6 febrero, 2014. Por

Góngora

Museo de la UM. Murcia
El Museo de la UM acoge la itinerancia de Góngora. La estrella inextinguible: puro mágnum estético
Góngora

Ven, Himeneo, donde, entre arreboles
de honesto rosicler, previene el día
(aurora de sus ojos soberanos)
virgen tan bella, que hacer podría
tórrida la Noruega con dos soles,
y blanca la Etïopia con dos manos. […]
Ven, Himeneo, ven; ven, Himeneo.

Son muchas las exposiciones que se organizan y planean, sopladas por céfiros, en torno a la figura de autores singulares, reformistas, que son en sí mismos puntos inflexivos, mentes revolucionarias y, notabilidades y héroes (con mayor o menor suerte lumínica o maldita), que representan grandes síntomas de cambios en la concepción estética en la Historia del Arte, sea cual sea su disciplina, su alcance y sus derivas. Siempre una constante si atendemos a ese carácter acostumbradamente rupturista y superador de las corrientes históricas, tan incómodas persistentemente sobre el lecho de lo anterior. Exposiciones que se centran en personalidades con el interés de dibujar un marco histórico, contexto firme y permeable que es transdisciplinar de forma recurrente, y a las que subyace ese contagio específico del genio augusto, referido y reverenciado. Hace poco recordábamos precisamente el papel reorientativo y proveedor de nuevos caminos que tuvo el francés Raymond Roussel en la muestra que organizó el Museo Reina Sofía, espacio que da cobijo hoy a la espectral figura de Antonin Artaud y esa estela que todavía a muchos ciega e irradia. Sin embargo, y como dicho, mucho antes de las vanguardias belicosas y en un esparcimiento hondo y revisitado, asumido y reverberado (¡a mí qué me van a decir!), otros pronunciamientos esencialmente nuestros se desarrollaban, fulgían, pugnaban y debatían, en las que fueron las centurias de mayor esplendor de las artes españolas (coincidentes, como es lógico, con un descuello boyante a nivel internacional) y que se rubrican bajo el ornado y reluciente Siglo de Oro. En nuestro Barroco, y en esa vertiente culteranista y lírica, de hipérbaton cargada y muchos enigmas, Don Luis de Góngora quizás sea una de sus más férreas vigas. A Góngora es al que dedican la exposición que puede verse, tras pasearse por varias ciudades, en el Museo de la Universidad de Murcia hasta principios del próximo mes y a la que queríamos dedicar unas líneas. Bajo el acertado título Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo, se entintan. Por el español áureo, de los más valiosos del patrimonio hispánico poemático, místico, mitológico y mitopoyético, bien merecidas.

La exposición, que gira en torno al poeta cordobés y recorre su biografía y su proteica obra a través de doscientas piezas, supone una expresión museológica, ecléctica y sugestiva, de la profusión sensorial y dispersiva, oscura, pero enriquecedora e impresiva, del renovador del romancero; de la poética simétrica y la sonoridad discursiva, de este bienllamado músico de la palabra y pintor de oídos y del placer que dispensa su mundo erudito y laberíntico. Por eso aglutina, casi por sinestesia, pintura, grabados, escultura, tapices, partituras, instrumentos musicales, dibujos, manuscritos y, por supuesto, libros, que articulan un discurso que sobresignifica el alcance de la obra de Luis de Góngora y Argote en su momento y en lo sucesivo ejerciendo influencia en la literatura universal y más allá del bautizo de la Generación del 27 o los simbolistas, y que supone un diálogo constante con la música y temáticas pastoriles o cinegéticas, que nutren gran parte de su sustancia poética. Gongoristas y gongorinos, amantes del Príncipe de la luz y del Príncipe de las tinieblas, así como cualquier otro visitante dispuesto a la lectura trenzada y al recorrido sensible, disfrutarán de los cuatro bloques temáticos en los que está la exposición dividida. Desde el apego milimétrico a su obra, sus viajes, las constantes evocaciones de su producción literaria y hasta la influencia ampliada de su legado, encontramos interesantes óleos como el retrato que de él pintó Velázquez o esos otros de Gregorio Pagani, Charles de la Fosse, Claude-François Delorme, Simone Pignoni o de Pierre Claude Gautherot que se inspiran en tópicos que él también revisa (Polifemo y Galatea o Píramo y Tisbe, además de Soledades) o muchos de los realizados por Gregorio Prieto a la Generación del 27 e incluso de Luis Gordillo, el cartel original de de Jean Cocteau de La Bella y la Bestia, esculturas de Mateo Inurria o Josep Maria Subirachs, e imágenes fotográficas de Eugenio Recuenco como algunas de las piezas no literarias más significativas. Una explosión de literatura, manuscritos y sublimes curiosidades, rodeadas por reliquias musicales (recuerdos notados de Manuel de Falla y arias barrocas) conforman el resto de reminiscencias e invocaciones, muchas veces nostálgicas, de esta galaxia inspirada y, en fogonazos de luz y viva estela, florecida.

Góngora

+ INFO

Nombre exposici�n: Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo

Autor: Varios artistas

Disciplina: Varias disciplinas

D�nde: Museo de la Universidad de Murcia

Direcci�n: Cartagena, s/n. 30002. Murcia

Hasta: 07.03

Horario: De lunes a viernes de 11 a 14h. y de 18 a 21h.

Precio: Entrada gratuita