21 septiembre, 2017. Por

Bitch Planet

El cuento de la criada + Black Mama + White Mama + Orange is the New Black = Bitch Planet
Bitch Planet

Feminismo, ciencia ficción, política y acción. Agítese con fuerza y hágase cómic. O, de otra forma: El cuento de la criada + Black Mama + White Mama + Orange is the New Black. El resultado en cualquiera de los dos casos podría ser Bitch Planet, una cáustica distopía al borde de la locura, o no.

En un futuro inmediato las mujeres que no se ajustan al estrecho patrón educativo, social y cultural son confinadas en una prisión de alta seguridad. Se etiqueta bajo el eufemismo de No Conformes (NC) a las que reivindican su identidad, a las que se declaran independientes en materia sexual, a las que van por libre en materia de pensamiento. También a las que niegan ser propiedad de padres y maridos y a las que, sencillamente, no se ajustan a los cánones estéticos dominantes. El penal en el que pagan por sus delitos es el Puesto de Obediencia Auxiliar (llamado, con menos cariño, el “Planeta de las Zorras”), ubicado en un planeta remoto.

“El racismo y el sexismo no solo afloran en esta novela gráfica, sino que son el hábitat en el que viven los protagonistas. Estamos ante un artefacto de largo alcance que dota de sentido a las reivindicaciones sociales de un número creciente de población en nuestras sociedades occidentales”

 

El Protectorado, un agobiante sistema patriarcal sustentado por oligarquías corporativas y valores cristianos, gobierna un Estados Unidos infectado de puritanismo, en el que se condiciona la vida de sus habitantes con un sistema educativo y unos medios de comunicación al servicio del poder, que hacen de perversa correa de transmisión para unos retrógrados roles personales y sexuales.

Las preguntas que levanta en el aire Bitch Planet, una trepidante y audaz historia, son parte del divertimento que da. ¿Es posible que algún día veamos una sociedad que haya llegado a estos términos? ¿O pretenden la guionista Kelly Sue DeConnick (Bella Muerte) y el dibujante Valentine De Landro hablarnos de nuestro tiempo, dejándose llevar por una exageración alegórica? El racismo y el sexismo no solo afloran en esta novela gráfica, sino que son el hábitat en el que viven los protagonistas. Estamos ante un artefacto de largo alcance que dota de sentido a las reivindicaciones sociales de un número creciente de población en nuestras sociedades occidentales actuales, por muchos innegables progresos que se hayan producido en las últimas décadas.

El dibujante De Landro fue ayudante artístico en Dark Horse Comics y dibujó a lápiz, para Marvel, varios números de Marvel Age Spiderman, Marvel Knights 4 y X-Factor. El suyo es, por lo tanto, un cambio de rumbo, aunque la potencia de los personajes y la narración en Bitch Planet le deben mucho a su buena mano.

Kelly Sue DeConnick sí tiene antecedentes de subversión política ‘comiquera’. Bella Muerte es su gran referencia, una obra densa en la fusionaba el western con el realismo mágico. Desde su primera edición fue un éxito de crítica y ventas. Pero en el perfil de DeConnick hay que subrayar su paso por Captain Marvel, donde convirtió al personaje protagonista en mujer (y así parece ser que se quedará en la inminente adaptación cinematográfica).

Refresca, Bitch Planet, ante un panorama en el que demasiadas veces una celebridad pública se mete en un lío cuando se le pregunta por el feminismo y cuando aún muchos no tienen clara la definición ni el alcance del término, muchas veces equiparado, erróneamente, con el extremo opuesto al machismo.

Bitch Planet