28 octubre, 2015. Por

Edvard Munch

Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid
El Museo Thyssen madrileño expone los Arquetipos del pintor expresionista Edvard Munch
Edvard Munch

El amor y el odio, el deseo y la angustia, las pasiones y las emociones, son elevados a arquetipos de la vida anímica del hombre moderno o incluso de la propia condición humana de mano de Edvard Munch quien, además de un símbolo universal del desconsuelo y la alienación del hombre moderno fue un creador esencial en la formación de la sensibilidad artística contemporánea. Esta exposición analiza las estrategias artísticas con las que el pintor orientó el espacio hacia una dimensión psicológica y convirtió sus composiciones en una perdurable verdad simbólica que transmite ese sentimiento funesto que tanto caracterizó a los románticos, pero extraído del contexto propio del Romanticismo y llevado a sus últimas consecuencias otorgándole un valor absoluto, como algo de lo que el hombre no se puede liberar, unas fuerzas desconocidas que forman parte de la condición humana.

El arte de Munch es fruto de una peculiar mezcla de tradiciones artísticas, corrientes literarias que le otorgan ese sentido trágico de la vida y de la muerte, propio de toda la literatura escandinava de Ibsen a Strindberg, y por supuesto los mitos de las tierras del norte, para crear toda una mitología de los tiempos modernos con una firme actitud de experimentación. Bebió del impresionismo y el postimpresionismo y se impregnó del trabajo de Manet, Pissarro, Monet, Toulouse-Lautrec y, sobre todo, de Gauguin para luego crear su propio estilo con la misión de modernizar radicalmente el arte y cargarse todas las convenciones. Ello significó llevar la representación de sus imágenes hasta el extremo, salpicando los lienzos de colores, simplificando y estilizando las formas, y buscando nuevas perspectivas y composiciones.

Estas influencias literarias y filosóficas cobran tanta importancia en el artista como las pictóricas. En pocos pintores las fuerzas instintivas e inconscientes han sido tan poderosas y contradictorias como en Munch y al mismo tiempo tan lúcida y valerosa su mirada interior. Hay artistas que se desarrollan en múltiples direcciones y otros siguen siempre la misma ruta, guiados por una fatalidad interior. Munch pertenece a este último tipo. Aunque pintó durante más de sesenta años y su obra es muy extensa, no puede decirse que sea variada. En su evolución se advierten ciertos titubeos y períodos de búsqueda, pero no esos cambios y esas rupturas que nos sorprenden en Picasso y otros artistas modernos. El resultado es una pintura aparentemente sencilla pero que en realidad es técnicamente muy compleja; esta relativa simplicidad estilística contrasta con su complejidad psicológica y espiritual.

Las grandes emociones existenciales tienen un papel central en sus trabajos. Obsesiones como el amor, el deseo, la ansiedad, los celos, la enfermedad o la muerte, y estados de ánimo como la melancolía, la soledad o la sumisión son el centro argumental de estas ochenta obras, muchas de ellas nunca antes expuestas en España, que abarcan toda la larga y prolífica carrera del artista desde sus inicios hasta su muerte y pretenden dar a conocer y facitilar la comprensión de la extensa carrera del noruego prescindiendo de El Grito para evitar estereotipos y situando al espectador en escenarios como la habitación del enfermo, el bosque, el estudio del artista o la costa.

Conceptualmente estamos ante un arte introspectivo, existencialista. Su pintura es el vehículo de su angustia. No en vano recibió la impronta filosófica de Kierkegaard y Nietzsche. Su relación, prematura e incesante, con la enfermedad y la muerte es patente en su obra. Otra de sus inquietudes es su concepción del amor como fuerza destructiva. En un breve ensayo consagrado al pintor, André Breton acertó a dibujar su verdadera genealogía espiritual en unas palabras que quizá puedan servir como lema de esta exposición: “Fiel al espíritu de las grandes interrogaciones sobre el destino humano que marcan sobre las obras de Gauguin y de Van Gogh, nos precipitó en el espectáculo de la vida, en todo lo que esta ofrece de locura y perdición".

Edvard Munch

+ INFO

Nombre exposici�n: Edvard Munch. Arquetipos

Autor: Edvard Munch

Disciplina: Pintura expresionista

D�nde: Museo Thyssen-Bornemisza

Direcci�n: Paseo del Prado, 8, Madrid

Hasta: 17.01

Horario: De domingo a viernes de 10 a 19h.; y sábados de 10 a 21h.

Precio: 11 € (general) y 7 € (reducida)