21 marzo, 2013. Por

Geta Brătescu

MUSAC. León
El espacio físico y mental de Geta Brătescu se expone en España por primera vez en el MUSAC
Geta Brătescu

Cualquier análisis de la obra de Geta Brătescu (Ploiesti, Rumania, 1926) no debería olvidar que, hasta muy avanzada su madurez como artista, vivió y trabajó sin excepción en un país comunista de Europa del Este (no realizó su primer viaje al extranjero hasta la liberación política de 1965 y para entonces contaba ya con casi 40 años). Nunca se adhirió a ningún movimiento de oposición, no se considera víctima de sus circunstancias y tampoco ha profesado ser militante feminista pero no se puede negar que las circunstancias de su aislamiento político -y, por lo tanto, sociocultural- influyeron de una manera u otra en su producción, y que gran parte de sus obras tratan sutil y delicadamente el tema de la feminidad desde el punto de vista de la identidad más que de la reivindicación, como en el caso de Towards White (1975), o donde la propia materialidad del dibujo “tejido” o el collage de retales de la ropa de su madre, respectivamente, aluden a actividades históricamente asociadas a las mujeres como en The Six Working Days of Medea (1977) o Vestiges (1978).

Aunque las carencias provocadas por la desconexión cultural con el panorama artístico exterior son innegables, y se mantuvo voluntariamente al margen de los circuitos del arte oficial, no ocupó un lugar marginal en la escena artística de su época: mantuvo relación con artistas como Ion Grigorescu, Ion Bitzan, Ilie Pavel, Horia Bernea o Silvia Radu, con los que incluso llegó a colaborar en algún caso; además se mezcló en ambientes intelectuales alternativos, como es el caso de la revista Arta, y principalmente Secolul 20 (actualmente llamada Secolul 21 y en la que sigue colaborando como diseñadora gráfica) que, por su carácter ecléctico, satisfacía la curiosidad multidisciplinar de la artista y sus inclinaciones culturales, le puso en contacto con documentación y textos inéditos que, de otro modo, hubieran sido inaccesibles para ella y el público rumano general, dándole la oportunidad de exponer en circuitos que se movían en el límite del arte oficial (más políticamente propagandístico) y el marginalizado (independientes de las instituciones y medios), como la Unión de Artistas Plásticos. Además, y gracias a su especial relación con Augustin Doinaș, redactor jefe de la misma, realizaría una de sus series más importantes: Faust (1981-82), para ilustrar de manera no narrativa la recién traducida novela.

Además, y esta es una de las claves para entender el universo de la artista, este contacto con estos medios de comunicación cultural consolidó y potenció la escritura como parte fundamental e inseparable de su obra y no sólo como teorización y reflexión a posteriori. El texto se convirtió en una herramienta valiosa para contextualizar (aunque nunca llegó a dar especial importancia a los aspectos autobiográficos), expresar y matizar de una manera más compleja y minuciosa su mundo interior: una cuarta dimensión, un verdadero “espacio mental”, complemento imprescindible de ese espacio físico-artístico donde desarrolla su trabajo y que se manifiesta, también, en multitud de formatos: dibujos, collages, objetos, grabados, fotografías, cine experimental, happenings, bordados, etc. Pero, si bien es cierto que podríamos considerar a Brătescu una artista “multimedia” (en el sentido de que los formatos de su obra son variados), su línea de investigación como artista es continua (girando en torno a los mismos temas) aunque evolutiva (sin caer en el estancamiento o en la obsesión, en la autocomplacencia de copiarse o reproducirse a si misma hasta el infinito), y casi siempre ha trabajado conformando “series” de obras sí comparten un formato e incluso un mundo material común.

El MUSAC acoge la primera exposición de la artista rumana en España, gracias a la cual se podrá apreciar la riqueza multidisciplinar y la profundidad intelectual de la artista, además de asentar su figura internacionalmente. La exposición, meticulosamente comisariada por Magda Radu (verdadera anfitriona de la exposición y representante de la artista que es demasiado mayor como para viajar), se desplaza de manera no lineal en el tiempo a lo largo de cuatro salas en las que se pone de manifiesto la importancia que ha tenido el espacio de trabajo, que es una variable más de su universo multidimensional. De ahí que, en la época en la que tuvo que trabajar en una fábrica de calderas por exigencia de la Unión de Artistas Plásticos, realizara una verdadera investigación sobre la forma circular inspirada en las formas de la maquinaria (como la serie The Rule of the Circle, The Rule of the Game de 1985) o, también, fotografiar y representar objetos de la imprenta que visitaba a menudo por su trabajo en la revista Secolul 20, como Athanor (1974) y On-Off Electromagnet (1974). La primera parte contiene múltiples obras que corresponden a la época de finales de los ’70, en la que la artista alquiló un estudio que se convertiría no sólo en el escenario de algunas de sus películas e instalaciones, como Towards White (1975) o Studio (1978), sino en un verdadera extensión de su propio cuerpo: un espacio y una serie de herramientas y objetos con los que fundirse, construir una identidad nueva, como en el caso del pseudo-ready-made Self-Portrait in the Mirror (1985), la instalación abstracta pero llena de memoria y significado No to Violence (1974) o dando vida a objetos inanimados como en The Hand of My Body (1977), en la que, además y como el propio título indica, objetualiza su propia mano al convertirla en un personaje más y someterla a análisis como ya haría en su serie The Hands (1974-76). Y es que, como afirmaría hace poco en una entrevista que concedió Brătescu al MOMA, “The Studio is myself”.

Geta Brătescu

+ INFO

Nombre exposici�n: Geta Brătescu: The Artist's Studios

Autor: Geta Brătescu

Disciplina: Varias disciplinas

D�nde: MUSAC

Direcci�n: Avenida de los Reyes Leoneses, 24. León

Hasta: 29.09

Horario: De martes a viernes de 11 a 14h. y de 17 a 20h.; sábados, domingos y festivos de 11 a 15h. y de 17 a 21h; lunes cerrado

Precio: 5 € (general) y 2 € (reducida)