29 enero, 2018. Por

Blas Cantó

Hablamos con el ex Auryn sobre su nueva vida en solitario
Blas Cantó

Estaba en la escuela primaria cuando ganó su primer concurso musical, el Veo Veo de Teresa Rabal. Luego vendría su segundo puesto en el Eurojunior del Antes muerta que sencilla de María Isabel y su primer gran toma de contacto con el estrellato del imperio pop: sus siete años y cuatro discos siendo uno de los componentes y caras más visibles de Auryn, la última gran boyband española. Sin embargo, fue en la quinta edición de Tu cara me suena cuando Blas Cantó consiguiera meterse en casa de tu abuela (y la mía), tu vecina, tu prima de 15 años y tu tía de 54.

Ahora, y tras un año presentando dos primeros singles adelanto del que será su álbum debut en solitario, recojo a Blas Cantó en la cabina de Yu: no te pierdas nada, en plena promoción de lo que serán sus conciertos bajo el paraguas de los Vodafone Yu Music Shows en los que preestrenará el disco que verá la luz a finales de marzo, y me encierro con él en una de las oficinas de PRISA Radio para hablar no sólo de su debut, sino del pasado, de la polvareda que han levantado sus declaraciones sobre sexualidad y sobre los límites (o no) del pop.

“Muchos medios que rechazaban a productos como One Direction o Justin Bieber tuvieron que recular y acabaron cantando sus canciones”

 

Es tu primer disco tras estar cerca de siete años con Auryn. A las boysband siempre se les adjudica ciertos sambenitos, ideas preconcebidas. No sé si tu paso por Tu cara me suena, este año moviendo singles y redimensionando el alcance de tu nombre han ayudado a que haya otra imagen de ti diferente a la de “ex miembro de una boyband”.

Realmente nunca me planteé si tenía una imagen u otra: siempre seguí en mi camino, cantando, haciendo mi pasión. Hay un momento en el que los artistas tenemos que “probarnos”: ante la industria, el público… pero la prueba más grande es probarse a sí mismo y hacer honestamente lo que uno quiere hacer sin perder el cariño por la que es su pasión. Es lo único que pensaba.

Aún así, es verdad lo que dices: a poco que saben que vienes de una boyband, si no han escuchado nada de lo que vienes haciendo, ya tienen una imagen preconcebida de lo que creen que van a escuchar y no quieren ver más allá. Pero no creo que quien tenga ese prejuicio llegue ni siquiera a escuchar las canciones.

¿Sientes que hay una barrera infranqueable con buena parte de la opinión pública?

Sí, pero con los nuevos tiempos todo eso se ha ido diluyendo. Proyectos como One Direction ha roto esquemas: singles como Story of My Life fueron escuchados por mucha gente, y muchos medios y gente que daba la espalda a ese tipo de “productos pop” se encontraron cantando sus canciones, tuvieron que recular. Con Justin Bieber estos últimos dos o tres años, a partir de la publicación de Purpose y de singles como What Do You Mean? o Sorry, también está pasando algo parecido.

Creo que, poco a poco, los artistas estamos haciendo piña para que los prejuicios ya no existan. La música es música, y da igual que sea, pop, rock, heavy metal, música clásica, country… cualquier cosa: cada uno que escuche lo que quiera escuchar. Se trata de compartir.

En cuanto a sonido, discursos y propuesta artística, ¿había algo que cuando preparabas el discurso te querías distanciar con respecto a lo que habías hecho con Auryn?

Depende. A mí me encantaba lo que hacíamos con Auryn, sobre todo el último álbum, el Ghost Town: me encantaba cantarlo en directo. Y en ese disco hay muchas canciones que podrían haber formado parte tranquilamente del repertorio de mi disco. Yo en Auryn nunca he hecho nada de lo que estuviera a disgusto. Hubo un momento electrónico, cuando Heartbreaker, Make My Day, Breathe Your Fire… pero luego evolucionamos y éramos más orgánicos, y teníamos más que ver con Maroon 5 que con el pop electrónico de hace unos años; y eso me encantaba. De hecho, hay cosas de esa etapa que todavía conservo: no veo este disco como un corte radical.

Quizá lo más radical de mi álbum con respecto a lo último de Auryn sea que el 60 o 70% del disco está cantado en español: eso sí es más novedoso; y en España no hay gente cantando en español canciones con ese sonido. Lo ha conseguido Yadam González, un productor de Miami que tiene un concepto sonoro y de arreglos impresionante. Hemos conseguido sonar gringos, pero cantando en español.

“No creo que quien tenga prejuicios conmigo llegue ni siquiera a escuchar mis canciones”

 

Es curioso que me digas que el grueso del disco será en español cuando lo que hemos escuchado tuyo como adelantos del disco este último año son dos canciones en inglés. ¿Estabas jugando al despiste o empezaste a producir canciones en inglés y te arrepentiste a mitad de camino?

(Ríe) ¿Sabes lo que pasa? Que Tu cara me suena me ha dado la oportunidad de darme a conocer a un público más generalista, más amplio, más mayor, también. Y las canciones en inglés hay ciertas canciones que les cuesta escucharlas; no por la musicalidad, sino por el idioma. Eso, junto a mi madurez como persona y al hecho de asumir que soy español y tengo que aprovechar y darle lugar a eso: yo sueño y pienso en español, mi comunicación siempre es en español. Es algo más personal que profesional: podría seguir cantando en inglés, y de hecho sigo haciéndolo (hay canciones en inglés en el disco), pero me apetecía abrir otra puerta que tenía reservada, de una manera muy especial.

Hablas de ese público más generalista, “más mayor”. Ya te había leído en alguna entrevista decir que te paran por la calle señoras de 40 o 50 años. ¿Cómo crees que van a convivir ese público con tu flujo de fans más juveniles?

Es que mi público joven no tiene 12 años, como sí les pasa a otros grupos como Sweet California. Mi público joven tal vez tenga de 18 a 25 años; y eso es un adulto, al fin y al cabo: no son niños ni preadolescentes, por lo general. De algún modo, es el público que llevo teniendo desde Auryn, pero que han crecido conmigo, y quizá hace unos años eran adolescentes, pero ahora ya son adultos que estudian, trabajan o viven solos.

Cartel de los próximos conciertos de Blas Cantó

¿Te has sentido más libre que con Auryn estos últimos dos años? ¿Has tenido más margen para proponer cosas que antes?

Sorprendentemente me siento muy parecido, casi igual. En Auryn siempre todos hemos expuesto nuestras ideas, luchado por ellas: no teníamos miedo a una negativa, tanto entre nosotros mismos como con el trato con la discográfica. Es cierto que ahora ya no existe la votación popular…

“Hay un momento en el que los artistas tenemos que ‘probarnos’: ante la industria, el público… pero la prueba más grande es probarse a sí mismo”

 

Ya no hay democracia.

Exacto. La hay, pero antes era más complicado: votábamos en el grupo y luego se pasaba a la siguiente fase, al sello, el mánager, los productores… Ahora cuento más con mi opinión, no tengo que preguntarles cosas a mis compañeros; pero siempre me dejo guiar por los demás, por la gente que me rodea: el sello, el productor… Es muy parecido; solo que hay un paso que me lo salto.

Sigues manteniendo contacto con tus ex compañeros: has colaborado recientemente en el disco de Carlos Marco, con quien también se te vio muy buena relación en un programa de Tu cara me suena.

Sí, con todos. De hecho, ayer escribí a Dani porque necesito un producto para la piel, que él controla mucho más (risas). Tengo contacto con ellos: nos hemos visto en cumpleaños, en fiestas…

¿Y cómo llevas esa búsqueda de confrontación entre vosotros desde parte de la prensa? Suele pasar que cuando se disuelve un grupo empiezan a buscarse posibles peleas, distanciamientos…

(Ríe) Eso es inevitable. De todos modos, las peleas existen, como existe el amor, el reencuentro, la amistad: al final, cualquier familia discute, se pelea y luego se reencuentra. No es todo color de rosas, si no te estaría mintiendo.

“Mi público joven no tiene 12 años, como sí les pasa a otros grupos como Sweet California”

 

Volviendo un poco al tema del sonido por el que tirarás; a juzgar por los primeros adelantos no es como el disco de tu ex compañero Carlos Marco, que es más rollo dance-pop o EDM-pop: el tuyo tira más hacia cierta ópera pop, a Queen, Mika, Robbie Williams… ¿Buscabas una marca cerca de eso?

En inglés me siento muy identificado con esa parte de mí. Pero en español no siento la necesidad de estar arriba “gritando”. Es como cuando, antiguamente, los cantantes llegaban a Francia y se ponían a hacer gorgoritos vocales… En español soy más introvertido: el excentricismo de canciones como In Your Bed se me hace más agresivo cuando lo llevo al español. En español es más íntimo, más sosegado, más acústico, quizás. No dista tampoco demasiado del sonido de los grupos angloparlantes que suenan en la radio; pero en cuanto a mi registro en concreto creo que sí se nota la diferencia.

Una de las canciones te la compuso Anders Bagge, que hizo canciones para Jennifer López, Madonna, Enrique Iglesias o Janet Jackson. ¿Hay más grandes nombres de autores?

Hay algunas que sí llegaron de autores europeos y americanos; pero gran parte del álbum está compuesto por mí y dos amigos más. Hay autores españoles, también. Hay una canción que se llama Trátala bien y tiene una letra maravillosa. Otra que se llama Complicado, que la compuse yo con dos amigos…

“No sé si actuar en festivales sería mi lugar: no quiero decepcionar a nadie”

 

¿Buscabas darle un empaque conceptual de fondo?

Son historias, pero necesito a nivel personal que esas historias sean escuchadas. Es el momento de sentarme en mi carrera y contarte algo que vaya más allá del show y del espectáculo: que se escuchen las historias que tengo para contaros.

Se habló en algunos foros del gran parecido entre tu Drunk and Irresponsable y el Cake by the Ocean de DNCE. ¿Eres consciente? ¿Has tenido referentes en el estudio a la hora de trabajar?

En estas nuevas tengo referentes como Ed Sheeran, Charlie Puth, Sam Smith, Adele, Maroon 5… pero cuando llega todo el proceso de composición, producción, arreglos… todo eso se queda en el camino y llegas a mí: a veces se notarán más las influencias y otras menos, pero verdaderamente es algo propio. Todos tenemos referentes, de todos modos: Céline Dion tenía referentes de Queen, Michael Jackson o Barbra Streisand, y se le nota a la hora de cantar y de moverse. Recuerdo que Christina Aguilera decía que se miraba mucho en Aretha Franklin. Todos tenemos referentes, y creo que eso ayuda a que el espíritu de muchos artistas que ya no están sigue vivo en nuevos artistas que se miran en ellos. La música es inmensa.

Uno de los referentes con los que más se te compara es con Robbie Williams, no sólo a nivel musical sino todo lo que lo rodea: estuvo también en una boyband como Take That

Wow, no sé, no suelo compararme. Pero ojalá tenga un mínimo en común con él: es una figura mundial, un artista impresionante, y un referente para todos los que venimos de un grupo: gracias a gente como él muchos descubrimos que hay más vida después de formar parte de un gran grupo, que se puede encontrar una identidad. Siempre es empezar de cero cuando eso pasa, y en ese punto es en el que estoy ahora.

“A veces un contrato discográfico impone ciertas cosas; pero es importante que cada uno sepa lo que quiere hacer sin ningún tipo de prisa”

 

Otra de las cosas con las que se te compara de Robbie es la ambigüedad sexual en vuestros discursos. Ahora mismo si pones tu nombre en Google la mayoría de las primeras entradas hablan sobre si eres gay o no, sobre si juegas al despiste o no. ¿Te molesta esto?

No me molesta, pero hay mensajes que se tergiversan. Hay muchos adolescentes y adultos que lidian cada día con su identidad sexual, su sexualidad, los roles, si son hombres o mujeres, cómo nacieron y cómo se sienten. Y cuando llegan a su casa y se reúnen en días concretos, en fiestas, en reuniones, ya les cae la pregunta de si son o dejan de ser; si están con uno o con una. Creo que la verdadera pregunta debería ser: “¿cómo estás? ¿eres feliz?”.

Hay mucha gente que todavía no sabe a qué pertenece, qué siente, qué quiere con su vida. Y cuando fui a Sálvame y me preguntaron sobre si tenía pareja, quería alentar un poco a eso: no hay que dar por hecho si eres gay o heterosexual. Simplemente pregúntame si estoy feliz, si estoy con alguien. Cuando se dan por hecho ciertas cosas, yo soy fuerte, pero hay gente que no lo es tanto, y hay gente que no lo cuenta.

Luego, recuerdo al día siguiente en una entrevista, e interpretaron como quisieron lo que había dicho: “ayer dijiste en una entrevista que eres gay” (risas). Nunca dije eso: yo sólo puse todas las posibilidades sobre la mesa, y que no hay que etiquetar o señalar a las personas de una manera porque hay gente que lucha contra eso cada día.

Fechas de los conciertos de presentación del disco

¿Te parece un atraso que se siga pidiendo a los artistas que se defina sexualmente?

También entiendo a quien lo pregunta, es una pregunta normal. Pero creo que a estas alturas ya vivimos en una sociedad más libre, no hace falta ir con rótulos por la calle. Yo tenía un amigo que venía a casa y se tumbaba en el sofá y se ponía a llorar diciéndome que no sabía quién era, qué le gustaba, qué quería. Yo le decía que no tenía por qué saber quién es: él acabaría construyendo lo que quisiera de manera absolutamente libre; él sería quien es de por sí, y con eso le ha de bastar. No tiene por qué diferenciarse o distanciarse de algo o de alguien.

Hace poco fue muy duro para Charice Pempengco, que ahora se llama Jake Zyrus. Pasó toda su vida intentando creer que era una chica, pero se dio cuenta que se sentía un hombre y que sentía como un hombre. Es duro: simplemente era, él o ella, pero era.

“La pregunta no debería ser ‘¿con quién estás?’ o si son o dejan de ser; sino ‘¿cómo estás? ¿eres feliz?’”

 

Estuviste actuando en una de las primeras galas de Operación Triunfo. No sé si lo estás siguiendo, si entiendes la revolución que se ha montado: antes era la oveja negra de la música española, y ahora parece que es casi un refugio de nuevas maneras de desarrollar un producto pop. ¿Cómo lo estás viviendo?

Con 12 años estuve en un programa similar para ir a Eurojunior, y puedo entender lo que viven ellos, aunque no sea exactamente lo mismo: se vive con una inocencia increíble, hay un ambiente súper sano, la competitividad queda en un segundo plano, tus compañeros se convierten en tus hermanos durante el tiempo que convives con ellos, al menos.

Sé que lo que están viviendo es muy especial. Por eso tienen que disfrutarlo lo máximo que puedan y que luego, cada uno, tenga la personalidad suficiente para decir y decidir lo que quieren en su vida y en su carrera. A veces un contrato discográfico impone ciertas cosas; pero es importante que cada uno sepa lo que quiere hacer sin ningún tipo de prisa. El éxito del programa es rotundo e innegable, y en parte gracias a las redes sociales, que hace que todo suba más rápido pero también que todo caiga más rápido. Lo principal del fenómeno, de todos modos, es el talento que hay dentro. Tengo mis favoritos…

Pero no lo quieres decir, claro.

El que gane diré: “¡ese era mi favorito!” (risas).

“Me gusta que la televisión en España se esté americanizando, me parece positivo”

 

¿Echas de menos que haya programas de televisión donde poder actuar que no sean sólo programas de entretenimiento o talent shows? Tanto Tu cara me suena como Operación Triunfo, al fin y al cabo, son programas de entretenimiento…

Sí que lo echo de menos. Me gusta, por ejemplo, que Buenafuente apueste tanto por la música, con una banda en directo, llevando a artistas a actuar de la manera que quieran, casi. Pero no es un programa en abierto, lamentablemente. Me gustaría que haya en España un programa del perfil de Oprah en Estados Unidos, al menos: espacios que son generalistas, pero que dan mucho espacio a la música. Lo más cerca que hubo aquí en los últimos años es Qué tiempo tan feliz. Pero echo de menos grandes formatos. Lo que sí veo es que, poco a poco, vamos americanizándonos en lo que a televisión respecta.

¿Crees que eso es bueno?

Sí. Creo que hay un futuro muy bonito para la televisión y la música en España, pero siempre vamos un poquito por detrás. Recuerdo cuando llegué a México… ¡WOW!… el show business allí es espectacular, hay una industria que va muy por delante de España: los medios que había en los platós, cómo te oías al cantar… Creo que le dan la importancia que merece la música. Hay muchas cosas que avanzar y mucho donde mirar para poder seguir creciendo.

Vas a ser el protagonista ahora de los próximos Vodafone Yu Music Shows. Han pasado artistas por diferente perfil por el ciclo, pero quizá sí han primado más artistas que están en esa frontera entre el circuito de música alternativa y los coletazos con la música comercial: gente como C. Tangana, Lori Meyers, Anni B. Sweet, Delorean, Crystal Fighters… ¿A ti te gustaría tocar en festivales, que es el hábitat natural de ese tipo de grupos? ¿Te ves teniendo público alternativo o indie?

Ay, no sé. No me gustaría decepcionar a nadie, no sé si sería mi lugar. Incluso fue noticia que artistas como Raphael pudiesen tocar ahí después de tantos años. Lo mío sigue siendo música, y supongo que ahí entrarán en juego las etiquetas y los prejuicios. Sí que hay cierta apertura: me gusta cuando medios como JNSP hablan sobre lo que hago yo, o sobre artistas mainstream en general: siguen hablando de música, y hacen normal una convivencia entre diferentes circuitos.

“El espíritu de muchos artistas que ya no están sigue vivo en nuevos artistas que se miran en ellos”

¿Sientes que las barreras entre lo indie y lo mainstream siguen teniendo fuerza o que cada vez están más débiles?

Creo que cada vez son más débiles, casi invisibles. A veces hay incluso cierta confusión acerca de sobre qué está más cerca. Y me alegra mucho, porque seguimos dándole prioridad a la música y lo que hacen sentir las canciones a las personas. No sé qué discurso habrá por ahí, pero creo que es honesto y bonito compartir, sin miradas previas.

¿Qué podrá ver la gente en estos conciertos próximos? El disco no estará aún en la calle.

El disco saldrá a finales de marzo, pero voy a preestrenar el álbum completo en directo: el show durará hora y media, y será un set con canciones de Auryn, las canciones nuevas… Estoy poniéndome ya con los ensayos y estoy muy feliz.

Blas Cantó