1 agosto, 2013. Por

Juan de Nieves

Panorama artístico convulso
Entrevistamos a Juan de Nieves, nuevo director del Centro Rupert de Vilnius
Juan de Nieves

El pasado mes de mayo el comisario y ex director del EACC Juan de Nieves (A Coruña, 1964) fue nombrado director del centro Rupert de Vilnius (Lituania), una institución con vocación de “laboratorio” cultural que abrirá sus puertas a sus primeros residentes durante este mes. Hablamos con él sobre sus expectativas, su experiencia, su visión del panorama artístico actual y sobre la crisis del MUSAC.

Notodo: ¿Qué tal su aterrizaje en Vilnius y más concretamente en el centro RUPERT?
Juan de Nieves:
Desde mi nombramiento hace apenas dos meses todo ha sucedido con una gran celeridad. En realidad estoy conociendo el contexto al mismo tiempo que desarrollamos los objetivos y programas específicos para Rupert. En definitiva, para mí está constituyendo una auténtica inmersión en el país; como es lógico, las cosas funcionan de otra manera y es algo que intento asimilar cada día y verlo como un reto. Hay un gran interés aquí por nuestra institución y estoy recibiendo muchos apoyos desde diferentes escenas, no solamente la artística.
“La relación con el artista será lo más estrecha posible, estamos insistiendo en la idea de crear una verdadera comunidad”

NTD: ¿Ya ha tomado contacto con su equipo?
JdeN:
Sí, claro, estamos trabajando prácticamente desde que fui elegido director de Rupert. Somos un equipo pequeño, apenas cinco personas, pero por el momento suficiente para poner en marcha el proyecto. Más adelante, cuando el centro esté funcionando a pleno rendimiento con los participantes en el programa de estudios y de residencias, quizás tengamos que plantearnos ampliar el equipo. Dentro de una semana se incorpora a trabajar con nosotros otra persona como voluntario durante algunos días a la semana. De hecho, hay algunos jóvenes aquí dispuestos a participar en un programa de internship que me parece que se ajusta muy bien a las características de una institución como Rupert.

NTD: ¿Cómo definiría en pocas palabras el Centro RUPERT de Vilnius?
JdeN.: Rupert
es un centro de estudios independientes para pensadores; y entendemos por este término un amplio espectro de agentes: artistas, curadores, músicos, arquitectos, filósofos… en fin, todo aquel que trabaje en la esfera del conocimiento. Además, la institución ofrece un programa de residencias dirigido al mismo perfil al que me estoy refiriendo, pero con una temporalidad y organización diferente. En tercer lugar, Rupert cuenta también con un espacio de proyectos que puede estar o no vinculado a los programas anteriores.

NTD: ¿Qué proyectos inmediatos contempla su proyecto para el centro? ¿Y a largo plazo?
JdeN:
En este momento estamos sobre todo enfocados en la segunda edición del programa de estudios (en realidad, Rupert empezó el año pasado con la primera edición) y en el primer turno de residencias. Entre agosto y octubre próximos esperamos recibir en nuestra institución alrededor de 15 participantes desde ambos programas. Además de ello estamos trabajando en algunos proyectos que tendrán lugar fuera y dentro de Rupert; quiero decir, en el espacio expositivo pero también en otras instituciones de la ciudad, no necesariamente artísticas: en este caso me refiero a un tipo de intervención conectada con la esfera pública. Si todo va bien, tendremos tres proyectos en marcha entre septiembre de este año y enero del año próximo.
“No podemos garantizar una financiación al 100 % para los participantes pero estamos estableciendo un marco de colaboración con algunos institutos y fundaciones”

NTD: El Rupert parece más un laboratorio para jóvenes talentos que un centro de arte pasivo-expositivo. ¿Qué cambios fundamentales supone este enfoque más empírico y centrado en la producción artística con respecto a otros centros de arte? ¿Es difícil crear un ambiente de creación artística libre pero sujeta a unos objetivos y una administración?
JdeN:
Desde luego, Rupert no es un centro de arte al uso; como he dicho anteriormente, nuestra misión principal es de carácter eminentemente educativo. La producción es también un aspecto importante, aunque tampoco somos exactamente un centro de producción al uso. En realidad, a través de las tres vías que mencioné antes, nuestra idea es la de crear una comunidad de pensadores actuando en diferentes direcciones. Nuestros objetivos no limitan la libertad de actuación, al contrario, estos constituyen una guía para nuestras actividades. Y en relación a la administración, esta está al servicio de Rupert y no al contrario.

NTD: Según parece, la institución "ayudará" a algunos de sus artistas para obtener fondos para su manutención. ¿Existe alguna razón pedagógica detrás de esto? ¿Alguna intención de que los artistas tomen contacto no sólo con el proceso de creación sino también con su financiación?
JdeN:
No podemos garantizar una financiación al cien por cien para los participantes en nuestros programas, pero estamos estableciendo un marco de colaboración con algunos institutos y fundaciones, sobre todo europeos, para ayudar a los participantes de Rupert en todo lo posible. Por otra parte, los residentes seleccionados en cada turno no tendrán que pagar su alojamiento en Vilnius, ya que los estudios están planteados también como vivienda.

En cuanto al programa de estudios, ofrecemos un training a lo largo de los diez meses que dura el programa, y para ello contaremos con profesores y expertos tanto de Lituania como de otros países, bajo la fórmula de un programa de conferencias, talleres, viajes y otro tipo de actividades. Los participantes tampoco tendrán que pagar por ello.

Pretendemos que el proceso de financiación de viajes y otros gastos derivados de la estancia en Vilnius como el alojamiento, manutención, ciertos gastos de producción, etc., sea un proceso transparente con cada participante, y en ese sentido sí es verdad que hay una cierta intención pedagógica: les acompañamos y apoyamos en este proceso, y les explicamos cuáles son las opciones y las vías para obtener recursos.
“Hay que tener una gran resistencia para la interlocución política”

NTD: ¿En qué consisten las estrategias de proyección internacional de los residentes de RUPERT?
JdeN:
La primera tiene que ver con abrir nuestras convocatorias al contexto internacional. Rupert nació el año pasado como una institución educativa exclusivamente para artistas lituanos. Esta segunda convocatoria es internacional y esperamos tener al menos algún participante no lituano, lo cual esperemos genere nuevas posibilidades para favorecer la movilidad y de este modo establecer contactos con otras escenas. En realidad, la idea de conectarse con la escena internacional está muy presente en Rupert desde el año pasado. Los participantes de la anterior edición están trabajado en este momento en un proyecto común invitados por la Universidad de Columbia que va a tener lugar el próximo mes de septiembre y que está apoyado por el Ministerio de Cultura de Lituania.

Por otra parte, en este momento trabajamos en diferentes proyectos, alguno de ellos con vocación permanente: quiero decir, no limitados a la duración de cada programa anual. Es importante señalar esto porque nos va a permitir que los participantes de nuestros programas puedan seguir vinculados a la institución tras su paso por Rupert. Quizás un ejemplo explique mejor esta estrategia. Estamos discutiendo con Gediminas Urbonas (MIT) la idea de crear una especie de observatorio permanente en Rupert con el objetivo de investigar sobre las nociones de territorio, ecología, historia, etc. La idea es que ese laboratorio se haga más complejo, se expanda a través de la participación de otros expertos que pasen por Rupert dentro del programa de estudios. Tengo grandes esperanzas en que esta plataforma, así como otras que podamos desarrollar en el futuro, puedan abrir también una red de colaboraciones entre nuestros participantes y otras estructuras internacionales.

NTD: ¿Cómo concibe que será la relación entre la institución y el artista?
JdeN:
Lo más estrecha posible, estamos insistiendo en la idea de crear una verdadera comunidad. Rupert no está concebido como una escuela de arte convencional con un sistema jerárquico definido. Imaginamos a un grupo de gente trabajando en común y abriéndose a otras perspectivas más allá del propio proceso individual.

NTD: En alguna entrevista asegura que el hecho de que se perpetúen los cargos en el mundo del arte contemporáneo no es bueno para nadie. ¿Se ha impuesto algún plazo límite para ocupar su puesto en Rupert? ¿Qué objetivos prioritarios le gustaría ver cumplidos?
JdeN:
Mi contrato tiene una duración de tres años que puede ser prorrogable, pero es aún muy pronto para saber en qué medida los objetivos que me estoy planteando pueden llevarse a cabo en este período inicial.
“He vivido situaciones de control y “vigilancia” en el pasado”

NTD: ¿Qué relación mantendrá con España a partir de ahora? ¿Ha tenido que renunciar a algún proyecto o colaboración debido a su nuevo nombramiento?
JdeN:
Hay una serie de proyectos con los que ya estaba comprometido, tanto en España como en otros lugares y, por supuesto, seguiré trabajando en ellos. En absoluto es mi intención desvincularme profesionalmente de mi país, al contrario, espero que con el tiempo pueda seguir participando de la escena en España.

NTD: Su nombramiento al frente del centro RUPERT de Vilnius ha coincidido con la polémica dimisión de Eva González-Sancho, tercera directora del MUSAC de León, alegando irregularidades administrativas e injerencias políticas. ¿Cree que ambas noticias conforman un símbolo de la profunda crisis cultural y de gestión museística en España?
JdeN:
Sin duda la dimisión de Eva es la gota que ha colmado el vaso de una situación cuando menos irregular que se viene dando en nuestras instituciones, o al menos en algunas de ellas, desde hace décadas. No conozco prácticamente a ningún director o directora que no haya vivido esta situación, yo incluido. Pero no es algo nuevo, como digo; aunque parece que esta problemática surge en estos momentos de crisis generalizada, lo cierto es que es bastante anterior.

Pero mi nombramiento no tiene nada que ver con esto. Yo decidí optar a este puesto porque me resultó estimulante, de hecho algunos de mis colegas saben que llevaba un tiempo trabajando sobre la idea de organizar una estructura parecida en España. Hubiera seguido adelante, pero cuando apareció la posibilidad de Rupert me pareció una oportunidad excelente. Mi decisión de concursar para la dirección de Rupert obedeció sólo a mi interés por conocer y trabajar en otros contextos, y también a la idea de construir un modelo nuevo. No es la primera vez que lo hago, y lo hubiera hecho igualmente en tiempos de bonanza.

NTD: Entonces, ¿no considera su caso un caso más de "fuga de cerebros"? ¿en qué consistía esa estructura que pretendía montar en España?
JdeN:
Honestamente, no. La llamada “fuga de cerebros” tiene que ver sobre todo con gente joven y muy bien cualificada que no encuentra trabajo en su país o mejor dicho, que no son valorados en su país a pesar de su excelencia. Yo soy un profesional que he trabajado tanto en mi país como fuera de manera temporal, al igual que muchos de mis colegas. La única diferencia es que ahora lo haré de forma permanente en Lituania.

Puede resultar poco creíble, pero realmente estaba tratando de construir una estructura parecida a Rupert en España, y sigo pensando que es muy necesario. No descarto hacerlo algún día.
“La falta de respeto hacia nuestro trabajo por parte de la clase política es un mal endémico”

NTD: Usted ha apoyado a través de diferentes medios a González-Sancho tras su dimisión y ha exigido responsabilidades. No ha sido el único: ADACE, el Instituto de Arte Contemporáneo o los anteriores directores del museo (Rafael Doctor y Agustín Pérez Rubio) son sólo algunos ejemplos por no contar con la dimisión del comité artístico del museo tras la marcha de su directora. ¿Se siente identificado con la situación de González-Sancho? ¿Se ha visto presionado, maniatado o coartado a la hora de ejercer su trabajo en alguna ocasión? ¿Qué opina sobre la actitud de la Consejería de Cultura ante tales acontecimientos?
JdeN:
Para hablar con franqueza, yo no padecí las fuertes presiones que Eva ha tenido que soportar durante estos tres meses, o quizás no con la misma intensidad. Pero por supuesto que he vivido situaciones de control y “vigilancia” en el pasado. Lo que resulta preocupante es la falta de respeto hacia nuestro trabajo por parte de la clase política. Es un mal endémico. Eva ha tenido mucho coraje denunciando esta situación inmediatamente; me consta que ha hecho todo lo posible para evitar que las cosas llegasen a este límite, pero ha puesto por delante sus valores profesionales y éticos antes que su bienestar personal. Y sinceramente, estoy convencido de que el paso que ha dado va a tener como consecuencia -ya está sucediendo de hecho- un proceso de reflexión profundo que por fuerza ha de traer algunas transformaciones necesarias en nuestro medio.

NTD: Cuando abandonó su cargo como director artístico en el Espai d’Art Contemporani de Castelló denunció que su cargo debería haberse ofertado a concurso público. Ésta es una de las recomendaciones que la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España ha sugerido a la Fundación Siglo y a la Consejería de Cultura de Castilla y León pero parece haber hecho oídos sordos eligiendo al Manuel Olveira, ex director del Centro Galego de Arte Contemporáneo (cGac) en el que usted también trabajo como conservador entre 1994 y 1998. Según el primer director del MUSAC, Rafael Doctor, "que llegue otra persona y se quede con el proyecto después de cómo ha salido la anterior directora es una vergüenza". ¿Qué opinión le suscita a usted este nombramiento y correspondiente aceptación?
JdeN:
Realmente no denuncié que no hubieran elegido a un nuevo director o directora tras mi salida del EACC, pero sí declaré en los medios de comunicación que un concurso público tendría que haber sido el proceso adecuado. Pertenezco a una asociación, ADACE, que lleva años trabajando en la implantación del código de buenas prácticas en el territorio español. Así que, por supuesto, sigo defendiendo que todo cargo de responsabilidad en nuestros museos y centros de arte contemporáneo pase por la vía de un concurso público. Otra cosa es pretender que estas medidas sean infalibles y justas al cien por cien, pero sin duda es el único sistema posible.

Creo que no se ha hecho bien en el MUSAC; tendrían que haber convocado de urgencia un nuevo concurso, al cual se podrían haber presentado de nuevo los candidatos que lo hicieron en su momento. Me parece que todo hubiera sido mucho más transparente de este modo. Estas decisiones precipitadas no han hecho más que enturbiar doblemente la situación; me parece que los políticos han actuado poniendo simplemente un parche sobre una herida abierta que necesita de un tratamiento mucho más serio.

Sigo sin entender cómo Manuel Olveira, al que respeto como profesional, ha aceptado verse envuelto en esta dinámica ciertamente oscura. Y ninguna de sus declaraciones públicas me resultan convincentes. Me duele decir esto, no creo que se trate ahora de linchar a nadie y, por supuesto, cada uno es muy libre de actuar como considere. Pero del mismo modo los demás tenemos derecho a opinar y además de hacerlo enérgicamente. Repito, conociendo bien los intereses de Manuel y su posición como intelectual, no termino de entender este salto al vacío.
“No hace falta esperar una década para hacer análisis de las consecuencias de los actos del presente”

NTD: ¿Cómo fue su relación con la administración en el período en el que estuvo al frente del EACC?
JdeN:
Pude hacer el programa que quise, no lo voy a negar, pero a costa de un agotamiento profundo que me llevó a dejar mi puesto al cabo de algo más de tres años. Hay que tener una gran resistencia para la interlocución política, y cuando uno se da cuenta de que todos los esfuerzos van en esa dirección en lugar de centrarse el cien por cien del tiempo en generar un programa, en establecer conexiones con la comunidad, etc., simplemente es inviable continuar y quizás es mejor reconocer las limitaciones de uno mismo.

NTD: ¿Cómo enfrentó su entrada en el EACC después que se abandonara por un tiempo tras la polémica relación entre su antecesor Manolo García con Esteban González Pons y Vicente Farnós?
JdeN:
Fue un momento extremadamente difícil para el equipo del EACC, y estoy seguro que también para el director en ese momento. Nos sentimos (me refiero al equipo) vapuleados en ambas direcciones. No estábamos de acuerdo con ningún tipo de censura política, por supuesto, pero internamente el centro era un caos y en mi opinión la institución estaba sufriendo enormemente por ello. Honestamente, cuando me plantearon la dirección artística pensé que podía aportar un cambio radical en el centro después de un período muy precario en el cual el EACC había perdido prácticamente todo lo conseguido en la primera etapa bajo la dirección de José Miguel G. Cortés.

NTD: ¿Tuvo ocasión de ver la exposición detonante del conflicto, "Tinieblas. Poéticas Artísticas de la Violencia"?
JdeN:
Por supuesto, yo mismo coordiné la exposición. Como he dicho antes, creo que todos fuimos víctimas de una situación muy irregular por la que estaba pasando la institución, desde el director hasta el equipo. La censura a la que fue sometida la exposición no fue más que la gota que colmó el vaso en un contexto de gran descontento e impotencia.
“Sigo sin entender cómo Manuel Olveira, al que respeto como profesional, ha aceptado verse envuelto en esta dinámica ciertamente oscura”

NTD: Bajo su dirección se presentaron proyectos tan diferentes como multidisciplinares de los que fue comisario en muchos de ellos: “Gaiata Peregrina", que trataba de crear una nueva versión comestible de las tradicionales Gaiatas en 2007 o proyectos de arte urbano cercanos a una perspectiva crítica institucional como “Prótesis Institucional. Un proyecto arquitectónico de Santiago Cirugeda” de 2005, entre otros muchos. ¿Qué acogida tuvieron estos proyectos por el público más cercano de la ciudad?
JdeN:
La acogida fue más que satisfactoria, sobre todo la de los proyectos de esfera pública como los que mencionas. Creo que nuestra misión fundamental en ese momento fue la de implicar a otras audiencias en los proyectos, no como espectadores pasivos sino como verdaderos agentes que en la mayoría de los casos estaban aportando ideas al tiempo que eran usuarios.

NTD: Centros de arte como el EACC (localizados en enclaves con identidad propia) apoyan de diferentes maneras a los artistas locales. ¿Tuvo que trabajar en alguna ocasión con algún artista local por imposición? ¿Cómo enfrenta esta cuestión en Rupert? ¿Existe alguna exigencia de este tipo?
JdeN:
Cuando fui responsable artístico del EACC nunca trabajé con ningún artista, local o no, que no creyese capaz de desarrollar un proyecto acorde con los principios del centro. Esta cuestión de “lo local” y “lo internacional” me produce un gran hastío realmente. Cada proyecto es diferente y tiene objetivos diferentes. En aquella época éramos muy conscientes de la necesidad de trabajar con equipos y agentes desde una perspectiva transversal.

Rupert es una institución lituana y, como no podría ser de otro modo, queremos apoyar a los artistas lituanos en su proyección. Pero no me gusta entender esto como una “promoción” sino más bien como un proceso de trabajo que dé sentido a las ideas que desde aquí se están generando.

NTD: Aunque no es algo nuevo, las instituciones culturales se están llenando cada vez más de representantes o aspirantes políticos (o personajes relacionados muy directamente con ella) en detrimento de los profesionales del mundo del arte. ¿Qué consecuencias a largo plazo podría generar este hecho? ¿Ha trabajado alguna vez con algún agente de este tipo que le sorprendiera para bien?
JdeN:
¿A largo plazo? Llevamos décadas viviendo estas injerencias y ya sabemos lo que están generando; podemos hacer análisis en el presente sobre muchas de estas actuaciones y sus consecuencias, no hace falta esperar una década más. Es urgente hacer entender a nuestra clase política, a la sociedad en general, que un museo o un centro de arte contemporáneo es una institución sensible que trabaja con ideas, y que necesita ser construida y redefinida constantemente en función de los debates y transformaciones del presente. Su vocación es la de conectar con la sociedad desde una serie de actuaciones y principios muy sólidos.

Un centro de arte contemporáneo es básicamente una plataforma para el desarrollo del conocimiento, y su vocación es la de generar espacios de debate crítico desde sus exposiciones, actividades, programas de arte público y educativos, etc. Este es el verdadero debate, y mientras los responsables directos y también políticos de las instituciones no entiendan esto seguiremos transmitiendo a la sociedad ecuaciones peligrosas como “museo-entretenimiento” y otros disparates semejantes. No estoy diciendo que el museo esté dirigido solamente a una élite capaz de responder intelectualmente a sus contenidos: al contrario, la vocación pública bien entendida pasa por una diversidad de estrategias educativas que como profesionales hemos de ser capaces de poner en marcha.

Juan de Nieves