, no dentro de mucho, ya está pasando, hay dos vertientes a grandes rasgos: la comercial y la música como forma de arte. No son exclusivas, una cosa no excluye a la otra, pero una está pensada para ser comercializada (en el momento el que se fabrica, su tiempo de duración, por ejemplo. Si te fijas en los discos de los 90 y en los de ahora, en el minutaje de los tracks todas las canciones se han reducido un minuto y un minuto y medio desde ahí hasta ahora). Creo que la industria es necesaria para comercializar la música al nivel que se está explotando, pero a la vez creo que yo no pertenezco a eso. La industria es igual que participar de la vida moderna, no puedes salir del sistema. Solo saber cómo funciona para saber si quieres aprovecharte. Yo no sé mucho de la industria, así que no te puedo contestar por ahora.

En una entrevista dijiste que te cabreaba que te dijeran que tocabas la guitarra como un hombre. ¿Qué otros comentarios machistas te has encontrado en la música? ¿Qué dificultades te has encontrado por el hecho de ser mujer?

Dificultades pocas porque yo tengo carácter. Comentarios del tipo: “tocas como un tío” o “la chavala no toca mal” o “tú eres la novia de alguien”… son comentarios a los que se enfrenta cualquier mujer en cualquier campo, ya sea que eres músico, o imagínate una mecánica o árbitra o una técnica de sonido. No me he encontrado especialmente en situaciones grotescas porque si alguien se pone violento yo también me pongo violenta, no me dejo avasallar. También se dan situaciones más sutiles, micromachismos, gente que tiene una actitud feminista, pero no, son cosas a las que no les doy importancia. Las neutralizo en el momento  que aparecen y ya no les doy más importancia porque sería perder mucha energía en este tipo de cosas.

“Firmé con Warner en 2015 y en 2017 se acabó porque en medio de eso fue cuando estaba dejando de girar el disco anterior, empecé a hacer el nuevo y me di cuenta de que no era el momento para mí de trabajar en ese concepto empresarial”

También el hecho de que dijeran que el disco te lo había producido un hombre…

Suele pasar. Por la poca representación de la mujer en ciertos campos se da por hecho que eso lo ha hecho un hombre o que los futbolistas son hombres. Cuando son campos que tradicionalmente han sido protagonizados por hombres dan por hecho que hay un hombre detrás de eso. Para mí es una cosa anecdótica, no me quita energía porque das a una mosca y siempre hay moscas que quitar.

¿Te rodeas de mujeres para trabajar?

Lo intento. De hecho, en esta etapa de mi proyecto, no he hecho porcentaje sobre papel, pero son mayoría. El 90 por ciento de mi equipo son mujeres.

En Gran Hermano dices: “Voy a negociar la paz con mi alter ego”, ¿es esa la clave para poder seguir adelante?

Hay un punto de reconciliación con tu propio yo, con las partes que tenemos alienadas dentro del cerebro, que te dicen cosas que no son, que te amorfan la realidad, que ves las cosas como realmente no son y que te llevan a cometer insensateces o tomar decisiones en caliente y que te llevan a otra serie de problemas que hubieran sido fácil de evitar.

En ese proceso hay que intentar entender que la mayoría de cosas que nos duelen vienen de nuestra propia lucha con nuestros miedos e inseguridades y ahí es donde viene ese deseo en el Gran Hermano de “voy a negociar la paz con mi alter ego. No puedo seguir así, tengo que cambiar tanto”. De alguna manera, aunque no sea la clave, es un paso muy grande para poder estar en paz.

“El significado en ‘Gran Hermano’ es ambivalente, está velando por un muerto y está velando, vigilándote. Esta canción está intentando expresar la dicotomía, en todo el álbum de hecho, entre la vida y la muerte”

¿Una forma de llegar a ello, de mantener a raya la oscuridad que llevamos dentro, son los mantras?

Pueden serlo. La palabra es nuestro poder en concretar ciertos conceptos y los mantras son palabras que se repiten, y a base de repetirlos, es aprendizaje. En los mantras que una teje para sí misma hay mucho de experiencia y muchas veces no sabes dónde acaba lo que has vivido y lo que quieres vivir, pero desde luego verbalizarlo se hace más real en tu vida. El primer paso es reconocerlo. Verbalizarlo, reconciliarte con esa idea, en reconocerte, que no eres infalible, que hay cosas dentro de ti que hay que manejar, aprender a controlar.

La ansiedad y la depresión han aumentado considerablemente entre los jóvenes en los últimos años, ¿la precariedad es lo que nos está llevando a ello?

Si no tienes dinero, no tienes nada. Esto obviamente genera frustración generacional, pero lo que yo creo que genera más frustración y más ansiedad es la deslocalización emocional -espiritual, la desconexión con nosotros mismos, que viene generada por la necesidad de hacer de piel para fuera: el comprar cosas, ir a sitios, hacer cosas y a la vez comunicarlo y tener feedback, que eso no solo te satisface a ti, sino que está ok para todo el mundo.

Esa constante necesidad de aprobación, como es imposible que sea satisfactoria porque nunca vas a agradar a todo el mundo, genera mucha frustración y muchas dudas de quién eres tú. Si lo que estás haciendo en tu vida está bien, si estás haciendo algo de provecho con tu vida… Genera frustración la poca capacidad que esta generación tenemos de gestionarnos emocionalmente. El sistema capitalista lo que quiere es que gastemos dinero, no es que quieren que seamos infelices, les da igual, lo que quieren es nuestro dinero. Es una cuestión, el achacar el problema fuera y pensar que hay gente mala, de no hacerse cargo de las responsabilidades de uno.

 “El 90 por ciento de mi equipo son mujeres”

Gira
05.07: Getafe. Cultura Inquieta (con Rosalía + Bala)
11.07: Cádiz. Live the Roof
13.07: Valencia. Sons al Botanic
20.07: Alicante. Live the Roof
21.07: Valencia. Gira en Kasas
28.07: Tenerife. United IFF
11.08: Salinas. Ewan Fest
17.08: Algeciras. Alcultura
18.08: Almería. Cooltural Fest
23-25.08: Valencia. Mediterránea Festival
23-26.08: La Rioja. MUWI Fest
01.09: Fuenlabrada. Empower Music Fest
21.09: Sevilla. Gira en Kasas

Carmen Boza