20 diciembre, 2018. Por

BoJack Horseman

Una serie de animación para reflexionar sufriendo y sacar algo positivo del dolor
BoJack Horseman

Un caballo parlante con cerca de 50 años llamado Bojack que sufre problemas de alcoholismo, abusa de los antidepresivos y la comida basura se convirtió en el pasado septiembre en mi mesías personal. De apellido Horseman, hace décadas fue un actor de una sitcom de éxito con la que muchas familias se sentían identificadas. Ahora se siente solo, deprimido, y rebusca entre cartones de pizza otro DVD de la temporada 2 de Horsing Around para seguir compadeciéndose de sí mismo. Esta es la serie de Netflix, Bojack Horseman, que estrenó hace unos meses su quinta temporada.

Cuando di con la serie, mi intención era buscar un entretenimiento rápido, lleno de humor y sarcasmos con el que poder olvidarme de lo mal que me sentía por dentro, pero ocurrió todo lo contrario. La comedia estaba servida pero todo lo demás era más complejo.

«Capítulo tras capítulo, la depresión deja de ser un tabú y se convierte en el tema central. Los últimos minutos de cada capítulo se convierten en un lugar donde muchos de los espectadores se sentirán identificados y menos solos. Como si fuera él el que ha empatizado con nuestro estado emocional y actuara para nosotros a modo de coach»

Bojack vive en un ficticio Hollywood perteneciente a una realidad totalmente diferente en la que los animales conviven con los humanos a su mismo nivel. Hablan entre ellos, conviven y sufren juntos. El contexto es semejante al de nuestro mundo. Los Angeles es un terreno cercado en el que es difícil sobrevivir si tu estatus social depende de tu fama. El protagonista abre en su primer capítulo siendo un calco actual de Gloria Swanson en su maravillosa actuación en El Crepúsculo de los Dioses y de ahí despega hacia un punto en el que ningún espectador está preparado. La serie es una comedia amarga en la que los temas existenciales surgen desde lo más profundo de sus personajes. Igual que en las sitcoms, donde en los últimos 5 minutos los personajes aprenden una lección moral y positiva sobre la vida, este lapso final de cada capítulo invita a reflexionar sobre la existencia, el dolor de la muerte, el amor, la dificultad de relaciones amistosas, los traumas y la depresión.

Bojack tiene una depresión de caballo, eso no lo dudo, y parece, a priori, que está provocada por el contexto en el que él mismo vive, pero la sensación casi constante al ver los capítulos es que todo lo malo que le rodea parece venir de su forma de actuar. Es ahí donde el espectador se pregunta si el protagonista posee un patrón psicológico que le lleva a saltar de una depresión a otra, si su pasado influye o si sus miedos respecto al futuro son reales o inventados.

Cuando ves Bojack en un estado depresivo, una luz se abre delante de ti, olvidas que es un caballo, que no tiene nada que ver con tu vida actual y que es ficción, para dar paso a ese sentimiento de gozo que se experimenta por primera vez tras una temporada sin sentir nada, solo vacío. Descubres que el protagonista sufre de manera real como un ser humano, tiene los problema que puedes tener a lo largo del día y aprende de la oscuridad, como lo haces tú.

«¿Podemos tratar la serie de Netflix como una terapia? La respuesta es . Sin duda, la serie tiene varios objetivos claros. Uno de ellos es servir de guía para llevar el vacío a un lugar de nuestro cuerpo donde podamos vivir nuestro día a día sin sentirnos peor. Otra de sus intenciones es lo contrario: hacernos sufrir pero siempre para reflexionar y sacar algo positivo del dolor»

Capítulo tras capítulo, la depresión deja de ser un tabú y se convierte, durante casi una temporada, en el tema central, tratando todos sus problemas desde una perspectiva general en la que mucha gente puede sentirse identificada. Los últimos minutos de cada capítulo se convierten en un lugar donde muchos de los espectadores, estoy seguro, se sentirán identificados y menos solos. Como si fuera él el que ha empatizado con nuestro estado emocional y actuara para nosotros a modo de coach.

No soy psicólogo, pero, ¿podemos tratar la serie de Netflix como una terapia? La respuesta es . Sin duda, la serie tiene varios objetivos claros. Uno de ellos es servir de guía para llevar el vacío a un lugar de nuestro cuerpo donde podamos vivir nuestro día a día sin sentirnos peor. Otra de sus intenciones es lo contrario: hacernos sufrir pero siempre para reflexionar y sacar algo positivo del dolor.

A veces siento que el bueno de Bojack no es un entretenimiento para todo el mundo. Pienso que en esta vida hay dos tipos de personas. Las que sienten y padecen la cadencia triste y rara de la vida, así como las cosas más bellas que nos ofrece, siendo altamente sensibles a las artes; y los que no. Bojack Horseman es de esas series que piden una implicación emocional de un espectador que vive, sufre y siente, que se enamora, tiene miedos y sufre por ellos, que saben que la vida es bella, pero que también produce mucho dolor.

Aquí, algunas citas:

“No es vergonzoso morir por nada. Es por lo que la mayoría de gente muere”

“No estamos enamorados el uno del otro. Solo somos dos personas que se sienten solas intentando odiarse un poco menos a sí mismas”

“No puedo seguir preguntándome si soy feliz, porque solo me hace más infeliz. No sé si creo en la verdadera felicidad”

“El miedo a la muerte se hace más profundo cuando no sabemos por qué ha muerto alguien”

“¿Sabes? A veces siento que nací con una fuga, y cualquier bondad con la que haya empezado lentamente se ha derramado de mí y ahora la he perdido toda. Y nunca la voy a recuperar. Es muy tarde. La vida es una serie de puertas cerrándose, ¿no?”

“Mi padre me dijo que no tenía que sentirme mal por estar mal”

“Lleva un largo tiempo darse cuenta cuán realmente miserable eres y todavía más darse cuenta de que no tiene que ser así. Solo después de resignarlo todo, puedes encontrar un camino para ser feliz.”

“Y un día vas a mirar alrededor y vas a darte cuenta de que todo el mundo te ama, pero nadie te quiere. Y ese es el sentimiento más solitario del mundo.”

“Cada día se vuelve más fácil. Pero tienes que hacerlo todos los días. Esa es la parte difícil. Pero sí se vuelve más fácil.”

“No soy gay. Digo, no creo que lo sea, pero… No creo que sea heterosexual, tampoco. No sé qué soy. Creo que tal vez no sea nada…”

“Por favor, Diane, dime que soy bueno”

BoJack Horseman