24 enero, 2017. Por

Barco

El paradigma del nuevo rock argentino mira hacia adelante mirando atrás
Barco

Ellos dicen “trance rock” y quizá no se equivoquen. Pero algo ha cambiado en los argentinos Barco desde que el hype que impuso su debut Antes del desmayo hace dos años comenzó a inflar un globo que no sabíamos si les acabaría estallando en la cara con Era Es Será, su flamante segunda producción larga. Y es que en este nuevo ejercicio, aquella masa informe de sintetizadores gravitantes que gobernaban por completo las atmósferas orbitales de aquel primer trabajo largo (no tan largo, en realidad: eran siete canciones, pero menos da una piedra) queda en un segundo plano.

Si aquel podía ser considerado un ejercicio de estilo (aunque, ¿qué estilo? ¿Synth-rock, quizás? ¿Una reversión pop de Trance Zomba? ¿Rocktrónica, igual?), en su nuevo cancionero dan un volantazo al timón de una nueva embarcación, mucho más abierta, de aristas mucho más plurales, que abre velas hacia zonas que mantienen la mística pero no dejan de pierden la oportunidad para inyectar guitarras funk, melodías radioformuleras, aires al indie-rock británico y hasta casi un homenaje póstumo a la new wave argentina de los años ’80.

UNA REVERSIÓN A LA ‘MOVIDA’ ARGENTA

Si bien los años ’80 en Argentina se inauguraban con una dictadura que marcó desde 1976 algunos de los años más olvidables del país sudamericano, la democracia que se instauraría en 1983 también abriría una paleta de grupos de aires modernos, que llegarían a la masa cantándole al hedonismo de las cosas, con tanto de new wave y dark pop como de post-punk, gracias a artefactos como Soda Stereo, GIT, Virus o ZAS.

Barco, sin lugar a duda, beben de todos ellos en Era Es Será, como hicieran en años anteriores grupos contemporáneos como Michael Mike, Bicicletas o Banda de Turistas, entre otros. Así queda claro en ese cambio de paradigma que bucea en el grueso del álbum, cambiando las bases de sintetizadores saturados de su debut Antes del desmayo, por dibujos en donde el bajo coquetea con el funk y el groove de los años ’80: desde la mística new wave de Bien ahora sí; hasta los aires dance-funk de Eso es amor; la funkadelia de una Era es será que parece reversionar a los primeros Soda Stereo; o el indie-rock sintético y listo para la pista de baile de No te guardes nada y Perdona.

NUEVAS CADENCIAS ROCKÉRICAS

Tampoco es raro que encontremos nuevos puntales rockeros en este nuevo cancionero. Raro sería que la aridez rockera de la canción que abre el disco y primer single del redondo, Buen trato, no remita a algunas de las canciones más icónicas de aquel Infame de Babasónicos (Irresponsables o Sin mi diablo, sin ir más lejos).

Pero Barco no limitan su nuevo espectro rockero a estas nuevas cavilaciones, sino que también podemos encontrar puntos comunes con aires darky a sus compatriotas Fricción o los icónicos y universales The Cure (El recuerdo) y hasta se permiten la licencia de abrirse a los medios tiempos romanticones, dejando a su frontman Alejandro Álvarez en el curioso papel de crooner alternativo en tracks como Los dos en el taxi o Especial XXI.

El paradigma del nuevo rock argentino mira con un ojo al pasado y otro al futuro.

Barco