14 mayo, 2018. Por

Black Lightning vs. Black Panther

¿Cuál es el verdadero superhéroe negro de moda?
Black Lightning vs. Black Panther

El 2018 ha sido testigo del resurgir, desde el compromiso social y la reivindicación, de uno de los superhéroes negros por excelencia. ¿Black Panther? Error: Black Lightning. El superhéroe afroamericano que DC creó a finales de los 70 para hacer algo de competencia a Marvel y su Luke Cage, por fin ha tenido una adaptación audiovisual que acerque el personaje al gran público. Como viene siendo habitual últimamente con DC, la adaptación ha sido en la tele, de la mano de la cadena de entretenimiento juvenil The CW, aunque sin estar claro todavía si Black Lightning forma parte del arrowverse. Muy lejos de la rimbombante promoción que ha recibido el otro superhéroe negro de Marvel, Black Panther, cuya adaptación cinematográfica se ha convertido en una de las películas más exitosas de la historia del cine, pero con un compromiso mucho más claro y actual para con la comunidad afroamericana.

Jefferson Pierce vs. T’Challa

Black Lightning es el alter ego de Jefferson Pierce (Cress Williams), un profesor de instituto en un barrio con graves problemas de integración racial, tráfico de personas y drogas, y una situación de dejadez total por parte de la policía. Es un metahumano capaz de producir y conducir electricidad que, para salvaguardar la unidad de su familia, lleva años sin ejercer como superhéroe. A pesar de ello, las tensiones generadas por su afán justiciero han acabado arruinando el matrimonio de Jefferson con Lynn (Christine Adams), fruto del cual tienen dos hijas, Anissa (Nafessa Williiams) y Jennifer (China Anne McClain). El retiro de Black Lightning llega a su fin cuando la violencia en Freeland escala hasta el punto de que las hijas de Jefferson son secuestradas por unos proxenetas locales. Poco después las jóvenes, que no saben nada de la identidad secreta de su padre, empezarán a manifestar habilidades propias.

T’Challa (Chardwick Boseman), en cambio, es el soberano y protector de la nación africana ficticia de Wakanda. Sus poderes incluyen súper fuerza y agilidad y están asociados a la ingesta de una hierba sagrada y a un traje que emplea tecnología avanzada basada en el vibranium, un metal extraterrestre que solamente se encuentra en Wakanda. Está rodeado de mujeres: una hermana, una exnovia, una madre y una general que en ningún momento se planean heredar sus poderes, puesto que éstos han de pasar al líder de una tribu rival. T’Challa es un absoluto privilegiado dentro de un país aislado y elitista que ni siquiera tiene la obligación de proteger su identidad o a su familia.

Black Lightning nos muestra a lo largo de sus 13 episodios cómo parte de la esencia de su héroe tiene que ver con su afán por el servicio público

Si bien tanto Jefferson como T’Challa son héroes de carácter aparentemente intachable, Black Lightning nos muestra a lo largo de sus 13 episodios cómo parte de la esencia de su héroe tiene que ver con su afán por el servicio público. La dedicación de Jefferson por sus alumnos, lo consecuente que es con sus ideas a través de sus actos y el hecho de ser un hombre de orígenes humildes completamente hecho a sí mismo contrasta con el príncipe africano, criado toda su vida entre privilegios y con un nivel de compromiso muy cuestionable en cuanto a sus conciudadanos o sus compañeros de raza. Como personajes, ambos son buenos héroes, pero no está claro que los dos sean buenos hombres.

Tal vez el superhéroe más fan de las luces de neón

Freeland vs. Wakanda

Aunque los cómics en los que se basa la adaptación televisiva de Black Lightning se desarrollan en Suicide Slum, un barrio de Metropolis (la ciudad de Superman), la serie tiene lugar en una ciudad llamada Freeland arrasada por un grupo mafioso llamado Los 100. En Freeland los hijos de las familias más desfavorecidas van al instituto con lo mínimo, el menudeo de drogas se desarrolla en cada esquina a plena luz del día y la violencia, los ajustes de cuentas entre bandas y las armas de fuego son el menú habitual. Todo ello sucede ante la pasividad de una policía corrupta hasta la médula cuyo principal interés es dar el alto a los vehículos que son conducidos por personas de color para, con cualquier pretexto, esposar a sus ocupantes y someterlos a las humillaciones del calabozo.

Todo sea por la gloria de la nación inventada que, en el fondo, no representa nada que no sea un país aislado, déspota y egoísta

Wakanda, por otro lado, es una nación idílica. Cuajada de unos recursos únicos en todo el mundo que le confieren una ventaja estratégica, no ya solo con respecto a las empobrecidas naciones africanas de su entorno, sino con cualquier país del planeta. Indiferentes ante las agresiones que los habitantes de su continente han padecido durante siglos, los soberanos de Wakanda no tienen una preocupación que no sea extraer el vibranium y desarrollar su tecnología, en secreto, en un constante afán de autodefensa ante no se sabe bien qué enemigo, puesto que a ojos del mundo son un país agrícola más.

El cómo se puede pretender hablar de los problemas reales que sufre a día de hoy la comunidad afroamericana desde una utopía tan absurda y egoísta se me escapa. Freeland es un lugar en el que suceden cosas que vemos en la prensa estadounidense constantemente. Los ciudadanos de color tienen que salir a la calle con miedo, a merced de la violencia y de una policía infestada de xenófobos ansiosos por tener una mínima excusa para dar rienda suelta a sus instintos más bajos. En Wakanda no se tratan estos asuntos ni una sola vez: todo sea por la gloria de la nación inventada que, en el fondo, no representa nada que no sea un país aislado, déspota y egoísta. Wakanda puede identificarse con muchas naciones de la Tierra, pero no está claro que permita hablar de los problemas de los países africanos ni de la raza negra.

Compañeras vs. Subalternas

Otra cosa que tienen en común Black Lightning y Black Panther es que ambos están rodeados de mujeres en sus aventuras. Ahora bien, el tratamiento de éstas tanto en el guión como por parte de los varones protagonistas es radicalmente diferente. Parte muy importante de la trama de Black Lightning es el proceso mediante el cual las hijas de Jefferson, Anissa y Jennifer, van descubriendo que tienen habilidades relacionadas con las de su padre, aunque ninguna de ellas sabe que él es el vigilante de Freeland. Su exmujer, Lynn, no tiene superpoderes, aunque ello no la coloca a un nivel por debajo del de Jefferson. Al contrario, es un personaje femenino redondo: íntegro, serio, decidido y cuyas habilidades médicas tienen clara relevancia a lo largo de la trama.

Decidle ‘hola’ a la lesbiana a prueba de balas

Es cierto que la evolución de ambas hijas es imperfecto. En los primeros capítulos se nos exponen con bastante detalle varios aspectos de sus personalidades: Anissa es una estudiante de medicina, que habla abiertamente con su familia sobre los vaivenes de su relación con su novia, comprometida políticamente y que, además, ayuda a su padre en el instituto. Jennifer es una joven deportista e ingeniosa cuya habitación está cubierta por pósters de transbordadores espaciales y que tiene una habilidad peculiar para meterse en líos. Pero sus tramas personales quedan completamente ahogadas cuando sus superpoderes empiezan a manifestarse. En el caso de Anissa, al menos, se hace partícipe al espectador de la emocionante génesis de la heroína Thunder (a los que algunos ya llaman la “lesbiana a prueba de balas”). Pero pronto queda relegada a aprendiz de superheroína, supeditada a su padre.

T’Challa está, sencillamente, rodeado de tías que piensan, pelean y dialogan mejor que él.

El caso de T’Challa es todavía más preocupante. El tío está, sencillamente, rodeado de tías que piensan, pelean y dialogan mejor que él. Y qué duda cabe de que Okoye (Danai Gurira), la líder del cuerpo militar exclusivamente femenino de Dora Milaje, es una guerrera inspiradora como pocas veces se han visto en el cine. Pero Black Panther “se olvida” de otras guerreras de este cuerpo, Aneka y Ayo que, sorpresa, en los cómics son pareja. Y, aunque Okoye es inspiradora, su lealtad ciega hacia el soberano de Wakanda, sin importar el niñato que se siente en el trono, no lo es tanto. Más angustioso es todavía que ella y sus guerreras, a pesar del poderío que han desplegado a lo largo de toda la película, tengan que ser rescatadas por nada menos que por una tribu cuya seña de identidad es la misoginia.

Lo de crear personajes femeninos molones para que luego tengan que venir los señores a rescatarlas, ¿es un chiste?

Pero es que, salvo Okoye, todas las mujeres que rodean a T’Challa parecen sometidas a los deseos y voluntades de éste. Su hermana Shuri (Letitia Wright) es un genio pero tiene un rol secundario perfectamente asignado. Su exnovia, Nakia (Lupita Nyong’o) no necesita ninguna hierba sagrada o uniforme reforzado para ser una combatiente excepcional. Y, sin embargo, cuando el futuro de Wakanda está en peligro, en vez de beber ella dicha hierba para convertirse en la nueva Black Panther, emprende un viaje arriesgado y absurdo para hacérsela llegar a un rival de T’Challa. Y Ramonda (Angela Bassett), la madre del héroe, sencillamente no tiene ningún papel especial más allá del de sufrir cuando su hijo está en peligro.

Los personajes femeninos de Black Lightning son independientes, mordaces, inteligentes y ofrecen un espectro algo más diverso

Al final resulta que si no eres exnovia, hermana, madre o militar supeditada ciegamente a un hombre, Black Panther fracasa a la hora de que te puedas sentir identificada con alguno de sus personajes femeninos. En cambio, los de Black Lightning son independientes, mordaces, inteligentes y ofrecen un espectro algo más amplio, tanto en roles como en edades y sexualidades. No acabo de comprender qué daño le habría hecho a Black Panther incluir a una pareja de mujeres entre sus guerreras. Mientras que la Anissa de Black Lightning es una delicia en cuanto a aceptación normalizada y positiva de la homosexualidad de una mujer joven y fuerte.

Para ser una adolescente, la chavala arrea bien

Tu ex: hacerle la cena vs. acosarla

Los paralelismos entre los dos superhéroes no se agotan. Ambos comienzan sus aventuras con el corazón roto, pero cercanos a sus ex parejas. En el caso de Jefferson, porque él y Lynn comparten dos hijas que, aunque sus padres vivan separados, cenan en familia frecuentemente (ojo aquí a cómo suele ser él quien le tiene la mesa preparada a ella y los platos de verduras amorosamente cocinados). A pesar del fracaso del matrimonio a raíz de la fricción generada por el afán superheroico de Jefferson entre ambos hay, sin duda, una chispa constante pero contenida. Dos personajes adultos conscientes de la atracción que sienten pero que anteponen la estabilidad de sus hijas sobre sus deseos.

Igual se agradece que por una vez la familia del héroe no sea del todo disfuncional

T’Challa también comienza su película reencontrándose con Nakia, su ex. Es obvio que él siente debilidad por ella, mientras que ella no parece tener especial interés por casarse y sentar la cabeza. En su primer encuentro en la película, nuestro príncipe arruina una operación encubierta de su ex solamente porque él considera muy importante que ella esté presente durante su coronación. Tras esto, T’Challa se pasa toda la cinta poniendo a Nakia en situaciones incómodas: nadie cuestiona que se la lleve a una misión en el extranjero, aunque ella se muestra abiertamente incómoda con la situación. Y, básicamente, su estrategia de conquista no es otra que la nauseabunda insistencia de quien no sabe recibir un “no” por respuesta. Siendo generosos, T’Challa se pasa toda la película acosando a su ex.

La estrategia de conquista de T’Challa no es otra que la nauseabunda insistencia de quien no sabe recibir un “no” por respuesta

Mientras tanto, por supuesto, parte de la trama de Black Lightning tiene que ver con la reconstrucción de la historia de amor entre el protagonista y su ex. Claro que la televisión permite que estas cosas se cocinen a fuego lento, y los guionistas de la serie se aprovechan de ello. La tensión sexual entre Lynn y Jefferson está llena de sutilezas, de detalles que hacen que el espectador vaya adorando capítulo a capítulo la relación que tienen. Para cuando, por fin, vuelven a besarse, la audiencia lleva capítulos deseándolo. Y, lo que es más importante todavía: en la cama Jefferson se comporta con una exquisitez deliciosa. Es cuidadoso, pide permiso y tiene un interés claro y activo por proporcionar placer a su pareja sin pedirle nada a cambio. Nada que ver con el atolondrado T’Challa y su babeo continuado sobre Nakia.

Cultura afroamericana vs. Apropiación cultural

De una forma muy parecida a como ya lo fue, y muy acertadamente, Luke Cage hace un par de años, Black Lightning es una especie de celebración de la cultura urbana negra de los Estados Unidos. Las referencias constantes a los héroes de la lucha por los derechos civiles se cruzan con el rap, el hip-hop y referencias sutiles a la magia vudú. Luke Cage era más habilidosa a la hora de representar la riqueza de la música negra o de capitalizar el factor racial de varios deportes emblemáticos en los Estados Unidos, como el basket o el béisbol. Pero Black Lightning también es capaz de recordar cómo para muchos jóvenes afroamericanos de clase baja el deporte y muy en especial el atletismo, puede ser la única esperanza para una vida mejor.

¿Wakanda Forever?

El mundo de Wakanda es, por otro lado, fascinante. Un auténtico festival de colores, estampados, percusiones, paisajes, acentos y maquillajes que pretenden dar la sensación de ser una celebración de la cultura africana. Uno podría pensar que se celebra África sin África, ya que todo huele a mercantilización de un batiburrillo de los rasgos culturales de varias tribus del continente. En Black Panther, en realidad, todo es un invento al servicio de una especie de ópera rock venida a más. Un despliegue de fuegos artificiales destinado a alucinar a los espectadores pero que, en realidad, es bastante vacuo, ya que no celebra nada que exista realmente.

Black Panther es una película francamente mejorable, que reproduce comportamientos misóginos durante bastante más de dos horas

Al final puede que resulte que alguien tuviera que decir que, a pesar del inmenso poder inspirador que representa para la raza negra, Black Panther es una película francamente mejorable, que reproduce comportamientos misóginos durante bastante más de dos horas, se apropia del legado cultural de un continente, es incapaz de hablar alto y claro sobre los problemas que afronta la comunidad negra de nuestros días y tiene una lectura preocupantemente permisiva sobre el colonialismo y el saqueo de África.

Familia que patea culos unida, permanece unida

Mientras tanto, un superhéroe negro sí que ha sido capaz de rodearse de compañeras independientes y diversas, así como enfrentar villanos carismáticos pero cuyo discurso no parece más razonable que el del propio héroe. Black Lightning no es una serie perfecta: sobre todo en su segunda mitad, se centra demasiado en su trama superheroica, dejando a sus personajes demasiado abandonados. A las relaciones entre muchos de sus personajes les falta un poco de drama que las haga más intensas (sé que me voy a arrepentir de haber escrito esto) y se agradecería que se deleitara más en la representación de la cultura afroamericana.

Black Lightning brilla a la hora a la hora de asumir un compromiso social, tanto para denunciar los abusos sistemáticos que se perpetran por cuestiones de raza, como para mostrar una familia sana

Pero la serie brilla tanto a la hora a la hora de asumir un compromiso social, tanto para denunciar los abusos sistemáticos que se perpetran por cuestiones de raza, como para mostrar una familia sana, comunicativa, honesta y culta (hay planos en los que los protagonistas están en el sofá leyendo un libro en lugar de viendo la tele, ¡inaudito!) que constituye un modelo de conducta definitivo, que tiene a la crítica rendida a sus pies. Tanto es así que tiene una aprobación de un 97% en Rottentomatoes. Recientemente fue renovada para una segunda temporada. Está por ver si en ella habrá por fin crossover con el arrowverse. Mientras tanto puede disfrutarse completa en Netflix.

Black Lightning vs. Black Panther