16 junio, 2014. Por

Ajoblanco

Conde Duque. Madrid
Conde Duque repasa las dos etapas de Ajoblanco, la revista-icono de la contracultura española
Ajoblanco

Lo que hoy se podría considerar una revista para modernos con cierto contenido denso y reivindicativo a cuenta y cargo por varios de los símbolos contemporáneos de la intelectualidad, hace cuarenta y veinte años, respectivamente, era el eje de la contracultura. Una contracultura que construía puentes paralelos a la cultura oficial e institucional, que tuvo que desarrollarse en dos puntos histórica y geopolíticamente complicados (el primero, entre el desarme franquista y la transición; el segundo, en plena caída del modelo comunista y en pleno auge de la mercantilización de la sociedad y el impulso virtual) y que hoy, pasando, valga la redundancia, “revista” al asunto, bien vale como una suerte de memorial histórico a modo de observatorio de la vida cultural, social, política y pública española y un auténtico manual de activismo libertario, de manual didáctico y formativo sobre las artes silenciadas durante la dictadura y un auténtico bullir de ideas prohibidas y peligrosas en plena época de la España en Transición.

Democracia y arte pop. Contracultura y protopunk. Cultura del cambio. Batalla contra la cultura oficial. Ataque a la banalización de la cultura. Todo eso y más acoge Conde Duque en Ajoblanco. Ruptura, contestación y vitalismo (1974 – 1999), una exposición que utiliza el recorrido por el desarrollo de las dos etapas que la revista Ajoblanco vivió para, a su vez, hacer un recorrido por la contracultura española de dos períodos democráticos especialmente simbólicos para nuestro país, anticipándose a hablar de cosas de las que entonces no se hablan y de desarrollar la primera conciencia crítica del primer período democrático. Y si bien casi lo más simbólico y museístico se antoja en ese espíritu coleccionista que expone las decenas de números que ha publicado “el Ajo” en ambos períodos (y algún que otro número extra) y los vídeos que se han compuesto con protagonistas vivos de ambos períodos, componiendo una historia hablada que se compone también con vídeos de archivos de los editores de aquellas épocas (impagable el informe sobre contracultura que hizo TVE, con Ajoblanco y Star como revistas más representativas), la miga está en las dos salas, una por cada período temporal.

Por un lado, el del período comprendido entre 1974 y 1980, o los últimos dos años del franquismo y toda la emulsión pre-constitucional de la Transición, la etapa más interesante de la revista (aunque no la más larga), en donde se representa ese tránsito libertario, kamikaze, pre-fanzinero, de revista de tendencias más aplicadas a la conquista de los avances socio-cultural que a los de ‘lo cool’, hablando no sólo con símbolos intelectuales y culturales de la época como Sisa, La Banda Trapera del Río, Ocaña, Sánchez Dragó, Moncho Alpuente, Michel Foucalt o Lluís Llach, entre otros, sino tratando cuestiones explícitamente libertarias y profundizando en cuestiones como el Mayo del 68, las Comunas de Durruti, los comuneros de la Italia de 1977, la muerte de la contracultura en pleno apogeo punk, la crisis de la música catalana de 1979, la experimentación con drogas, la relación de los medios de comunicación con el erotismo o la relación de las fiestas de pueblo con el comportamiento de los jóvenes de la época. Todo ello expuesto y repartido en lo que fueron las secciones de aquella época: desde editoriales hasta las “infraciudades” (algo así como un hashtag cuarenta años atrás), los conflictos y tensiones (la parte más interesante: cartas de lectores insultando a los editores por la publicación de determinados números), el tratamiento sobre las periferias o las diferentes visiones del mundo según el libertarismo.

Por el otro, la del período que duró entre 1987 y 1999, con la importancia simbólica de la caída del Muro de Berlín, la mutación de los países comunistas en proceso capitalista y el avance de lo superfluo y lo trendy, la expansión globalizadora y la antesala de la entrada en el siglo XXI. Una revista algo más cercano a lo que hoy conocemos como una revista de tendencias, pero en vez de dedicarse a lo superfluo hacían desfilar a figuras relevantes de la época como Pedro Almodóvar, Charles Manson, Boris Izaguirre, El Gran Wyoming, Albert Boadella, Pasqual Maragall o Víctor Erice, entre muchos otros, a darle muchos espacio a las músicas y el arte contemporáneos, a las culturas del mundo y las ideologías de casi todos los rincones del globo y a hablar del rock soviético, del individualismo, de la contestación, del fin de la Generación X de las energías alternativos, la batalla Madrid vs. Barcelona, de la vida post-comunista o de la crisis de los treintañeros antes de entrar en la década de los 90. Todas ellas temáticas cuya opinión bien puede servir para componer el retrato de la sociedad española de los 90 con firmas de lujo como las de Belén Gopegui, Allen Ginsberg, Rosa Regàs, Arturo Pérez-Reverte, Almudena Grandes o Pere Gimferrer, entre otras.

Una exposición que habla y, de alguna manera, rinde tributo a una revista simbólica para la contracultura y la construcción del periodismo más libertario y posmoderno, pero que también habla sobre la sucesiva transformación de una España encorsetada y carca en otra, más abierta y liberal.

Ajoblanco

+ INFO

Nombre exposici�n: Ajoblanco. Ruptura, contestación y vitalismo (1974-1999)

Autor: Ajoblanco

Disciplina: Varias disciplinas

D�nde: Conde Duque

Direcci�n: Conde Duque, 11. Madrid

Hasta: 21.09

Horario: De martes a sábado, de 10 a 14h. y de 17.30 a 21h.; domingos y festivos de 10.30 a 14h.

Precio: Entrada gratuita