10 mayo, 2018. Por

Bandada

Rufus T. Firefly, Havalina y viceversa: hablamos con el Frankenstein definitivo del nuevo rock alternativo estatal
Bandada

Hace casi diez años, Manuel Cabezalí era un nombre conocido en el circuito alternativo: lideraba a Havalina (antes llamados Havalina Blu en su etapa angloparlante), era músico de apoyo de artistas de renombre en la escena y a hacía sus primeros pinitos como productor. Entre esos primeros pasos como productor, había trabajado recientemente con Autumn Comets, a los que fue a ver en la presentación de dicho material en directo, con una grata sorpresa: los teloneros eran unos chavales de Aranjuez que acababan de sacar su primer disco (y único en inglés). ¿Su nombre? Como el personaje que Groucho Marx interpretó en la película Sopa de ganso: Rufus T. Firefly.

Lo que seguiría es historia: Víctor Cabezuelo se enamoraría del sonido de Las hojas secas, llamaría a Cabezalí para que le produzca sus primeras canciones en castellano y, desde entonces, la alianza entre Rufus T. Firefly y Manuel Cabezalí como productor de la banda continúa dando frutos.

Ocho años de producciones, colaboraciones y aprovechamiento de sinergias que se formalizará en un único concierto: el que ofrecerán este sábado 12 de mayo en la Joy Eslava, convirtiendo la suma de Havalina y Rufus T. Firefly en Bandada, uno de los atractivos centrales del Sound Isidro, y dando a luz un curioso Frankenstein de dos bandas o cabezas y que se vivirá (según juran y perjuran) por única vez.

Nos reunimos con Víctor y Manuel a la salida de uno de los últimos ensayos para hablar no solo de qué veremos en el directo, sino de estas últimas semanas de convivencia y de sus casi diez años de amistad y trabajo conjunto, modelando uno de los sonidos más singulares del rock español moderno.

“Es bonito que solo vaya a pasar una vez. Incluso que alguien no pueda venir lo hace más bonito: ese rollo de ‘esto ha pasado hoy y no se va a volver a repetir’”, dice Víctor

¿Llevabais dándole vuelta a hacer algo juntos, a formalizar en un concierto o en alguna canción o en algo una relación de cerca de diez años no solamente profesional sino también de amistad y de conexión entre proyectos?

Víctor: Para mí siempre ha estado en el aire, desde que conocí a Manu y a Havalina. Ya como fan, para mí era como un sueño hacer algo con ellos. Y al final, sorprendentemente, Rufus ha crecido; pero yo sigo viendo todo esto como la evolución de aquel chaval que hace más de ocho años escribió a Manu para que nos produzca un EP y, de repente, vamos a tocar con ellos, que son como unos ídolos.

Manu: Creo que fui yo el primero que soltó la idea; pero fue Víctor el que dijo que si hacemos algo no sea lo típico de “primero toca una banda, después toca la otra”, sino hacer algo especial, juntos de verdad, que tuviera más sentido: es algo que no hace prácticamente nadie. Es algo ambicioso, arriesgado y poco rentable, así que perfecto (risas).

Víctor: Nos define bien a ambos.

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Siendo tan poco rentable, sobre todo teniendo en cuenta que será un único concierto, ¿cuánto de componente romántico tiene liar todo esto de Bandada?

Víctor: Para mí el romántico es el único componente que veo en este concierto, no veo otro. Es el componente que le da sentido a que estemos haciendo esto.

Manu: Es absolutamente romántico. De hecho, es un concierto romántico y de amor a la música; pero creo que tanto Havalina y Rufus por separado también lo son. Yo con Havalina siento una cosa súper clara: llegamos a un punto, después de nueve discos y más de quince años tocando juntos, que somos conscientes que ya no lo necesitamos para vivir: casi es más casi un problema a nivel práctico que una solución. Si lo seguimos haciendo es porque son ese tipo de cosas que le dan sentido a tu vida: esa sensación de que estás en este mundo para hacer estas cosas, aunque luego hagas muchas otras para sobrevivir. Creo que Bandada es el máximo exponente de eso.

Hoy hemos tenido el primer ensayo con todo el repertorio completo, y hay un momento del show que primero toca una banda y luego la otra; y cuando hemos escuchado el momento en el que nosotros tocamos Norte y luego ellos Tsukamori que he flipado, y me he dado cuenta lo emocionante que es.

“Queríamos tocar juntos de verdad, los ocho músicos a la vez. Es algo ambicioso, arriesgado y poco rentable: y eso nos define bien a ambos”, dice Manu

Tú, Manu, dijiste en Facebook que “hay mucho de Rufus en Havalina y mucho de Havalina en Rufus”. Después de estas semanas de ensayos y convivencia, ¿veis de manera más clara que es lo que tiene cada banda de la otra?

Víctor: Para mí es muy fácil identificar lo que tiene Rufus de Havalina: sobre todo, la primera época, la del EP La historia secreta de nuestra obsolescencia programada y la de Ø tiene muchísimo de ellos; en cuanto a sonoridad, ambiente, atmósfera oscura… está muy inspirado en lo que hacían ellos. Estábamos aprendiendo literalmente de lo que hacían ellos. Para nosotros, en ese momento eran una influencia capital, como lo eran Radiohead o los Smashing Pumpkins, a la misma altura. Lo que pasa es que luego Rufus hemos derivado hacia sitios diferentes, pero sí que, de alguna manera, todo eso queda en el ADN, está adherido de algún modo a nuestro sonido.

Manu: Al principio era un poco así, Rufus miraba más a Havalina que Havalina a Rufus; pero con el tiempo es todo lo contrario: después de trabajar mucho con Víctor y con Rufus, como con cualquiera con el que trabajas, te vas dando cuenta de cómo trabajan, cómo componen… Y los últimos dos discos de Havalina, sobre todo para el último, Muerdesombra, yo tenía mucho a Rufus como referente en la cabeza, y buscaba hacer una versión de parte de lo que hacía Víctor en algunos momentos. Y ahora mismo, cada vez que produzco alguna cosa, sobre todo desde que empecé a trabajar más con teclados y sintetizadores, yo tengo a Víctor como una referencia: me parece que es un tío que sabe ser muy creativo y añadir mucho color sin ser hortera, tiene muchísima clase.

La Bandada unida, al salir de uno de los ensayos

Le decías tú, Víctor, a Julio Ruiz ayer en Disco Grande, que antes que amigos y músicos Rufus erais fans de Havalina. No sé cómo fue a la hora de buscar un equilibrio entre esa idea de “maestro” y “alumno”; si sigue siendo así o si se ha dado la vuelta, si hay mayor equilibrio en esa relación como compañeros.

Víctor: En mi caso no ha cambiado nada: sigo teniendo la misma admiración por él, pero ahora somos amigos. Sigo pensando lo mismo y me sigo considerando el “alumno” todo el rato.

Manu: Bueno, yo creo que ya no a estas alturas… Últimamente hemos empezado a trabajar juntos como productores, más allá de lo que hacemos con Rufus: yo estoy empezando a buscarlo a él como aliado en algunas producciones, y él me busca a mí para mezclar los discos que él hace, y hay una colaboración mutua que creo que es súper fructífera. Hace poco hemos terminado de hacer una producción juntos a una chica que se llama Miss G, que está en pleno proceso de crowdfunding para sacar el segundo disco después de verano, y ha sido un trabajo conjunto muy equilibrado, en el que cada uno aportó al 50%; y creo que de las producciones que llevan mi nombre es la mejor, sin duda.

“El romántico es el único componente que le da sentido a este concierto”, dice Víctor

Para mí, para mí crecer como productor no supone “hacerlo mejor”, sino agrandar mi equipo de trabajo y juntarme con gente que aporte a mis producciones algo que yo no podría hacer de otra manera. Y juntarme con Víctor o con Dany Richter del estudio El Lado Izquierdo es una suerte. Yo siento la admiración que ellos tienen por mí, y la admiración que yo tengo por ellos es muy tangible, como “¡qué guay estar aquí con ellos y poder tocarlos”, y no es una admiración del tipo de cuando pienso en Robert Smith. Y la admiración alcanzable es la mejor admiración posible.

¿Os consideráis un tándem creativo que ha ayudado a reformular parte del sonido del rock moderno alternativo español? Habéis hecho bastantes producciones juntos y hay muchas bandas que tienen como referente ese sonido cohesionado que habéis conseguido en los últimos trabajos de Rufus, sobre todo.

Víctor: Decir eso son palabras mayores. Yo lo veo sobre todo en la gente que me escribe para que le ayude a producir sus discos. Sobre todo, en el último año, después de haber sacado Magnolia, que le impresionó a mucha gente el sonido que conseguimos. De Manu sí pienso que es una especie de gurú, pero porque lo he pensado siempre; pero de los dos como tándem todavía no.

Manu: Yo creo que estamos entrando en eso; pero lo mejor está por venir. Esta relación se ha construido despacio, se ha construido a lo largo de siete u ocho años de trabajo juntos, con mucho respeto, con una amistad muy relajada, la que no pide nada a cambio; y hemos hecho cosas juntos, pero cada cosa nueva que hacemos es mejor. Y cada vez nos conocemos más, confiamos más el uno en el otro y nos damos espacio para poder desarrollar más sus marcas propias. Lo mejor está por venir.

Tú habías dicho que en la época en la que produjiste a Rufus por primera vez te considerabas una especie de “productor en obras”, que aún no te veías como un “productor hecho”. ¿En qué dirías que te ayudó haber trabajado con ellos para verte ya como productor de verdad?

Manu: Yo sigo trabajando con bandas pequeñas, y creo que de todas con las que he trabajado, Rufus es la que más lejos ha llegado. Creo que ha ayudado mucho para conocerme como productor. Y desde que salió Magnolia, si antes ya tenía la agenda muy petada, ahora ya la tengo hiperpetada. De hecho, cuando vi que se me estaba petando tanto empecé a llamarlo a él para que me ayude. Y es guay esa sensación de que todo vuelve. Y al final, los discos de Rufus son muy buenos discos a nivel de resultados, como currículum, para fardar.

Pero también te digo una cosa: uno como productor mola tanto como las bandas que produces. Uno como productor no puede hacer milagros: eres un conductor, pero el talento viene de la banda. Cualquiera que me diga que quiere que le produzca su disco porque he producido Magnolia le diría que hable con Víctor: yo he ayudado a ordenar, mezclar y aportar algunas cosas, pero las ideas son suyas.

“Para un festival sería más rentable llevar solo a Rufus, que está mucho más en la cresta de la ola: es mucho menos costoso y complicado que llevar a Bandada, que tendríamos un caché mayor, la prueba de sonido sería infinita… Bandada no vende más entradas que Rufus solos”, dice Manu

En cuanto al sonido de Bandada, ¿lo llevasteis más para el lado de una de las dos bandas o buscasteis un punto distinto o incluso un sonido mixto?

Víctor: Es más mixto, yo diría. De hecho, vamos a llevar dos técnicos de sonido: cada banda lleva su mesa y su técnico para cada banda tenga su sonido…

¿También dos técnicos de luces?

Víctor: (Ríe) No, eso no. Pero sí que hicimos mucho hincapié en que tanto una banda como la otra tuviera su sonoridad dentro del concierto. Y lo bonito era ver lo que pasaba cuando se juntasen las dos bandas, no solo a nivel estético de los ocho sobre el escenario, sino a ver qué sonido va a salir de la unión de ambos.

Manu: Hasta que no se haga el bolo, es trabajar un poco en el mundo de las ideas, de lo que creemos y queremos que pase. Pero sí que es verdad es que hay temas con sonido 100% Havalina y 100% Rufus, pero también estamos trabajando mucho en las opciones intermedias: temas en las que la mitad lo toca Havalina y la otra mitad Rufus; temas en los que toca Havalina pero se suma alguien de Rufus y hace algo; temas de Havalina que toca Rufus y se suma alguien de Havalina a hacer algo. Hemos cogido dos colores y estamos tratando de sacar todas las posibilidades que podamos a la gama de colores.

Rufus ha crecido; pero sigo viendo todo esto como la evolución de aquel chaval que hace más de ocho años escribió a Manu para que nos produzca un EP”, dice Víctor

¿Ha habido temas que se os hicieron bola?

Víctor: Sí, la de Voodoo Child.

Manu: Queríamos hacer ese tema de Jimi Hendrix juntos, pero al final no ha salido: nos dimos cuenta que el repertorio ya era lo bastante complejo que sumar una canción extra, y encima de Hendrix. Era demasiado ambicioso.

Cartel alternativo del concierto, diseñado por Celia de Arcos

¿Solo serán temas vuestros, entonces?

Manu: Sí, solo canciones nuestras. Ten en cuenta que el repertorio que tenemos en castellano es de cinco discos de Rufus y seis de Havalina, y con eso ya nos daba de sobra.

¿Por qué habéis decidido que sea en el contexto de Sound Isidro el concierto? ¿Os gustaba especialmente formar parte de este ciclo o vino la oferta de su parte?

Manu: Sí, vino de ellos. Existía la idea de hacer el concierto, y entre nuestras oficinas hablaron; pero nos llegó la propuesta ya hecha desde Sound Isidro, que fueron los que se interesaron.

“Hemos cogido dos colores y estamos tratando de sacar todas las posibilidades y combinaciones que podamos a la gama de colores”, dice Manu

Víctor: De todos modos, fue una suerte y es muy guay formar parte, porque el cartel de este año del Sound Isidro me parece la hostia, me flipa. Aunque sea medio de rebote formar parte de él me parece una pasada.

Manu: Iba a ser en el Teatro Barceló originalmente, pero al final será en Joy Eslava. A mí me mola más.

Víctor: A mí me hace ilusión porque nunca he tocado en la Joy.

¿Nunca has tocado en la Joy?

Víctor: Toqué una vez con Mucho, pero era un bolo de versiones, un homenaje. Pero un concierto con una de mis bandas con repertorio propio nunca.

Manu: Creo que es mi sala favorita en Madrid, tanto para tocar como para ver conciertos.

¿Teníais claro que sería debut y despedida, un concierto único?

Manu: Inicialmente, la idea primigenia era hacer más conciertos: hacer al menos Madrid y Barcelona, o alguna ciudad más incluso. Pero en algún momento lo hablamos y pensamos que lo realmente especial era hacerlo una sola vez. Ahora, viéndolo con distancia, creo que estuvo bien pensada esa decisión.

Víctor: Es bonito que solo pase una vez. Incluso que alguien no pueda venir lo hace más bonito: ese rollo de “esto ha pasado hoy y no se va a volver a repetir”.

“Vamos a llevar dos técnicos de sonido: cada banda lleva su mesa y su técnico para cada banda tenga su sonido”, dice Manu

Manu: Luego, hay otra cosa: si ahora nos llamase un festival no sé si molaría mucho. Incluso si ahora mismo nos llamase el Sonorama, por poner un ejemplo, para ellos es mucho más rentable llevar solo a Rufus, que está mucho más en la cresta de la ola: es mucho menos costoso y complicado que llevar a Bandada, que tendríamos un caché mayor, la prueba de sonido sería infinita (risas)… Solo me imagino a un festival que tenga mucho amor al arte y que le interese como concepto artístico. Pero, ahora mismo, como está la industria del festival, que la mayoría están preocupados solo en hacer caja, no es muy viable.

Víctor: Tampoco creo que nos apeteciera meternos en ese contexto.

Manu: No somos tan importantes como para eso. Bandada ahora mismo no vende más entradas que Rufus solo.

Sois propensos a mezclaros: Havalina habíais hecho un concierto en la Joy con Maika Makovski; ahora Rufus habéis hecho cosas con Viva Suecia. ¿Qué creéis que aporta este tipo de cosas a una banda, el someterse a un proceso de convivencia y creación común?

Víctor: Yo esto lo he vivido desde hace muchísimo tiempo, hemos aprendido a tocar así. Tanto Manu como yo hemos siempre estado en muchos proyectos, tocando como músicos de estudio o de directo para muchos artistas, y te enriquece muchísimo como músico, aprendes a ver las cosas de otra manera. Es muy bonito ver cómo hacen las cosas otros músicos, cómo se desarrolla todo en un local que no es el tuyo. Yo lo veo muy importante y muy necesario para crecer musicalmente. En algunos casos me ha ayudado incluso para saber lo que no tenía que hacer (risas).

¿Ha habido alguna anécdota curiosa en este proceso de convivencia o nunca sucedió nada extraordinario?

Víctor: Yo lo que veo en claro de esto es que siempre en cada banda hay movidas (risas), y cuando se juntan dos bandas es como más movida aún. Somos adultos y sabemos lo que pasa cuando se convive tanto tiempo…

Manu: A mí lo que me ha pasado con esto es que, cuando te juntas con otra banda, te das cuenta cuáles son las fortalezas y las debilidades que tienes como banda, y también la del otro: te sirve mucho como espejo. Con Javi, por ejemplo, llevo tocando veinte años: ya no sabría analizar cómo tocamos juntos. Y me sigue sorprendiendo lo trabajador que es: el tipo se ha venido aquí tiempo extra a mirarse los temas de Rufus, y hay momentos en los que dobla exactamente lo que hace Julia en la batería, y no deja de sorprenderme. De hecho, hasta va a cantar un tema de Rufus

 “En Havalina somos más prudentes: tenemos muy claro lo que vamos a hacer. Rufus viven más en el abismo… pero el abismo te lleva a sitios”, dice Manu

¿Es la primera vez que canta?

Manu: La primera vez en su vida: en Havalina nunca ha cantado. Hasta este sábado.

Víctor: Julia también va a cantar. Va a cantar el único tema que ha cantado en un disco de Rufus, pero tampoco suele cantar en los directos ni hacer coros. Hacía coros cuando tocaba con Penny Necklace solamente.

Manu: También me he dado cuenta que, con Havalina, tenemos una forma de trabajar muy sólida y definida (supongo que ser tres también ayuda); pero que eso también tiene un lado negativo, aunque pueda parecer sólido: tienes un lugar común, unos automatismos de los que tiras automáticamente. Cuando ensayábamos alguna canción de Rufus decíamos: “vamos a havalinizarla”, y lo hacíamos en cinco minutos. Pisábamos el havalinazer y listo (risas). Rufus no son tan bloque, pero tienen recursos por los que pueden disparar en muchas direcciones. Y es algo que envidio desde Havalina.

Víctor: Vivimos al límite: al borde del abismo todo el rato.

Manu: Un poco sí. Nosotros somos más prudentes: llevamos todo trabajado con mucha antelación y tenemos muy claro lo que vamos a hacer. Vosotros vivís más en el abismo… pero el abismo te lleva a sitios.

 “Queremos cerrar esa etapa de verdad; que lo siguiente sea otra cosa totalmente diferente. Es el momento preciso para dar un paso adelante e ir por delante de lo que la gente espera de Rufus: si le damos lo mismo es contraproducente para nosotros mismos”, dice Víctor

Después de esto, ¿qué? Tengo entendido que Rufus vais a sacar ahora una especie de “capítulo 2” de Magnolia que se va a llamar Loto, y del que ya estrenasteis una canción, Demogorgon.

Víctor: Sí, vamos a sacar Loto ahora en junio porque teníamos unos temas a medio desarrollar y hemos terminado de desarrollarlos para terminar el círculo este de psicodelia setentera que nos dio tantas alegrías. Pero queremos cerrar esa etapa de verdad. Queremos que lo siguiente sea otra cosa totalmente diferente, y vamos a hacer mucho hincapié en esto. Es el momento preciso para dar un paso adelante e ir por delante de lo que la gente espera de Rufus: si le damos lo mismo es contraproducente para nosotros mismos.

¿Tenéis claro cuál es el camino que queréis tomar?

Víctor: Tenemos claros algunos aspectos, pero todavía no. Pero eso es lo bonito: empezar a desarrollar una cosa nueva desde cero y vamos a ver dónde nos lleva.

 “Havalina es algo que hacemos porque nos apetece y punto: no le debemos nada a nadie, hacemos el disco que nos da la gana y si alguien nos dice que no les mola el disco nos parece que bien: que no vengan a los conciertos”, dice Manu

¿Y vosotros con Havalina?

Manu: Hemos tenido una reunión hace poco los tres y hemos echado la vista hacia atrás, y hemos sacado nueve discos en catorce años. Si haces la cuenta te sale un disco cada año y medio. Y pensamos que esta vez estaría bien tomar algo más de espacio: este año tenemos este concierto, dos o tres más que han ido saliendo y estamos componiendo, pero a un ritmo muy tranquilo. Javi ha empezado a cantar, y queremos que ese sea un elemento que se sume al sonido del próximo disco, del mismo modo que en el disco anterior metimos teclados.

Esto es un camino que hay que recorrer despacio. Después de Muerdesombra nos ha quedado claro que Havalina es algo que hacemos porque nos apetece y punto: no le debemos nada a nadie, hacemos el disco que nos da la gana y si alguien nos dice que no les mola el disco nos parece que bien: que no vengan a los conciertos.

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