9 enero, 2017. Por

Exposiciones 2016 (I)

Las mejores exposiciones en museos españoles del 2016: aquí, del 10 al 1
Exposiciones 2016 (I)

<<Del 20 al 11>> / <<Del 10 al 1>>

  1. FUCK THE POOR

Fuck the poor es un proyecto de arte de ámbito internacional creado para agitar conciencias, y dar visibilidad y voz a la gente que se encuentra en la calle. El proyecto usa la ironía, el sarcasmo y la provocación como herramientas para sacar a la gente de esa apatía general que nos vuelve totalmente pasivos ante la injusticia y para fomentar la colaboración entre iniciativas que contribuyan al menos a cambiar la forma en que percibimos la pobreza que nos rodea. Son precisamente esta percepción distorsionada y esa tendencia hacia la desidia las reflexiones que giran en torno a la muestra. ¿De dónde surge esta indolencia, este desinterés por el prójimo? [LEER MÁS]

  1. P.I.G.S.

Esta muestra parte, a partir del trabajo de artistas portugueses, italianos, griegos y españoles, de los factores que condicionan el desarrollo de la economía de un país en la llamada época de la post-globalización: su riqueza económica en cuanto a materias primas, laborales o de mano de obra; factores determinantes que no cumplen los países que nos ocupan, los PIGS. Partiendo pues, de este término y de un conjunto de reflexiones contextualizadas y muy oportunas para el momento que vivimos, el centro-museo vasco de arte contemporáneo Artium plantea una exposición con irónicas y subversivas obras de una veintena de artistas de estos cuatro países, además de un ciclo documental, para ofrecer una visión que desmenuce y analice los orígenes y lo que hay de real y de ficticio en esta catástrofe del sur de Europa. [LEER MÁS]

  1. SHIRLEY BAKER. MUJERES, NIÑOS Y HOMBRES QUE DEJAN PASAR EL TIEMPO

El sueño de Shirley Baker era trabajar para el periódico The Guardian, pero esta documentalista caracterizada por su humanismo pasó prácticamente desapercibida durante el más de medio siglo de su carrera y acabó trabajando en sus propios proyectos durante seis décadas. La fotógrafa no solo realiza un registro del cambio social sino que también ofrece al espectador una visión apasionada de las interacciones humanas en su día a día. La muestra pone en valor su importancia como narradora de unas historias que dan visibilidad a todo el espectro de la resistencia humana. Sus fotos documentan la pobreza y también el aguante y la obstinación de las víctimas, cuya mirada central, pesar del título de la exposición, se centra particularmente en las madres y sus hijos dejando a los hombres en un segundo plano. [LEER MÁS]

  1. EL ARTE EN EL CÓMIC

Magritte, Tàpies, Picasso, Goya, Rembrandt, Dalí, Munch, Da Vinci, Warhol, Rockwell, Delvaux, Manet… algunas de las obras de estos y otros imprescindibles de la historia del arte son reinterpretadas por algunos de los imprescindibles del cómic europeo y español. El resultado de la materialización de tal atrevimiento es original, sorprendente y estimulante. “Una exposición de amor a la pintura pero desde los ojos de los creadores de los cómics». [LEER MÁS]

  1. HUMANISMO Y SUBJETIVIDAD EN LA FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA DE LOS AÑOS 50 Y 60. EL CASO AFAL

El Reina Sofía reúne medio centenar de fotografías y archivos de esa época en la que un reducido grupo de jóvenes fotógrafos españoles optó por una fotografía-documento realista, humanista y vanguardista que sacaba a la luz una España tremendista y desgarrada, miserable y triste, tan sórdida como real, que destacaba por la modernidad de sus encuadres y de sus temas; de este modo la fotografía española resurgía por primera vez del ostracismo al que estaba condenada para ser valorada en el exterior. Carlos Pérez Siquier y José María Artero, dos jóvenes fotógrafos obsesionados con retratar la verdad, aprovecharon el boletín de la Agrupación Fotográfica Almeriense (Afal) para editar una revista que fue el germen de un grupo que traspasó las fronteras de la dictadura para inspirar a toda una generación de fotógrafos. [LEER MÁS]

  1. GEORGES DE LA TOUR. 1593 – 1652

Esta muestra destaca por el número de obras expuestas dado que se conservan muy pocas y reivindica esta figura como una de las más importantes del tenebrismo francés a través de sus dos etapas: los cuadros diurnos de la primera época en la que refleja su Lorena natal, tahúres y soldados y los nocturnos de la segunda, marcada por su regreso a Lunéville. Tumultos, la peste -epidemia que acabó con su vida y la de su mujer-, rapiñas de las milicias, forajidos y rebeliones fueron influencias directas de su pintura, marcada por una evidente melancolía. En sus noches, bajo la luz del fuego, todo se reduce a un diálogo entre los pardos y el bermellón y los volúmenes quedan reducidos a planos simples que sirven de escenario a unos introspectivos personajes siempre absortos y reflexivos. [LEER MÁS]

  1. JOAN FONTCUBERTA. IMAGO, ERGO SUM

Esta selección, que es también un recorrido por sus series más emblemáticas, gira en torno a dos de sus grandes temas: la verosimilitud de las imágenes y los diferentes dispositivos de difusión de ideas. Hoy vivimos en la imagen, la imagen compone nuestro mundo, universo; es lo que facilita y justifica la política o la economía, y por tanto se ha convertido en el eje central de nuestra existencia contemporánea. Como Alicia, que a través del espejo se encontró viviendo en un reflejo invertido del mundo, Fontcuberta quiere ir al otro lado del instante fotográfico para trascender la imagen y mirar de frente el fenómeno creado al otro lado: la absoluta transformación de los usos de la imagen y su fácil manipulación. [LEER MÁS]

  1. PAZ ERRÁZURIZ

El arte chileno de los setenta y los ochenta, sepultado durante décadas, es hoy merecidamente reivindicado a través de numerosas exposiciones. Curiosamente fue bajo los duros años de dictadura de Pinochet cuando tuvo lugar una enorme efervescencia fotográfica, quizá en un afán de proveer de voz a quienes estaban acallados por la fuerza. Este fue el contexto en el que surgió la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI), cuyo objetivo fue difundir la obra y defender la vida de los fotógrafos que se encontraban desprotegidos frente a la represión. Estos fotógrafos materializaron una nueva visión, articulando verdaderas metáforas sobre la realidad chilena de aquellos años.

Es el caso de Paz Errázuriz, cuyo trabajo basado en el retrato como documento social ha mostrado los mundos más crudos y decadentes de la sociedad chilena: indigentes, ciegos, hombres y mujeres recluidos en psiquiátricos, miembros de circos pobres, travestis perseguidos por la policía, boxeadores, desnudos de personas ajadas por los años y melancólicos tanguistas son los perdedores de la sociedad chilena a los que Paz Errázuriz rescata; un plantel de rostros y actitudes reflejo del dolor, que pese a su marginalidad no nos resultan en absoluto ajenos. [LEER MÁS]

  1. LOUISE BOURGEOIS. ESTRUCTURAS DE LA EXISTENCIA

La escultora existencialista Louise Bourgeois dijo una vez: “Necesito mis recuerdos. Son mis documentos”. Y con esa frase definió a la perfección el sentido de sus Cells, los recuerdos de su infancia convertidos en estructura simbólica que ahora se reúnen en el Guggenheim en una exposición titulada con acierto Estructuras de la existencia; una introspectiva muestra que trata de introducir al espectador en esos espacios psicológicamente complejos de la memoria de la artista mediante sus míticas celdas realizadas durante la década de los noventa. Su obra, profundamente autobiográfica, formada por obsesiones y memoria y plagada de símbolos, se transforma aquí en entornos íntimos, ocupados por sentimientos a veces contradictorios, que se agrupan formando una iconografía generadora de una emoción sombría que no nos resulta en absoluto ajena.  [LEER MÁS]

  1. VIVIAN MAIER. STREET PHOTOGRAPHER

Hay artistas que, sin haber conocido la fama en vida proyectan una alargadísima sombra en la posteridad, y esos son los mejores, quizá por la libertad que otorga la ausencia del espectador. Fue el caso de escritores como Kafka, John Kennedy Toole y, en este caso, la fotógrafa anónima Vivian Maier. Además de feminista era socialista, crítica de cine y le encantaba el teatro, al que solía ir con chaqueta, sombrero y zapatos de hombre. Tras la cámara, sus retratados se transforman en una manera muy concreta de mirar el mundo: siempre en la calle, los niños son conscientes de la toma, las mujeres aparecen reflejando su añeja cotidianeidad, colmada de miseria, cansancio o resignación.

Los hombres, si están, están en otro plano. Murió humildemente, en una casa cuya renta pagaban los niños a los que cuidó toda su vida. Advertir que Maier vivió en la oscuridad es quizá algo redundante. Pero afirmar rotundamente que su fotografía tiene una sensibilidad, una luz y una fuerza extremas gracias a esa condición extra artística de su autora, no lo es tanto. [LEER MÁS]

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