28 mayo, 2018. Por

Basanta

Los colores de la psicodelia-rock gallega bajo el influjo de la Santa Compaña
Basanta

¿Os acordáis de The Blows? Aquella banda viguesa de indie-rock a la que denominamos como “los Strokes españoles” y que parecían estar en el lugar y momento indicado: primera década del siglo XXI, cantando en inglés canciones que hacían justicia al sonido británico de aquella época.

Pocos handicaps parecía tener aquella banda: parecía que se comería cruda a toda una generación de nuevo sonido alternativo, eran los que mejor habían interiorizado el sonido de su época (incluso mejor que CatPeople, We Are Standard, Dirty Socks o Mendetz), y así nos lo hicieron saber en Upskirts, el que acabó siendo su debut y despedida en formato largo (publicarían un single de dos canciones, pero nada más).

Esta chapa-contexto ayudará a que comprendáis algunas de las derivas que imprime Basanta, proyecto de Roy Basanta (tirando de apellido, como Mikel Izal), quien capitaneaba aquel barco llamado The Blows, y que, tras unos años de búsqueda y derivas musicales (un giro electrónico en The Blows que no llegó a plasmarse en disco largo y algunos intentos por formar una banda con entidad nueva, como La Guerra del Fuego), ha conseguido encallarlo con un empaque que se debate entre la psicodelia de los años ’60, el rock clásico del Verano del Amor, algunos tics heredados del indie-rock de principios de siglo y una estética entre mística-ocultista y espiritualmente luminosa.

No inventan la Coca-Cola, pero el empaque conceptual que Basanta han conseguido darle a Colorama (un debut grabado el pasado verano en los estudios de Paco Loco, y siguiente paso dado por los vigueses tras una maqueta de tres canciones puesta en circulación en 2016) consigue proyectar un cruce singular, con el empaque de un discurso estético que juega con la mística de la Santa Compaña, pero también con la de grupos como Hola A Todo El Mundo o Arcade Fire.

Es fácil encontrar similitudes y tics heredados de grupos míticos como Canned Heat, Iron Butterfly, Buffalo Springfield o Captain Beefheart, o incluso proyectos algo más contemporáneos como los The Coral o The Soundtrack Of Our Lives; pero también hay una conexión generacional con aquellos Sidonie del ácido, la psicodelia, el inglés y los guiños al brit-rock que firmaron discos con un sonido similar al de este Colorama hasta Shell Kids incluido; o incluso proyectos debutantes y también norteños como los de sus vecinos Bifannah o los cántabros Los Estanques.

Pero ese dibujo pop, esas melodías redondas embadurnadas de lisergia y ácido rockandrollero a lo Beatles en la India que se pueden oír en canciones como Inferis, Gris, Cromestesia o Coyote (con cierto aire a canción de iglesia, pero con una letra con mucha mística, romanticismo y sarcasmo), canciones casi de cantautor psicodélico y electrificado; y esas atmósferas que se debaten entre el arranque fuzz y una nueva-vieja era para el rock and roll de guitarras que se proyecta en temazos como Tentación (el mejor del disco para mí), Karma, Emperador o esos mellotrones de Animal invitan a pensar que Roy Basanta, quizá (y solo quizá), esté abriendo (otra vez) una nueva vía para el sonido de su generación.

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