13 julio, 2018. Por

Carlos Salem

“Si bajara mi nivel de respeto al lector vendería más”
Carlos Salem

Sólo muero los domingos es el último peomario publicado por Carlos Salem, infatigable hombre de letras que ya ha dado vida a docenas de obras entre novelas, relatos, poemas y ficción infantil. Argentino ciudadano del mundo, se presenta con su reconocible pañuelo negro en la cabeza, como un rockero oldschool. Igual que brotan las flores de los dedos de Daniel, de su novela ‘Cracovia sin tí’, a Salem le brotan las palabras. No es escritor de fondo, si no que es más bien un redactor de cien metros por segundo.

“Eso de que la tristeza es una fuente inagotable de inspiración y que parir un libro es un proceso doloroso es pura mierda”

Solo muero los domingos trata sobre revolución, tristeza, política…

Es un poemario  íntimo, solo como la poesía puede ser, que habla de mis vivencias y de lo que me preocupa: la situación política actual, el amor, el paso del tiempo, la muerte de mi padre… las sensaciones que se experimentan al vivir. La poesía te permite revivir sensaciones pasadas y utilizar esos sentimientos para escribir, sea alegría, tristeza, nostalgia o lo que sea.

Portada del libro

Trabajas tanto poesía como prosa. ¿Las consideras armas de expresión distintas?

Sí, depende de lo que quiera hablar o del tema que quiera tratar. La poesía es mucho más personal que la prosa. Con ella puedes contar lo que te duele. Eres tú mismo, hablas desde la experiencia personal y, sobre todo, tratas tu presente. Digamos que es mucho más fácil desnudarte en un poema que en una novela. La prosa te permite contar historias, ponerte en la piel de otras personas, crear personajes e ir mostrando una trama a la que le has estado dando vueltas en la cabeza. Es un proceso diferente que buscan otro fin.

“Yo le tengo respeto a los lectores. Tal vez, si no lo tuviera, vendería más. Claro que me gustaría vender más que la de Harry Potter, pero primero, ser escritor”

¿Es el domingo el mejor día para morir?

El título viene de una canción [Confesiones de invierno] de Charly García, un compatriota mío. Creo que, en mayor o menor medida, todo el mundo se siente morir un poco los domingos. Yo mismo, en épocas en las que no tenía un horario normal ni trabajando los lunes, me he sentido morir en domingo. Supongo que sentimos que es el fin de un ciclo, vas muriendo a lo largo de la semana hasta que resucitas… Vas muriendo cada día hasta que ya, te mueres del todo.

¿Cuanto te duele parir un nuevo libro?

No me duele, eso son tonterías de algunos autores: al que le duela escribir y crear no es escritor. Para mí escribir es un proceso maravilloso. Para mí eso es pensar que el lector es tonto y yo le tengo respeto a los lectores. Tal vez, si no lo tuviera, vendería más. Mis libros no son una vía de escape. La literatura puede ser una salida para el lector pero no para el escritor. Yo escribo para encontrarme, no para huir de mí. El que se evade con la escritura o le duele escribir, no es escritor. No me gusta esa imagen del escritor maldito. Eso de que la tristeza es una fuente inagotable de inspiración y que parir un libro es un proceso doloroso es pura mierda. Si solo cuentas penas, no estás escribiendo, estás lloriqueando y si crear una novela es un sufrimiento es que no te gusta escribir. En ese caso es como el mal amor, para qué te quedas en una relación que te está haciendo sufrir. Divórciate y busca a otra.

“La literatura puede ser una salida para el lector, pero no para el escritor. Yo escribo para encontrarme, no para huir de mí”

¿Por qué escribe Carlos Salem?

Siempre he querido escribir y nunca me ha importado ser o no un escritor de éxito, solo quería contar historias. Hay gente que deja este mundillo si cree que no ha triunfado. Yo no lo hago por el éxito o las ventas, sino porque me hace feliz. Claro que me gustaría vender más que la de Harry Potter, pero primero, ser escritor. Me va bien y consigo “sobremalvivir”, el éxito no es obligatorio, puedes ser bueno sin que te conozca todo el mundo.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Le doy vueltas a las ideas que tengo y las dejo fermentar en la cabeza, diseñándose. Cuando me pongo a escribir sé hasta dónde van las comas y los puntos y lo hago todo del tirón, en un par de meses termino una novela. Me gusta trabajar así, casi de carrerilla.

Carlos Salem