14 mayo, 2018. Por

Big Baby

Gasolina para la inventiva de un cerebro alimentado por cómics truculentos
Big Baby

La década de los años 80 y el comienzo de los 90 fue una época prolífica para el historietista e ilustrador Charles Burns. A los seguidores de Iggy Pop su nombre les recordará de inmediato al álbum Brick by Brick (1990) de ‘la Iguana’, de cuya portada se encargó en 1990. Aunque Agujero negro (1993-2004) fue su obra maestra, para rastrear cómo llegó hasta allí es imprescindible conocer una etapa definida por títulos como Club de sangre, La maldición de los hombres topo o Plaga juvenil. En esencia, aquí está todo lo que define como autor a Burns. De su obsesión por la irrupción de lo fantástico en lo cotidiano a sus historias de terror infantil alejadas del radar de los adultos.

Big Baby es una recopilación en forma de antología de toda una época en la que Burns se preconfiguró como artista y dio a conocer los primeros fogonazos de su inagotable imaginación. Tony Delmonte es el (no tan) niño protagonista de estas historietas, a menudo a medio camino entre lo truculento y lo misterioso, paridas por la inventiva de un protagonista al que el mundo, por definición, le parece sospechoso.

“Burns insufla muchas de sus desazones a un personaje que es su espejo: gasolina para la inventiva de un cerebro alimentado por cómics truculentos y series B de ciencia ficción y el terror en la pequeña pantalla”

Burns insufla muchas de sus desazones a un personaje que es su espejo, a tenor de lo que sabemos de un autor peculiar, que no admite comparación en la extrañeza con la que observa la vida cotidiana. Tebeos de miedo, vecinos que parecen cavar un hoyo en el jardín, una visita inesperada en mitad de la noche o, sencillamente, algo tan fuera de lo común como unas marcas en el cuello de la canguro. Gasolina para la inventiva de un cerebro alimentado por cómics truculentos y series B de ciencia ficción y el terror en la pequeña pantalla.

Charles Burns juega a mezclar realidad y ficción en historias en medio del tránsito de la niñez a la adolescencia. La novedosa sexualidad, acompañada por las mutaciones del cuerpo, es uno de esos ejes reconocibles a las pocas viñetas, pero también la difícil diferencia entre la vigilia y la pesadilla, los miedos ante lo convencional o el temor a la propia locura. Todo ello en el contexto racional y próspero de la clase media estadounidense de los años 50 y 60, en los que Burns era un niño criado en Colorado, Maryland, Missouri y Seattle. Burns combina lo común y lo grotesco, lo divertido y lo horrible. Lo hace con una ejecución fría y una estética definida, a la que es fácil vincular al pulp.

“Se mezcla realidad y ficción en historias en medio del tránsito de la niñez a la adolescencia. La novedosa sexualidad, acompañada por las mutaciones del cuerpo, es uno de esos ejes reconocibles a las pocas viñetas, pero también la difícil diferencia entre la vigilia y la pesadilla”

El dibujante estadounidense no es solo una de las más reputadas firmas del cómic underground de su país, junto a otros ilustres como Robert Crumb, Peter Bagge o Gilbert Shelton. Su vigencia es enorme en una industria que consume a novedades a ritmo frenético. Es habitual que su obra reciba guiños, como por ejemplo el que le dedicó la película El amanecer del planeta de los simios (2014) cuando uno de los protagonistas comparte con uno de los animales la lectura de Black Hole.

Apadrinado por Art Spiegelman (Maus) y curtido en los 80 en la revista Burns, así como responsable de portadas de Time, The Believer o The New York Times, cuenta con una trayectoria que es la de un historietista que ha hecho de la extrañeza su seña de identidad. Big Baby, publicado en España por la editorial La Cúpula, como el resto de sus obras en nuestro país, es la llave maestra de entrada a su personal universo. La edición, que ‘crece’ hasta alcanzar unas medidas de 21.5×28 cm, toma el testigo y mejora una de 2005 publicada en formato más pequeño. Además, añade el atractivo de un regalo final en forma de epílogo con material añadido, ilustraciones del autor y portadas alternativas, entre otras sorpresas.

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