13 noviembre, 2018. Por

Captains

Fee Reega y compañía encuentran el lado sensual en el lado enigmático del rock oscuro
Captains

Del mismo modo que a los científicos les pone el hecho de encontrar agua en (el lado oscuro de) la luna; a cualquier apasionado de las guitarras filosas, le pondrá encontrar fluidos en el reverso más místico, tenebroso y enigmático del rock and roll. La propia genética exótica de Captains ha conseguido dar con flujo al apretar un poco más las guitarras y llevarlas a un lugar que merodea el post-punk, la new wave, la no wave, el grunge y el rock con sombra de ojos. Y ese flujo chorrea tras los neones de Pure Pleasure, un segundo álbum que redimensiona, amplifica y transversaliza su sonido.

“La nueva sensualidad ya no se encuentra en los anuncios de lencería o en la hipersexualización de las divas-lolitas-pop, sino en el rock and roll manchado de chapapote, bilis y grasa de las tuberías”

Del mismo modo, pero muy diferente a lo que sucedió en la escena del rock argentino con una figura tan exótica y apátrida como el escocés-italiano de formación británica Luca Prodan y su grupo Sumo en los primeros años de expansión del rock menos respetuoso con sus cánones en los primeros años de democracia argenta de los años ’80, la alemana asturianizada Fee Reega está haciendo (o al menos intentando hacerlo) lo propio con el sonido del rock español, identificado o bien con la cazalla rockera, de bohemia plastificada y macarrismo de barrio heredado de los años ’80 y ’90, o bien la copistería nuevaolera de la Movida de los años ’80.

En el caso de Captains, los ecos que dejan ver en Pure Pleasure, un segundo álbum que, tan solo un año después de un homónimo debut que los presentaba como promesa en potencia, amplifican un universo repleto de mística y enigmas, pero también sensualidad, fiereza y una facción casi ritual del hedonismo. Porque residen en España, que, si no, a buen seguro, estaríamos hablando de un proyecto al que sellos como Sacred Bones o Thrill Jockey les estarían haciendo ojitos. De hecho, si no se los están haciendo es porque no se han enterado.

“Porque residen en España, que, si no, a buen seguro, estaríamos hablando de un proyecto al que sellos como Sacred Bones o Thrill Jockey les estarían haciendo ojitos. De hecho, si no se los están haciendo es porque no se han enterado”

Ha sido el sello barcelonés Set Theory, especializado en electrónica de corte oscura, que ha decidido inaugurar un subsello (o una suerte de colección rockera dentro del sello), Set Strings, basculando en el lado oscuro de la música de guitarras, el que se ha llevado el gato al agua, agenciándose uno de los álbumes ¿españoles? del año.

El cancionero, mucho más heterogéneo, ecléctico y abierto que su debut, destaca especialmente cuando se permite licencias que van desde el medio tiempo a lo Christina Rosenvinge (Run Off o la country Plane, Train, You); cuando firma hits que bien podrían ser de Blondie o de una mutación de Russian Red en tono afterpunk diabólica (Brand New Girl o Baby, Swallow); cuando convierte a Nancy Sinatra en una especie de Niña del exorcista intervenida por PJ Harvey (Mysterious Pretty Cowboy); o cuando deja melodías fieras y repletas de bilis y flujo que recuerda a las mejores Dover de los ’90 (Broken Body).

“Se permiten licencias que van desde el medio tiempo a lo Christina Rosenvinge a hits que bien podrían ser de Blondie o de una mutación de Russian Red en tono afterpunk diabólica, cuando convierte a Nancy Sinatra en una especie de Niña del exorcista intervenida por PJ Harvey o cuando deja melodías fieras y repletas de bilis y flujo que recuerda a las mejores Dover de los ’90″

Quizá sorprende menos cuando desarrolla una especie de punk afilado con ecos al grunge o al emocore de The Distillers (Naked), cuando se acerca quizá demasiado al sonido de la new wave (Pure Pleasure tiene un riff tan cerca de Devo como de PiL) o cuando abusan de mística industrial (Kill the Rose).

La nueva sensualidad ya no se encuentra en los anuncios de lencería o en la hipersexualización de las divas-lolitas-pop, sino en el rock and roll manchado de chapapote, bilis y grasa de las tuberías.

Captains