11 diciembre, 2017. Por

Black Hammer

La mejor carta de amor al cómic de superhéroes que puedes leer este año
Black Hammer

Hace diez años seis superhéroes y un robot salvaron, bajo el liderazgo de Black Hammer, a Spiral City del ataque de Anti-Dios: el villano más feroz que la ciudad había visto nunca. Pero, en el proceso, los extraños salvadores desaparecieron en el mismo fogonazo que su enemigo, sin dejar rastro y sin que nadie supiera si estaban vivos o muertos. Hoy Spiral City vive con normalidad, ajena al ignoto destino de sus salvadores, que llevan diez años encerrados en un pueblo rural del que les es imposible salir.

Con este pintoresco planteamiento Jeff Lemire nos presenta un cómic que es una carta de amor a la era dorada de los superhéroes pero que, a su vez, va mucho más allá del mero homenaje. Una propuesta que, con poco más de un año en la calle, se ha llevado el Premio Eisner (uno de los más prestigiosos de la industria del cómic) a la mejor serie nueva este 2017. Orígenes Secretos, el tomo que recopila los seis primeros números de Black Hammer, ya puede disfrutarse traducido al castellano por Astiberri. Veamos por qué se trata de un volumen destinado a mucho más que a los corazones de los amantes del cómic.

Unos personajes memorables

El principal atractivo de Black Hammer es la meticulosidad con la que están desarrollados sus personajes. Más allá de los claros paralelismos entre Black Hammer y Thor, Madame Libélula y Madame Xanadú o Abraham Slam y Black Hood, el delicado proceso por el que vamos descubriendo la historia tras cada uno de ellos, así como sus diferentes maneras de lidiar con la inesperada situación en la que se encuentran, es una delicia.

Madame Libélula, Abe Slam, Golden Gail, Barbalien y el Coronel Weird: todos parecen tener agendas propias y contradictorias

Desde la apacible serenidad con la que Abe Slam abraza su rol de granjero entrado en años, hasta la desesperación con la que Golden Gail, encerrada desde hace diez años en el cuerpo de su identidad infantil, quiere escapar del enigmático encierro. Las motivaciones y acciones de todos los protagonistas están presentados de forma pulcra, inteligente y, sobre todo, muy divertida.

El atípico grupo de protagonistas de Black Hammer es antagónico, cascarrabias y desconcertante y, a medida que avanza la trama, parece estar controlado por intereses opuestos. Todos cumplen, en mayor o menor medida, los valores de bondad y gallardía del cómic clásico de superhéroes. Pero la del disfraz es solamente una de las muchas capas de sus personalidades e historias. Un equipo paritario (porque el androide Talkie-Walkie se autodefine en femenino), excéntrico y enigmático cuyos orígenes e inquietudes presentes se van explorando de manera individual número a número.

Si no hay nada que salvar, ¿seguimos siendo héroes?

Jeff Lemire no es, ni de lejos, el primer autor que, desde un profundísimo amor al cómic de superhéroes, reflexiona sobre la naturaleza de éste. Al igual que lo hicieran Alan Moore en Top 10, Kurt Busiek en Astro City o Grant Morrison en Doom Patrol, Lemire encuentra las contradicciones y complicaciones del fascinante mito superheroico casi tan atractivas como las acciones desarrolladas por estos hombres y mujeres dotados con algún tipo de superpoder.

Pero la aproximación de Lemire al problema es tan humana como oscura. A ello contribuyen de forma determinante el brillante dibujo y color de Dean Ormston y Dave Stewart respectivamente. La profusión en los tonos ocre y colores apagados para la mayoría de las acciones que se desarrollan en “la granja misteriosa” y el pueblo en el que viven los protagonistas entra en contraste con el psicodélico colorido de los flashbacks que nos van exponiendo las génesis de los superhéroes.

Lemire encuentra las contradicciones y complicaciones del fascinante mito superheroico casi tan atractivas como las acciones desarrolladas por estos hombres y mujeres dotados con algún tipo de superpoder

A pesar de sus peculiares atribuciones, los protagonistas no pueden huir de sí mismos: la culpa, la homosexualidad, la falta de amor propio o de madurez son problemas que sus superpoderes no pueden vencer. Y diez años de aislamiento involuntario son tiempo más que suficiente para ahogarse unas cuantas veces en las miserias personales.

Lemire consigue encajar de manera delicada todos estos conflictos, la génesis de sus héroes y la nostalgia con una trama de misterio: ¿por qué están estos héroes encerrados en la granja misteriosa? ¿Están vivos? ¿Muertos? ¿Quién les mandó allí? ¿Qué fue de Anti-Dios? ¿Conseguirán escapar algún día?

En la actualidad Black Hammer ya lleva 13 números publicados en Estados Unidos, un especial anual (imprescindible una vez se ha enamorado uno del tebeo) y se prepara un spin-off que se publicará en breve. Pero Black Hammer: Orígenes Secretos es donde empieza todo: donde se ponen las bases de una intriga inteligente, desprovista de pretensiones, pero fascinante y divertida. Sin duda, uno de los tebeos más destacables del 2017. Un auténtico placer para los amantes del cómic clásico, y un descubrimiento para quien quiera descubrir que hay vida más allá de las películas de Marvel y DC.

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