16 octubre, 2012. Por

Gauguin

Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid
Gauguin nos invita a viajar hacia lo exótico en el Museo Thyssen-Bornemisza
Gauguin

El edén de Gauguin estaba teñido de colores vivos, adornado por una naturaleza exuberante, habitado por poblaciones indígenas de tradiciones puras y ancestrales. El edén de Gauguin estuvo siempre al otro lado del charco. ¿Y dónde se esconde el nuestro? ¿Quizás también esté escondido al otro lado del mar? Gauguin huía de una civilización que despreciaba y que no le entendía, nosotros huimos ahora de un sistema que, más allá de la crisis económica, ha engullido los pocos principios que nos quedaban. Todo se resume en un viaje: un viaje hacia lo desconocido, un viaje en el tiempo, un viaje de huida desconsolada, un viaje interior, un viaje que transforma y modifica definitivamente al ser para bien o para mal. Paul Gauguin encontró en la Polinesia francesa su fuente de inspiración, busco una comunión total con la naturaleza y la plasmó en cada una de sus obras. A su arte lo denominaron primitivo. Volvió al origen, en el que lejos de convencionalismos burgueses, imperaban el respeto por el entorno, la libertad, la autenticidad, los valores más sencillos, los colores, la luz del sol, los placeres cotidianos. Y aunque no siempre vivió feliz ahí, debido al trato denigrante que las autoridades dedicaron a los indígenas y su incesante luchar por defender sus derechos, se refugió en su guarida, en las Islas Marquesas, enfermo, débil y arruinado para luego morir en silencio. Vivió en su época dorada una vida acomodada llegando a exponer entre 1876 y 1886 junto a los grandes impresionistas, compartió una amistad prolífica y tormentosa con Vincent Van Gogh y, avatares de la vida, también le tocaron dos grandes males de la humanidad: la miseria y la enfermedad.

Tras la magistral exposición sobre Hopper, el Museo Thyssen-Bornemisza, lejos de achantarse ante los recortes del ministerio, nos brinda una maravillosa muestra entorno a Gauguin y su viaje hacia lo exótico. La exposición aborda tres cuestiones que van encadenándose e interrelacionándose. La primera, y fundamental, es la figura de Paul Gauguin, cuya huida a Tahití, donde reconquistó el primitivismo por la vía del exotismo, funciona como hilo conductor de todo el recorrido. Sus pinturas icónicas, creadas a través del filtro de Polinesia, no sólo se han convertido en las imágenes más seductoras del arte moderno sino que además ejercieron una influencia esencial en los movimientos artísticos de las primeras décadas del siglo xx, como el fauvismo francés y el expresionismo alemán. La segunda trata del viaje, el viaje como escape de la civilización, que servirá de impulso renovador a la vanguardia, y el viaje como salto atrás a los orígenes, a ese estado edénico, utópico y elemental que anhelaba el primitivismo. La tercera, y última, se refiere a la concepción moderna de lo exótico y sus vinculaciones con la etnografía. Sus mujeres polinesias irradian una luz especial: a ratos tristes, pensativas, distraídas, con actitud desenfadada, pero siempre reservadas. Sus miradas no bastan para traducir el contenido de su alma, algo queda lejos de nuestro alcance. Algo imaterial, intangible, más allá de una mera pincelada. Los paisajes, los animales y los colores de Gauguin son envidiables y no lo digo sólo por el espectacular trabajo de su trazado sino por el lugar en sí, una utopía en la que refugiarse. Rojos, amarillos, naranjas, verdes y azules, colores vivos para cuadros que alimentan el imaginario de sueños inalcanzables, escondites paradisiacos y pueblos de ideología intacta. Viajar junto a Gauguin siempre es un privilegio, no dejen escapar ese pasaje en primera…

* La editorial madrileña Casimiro, haciendo uso extensivo y tangente de los discursos museológicos que surcan la capital, cosa que es muy de agradecer (no va a ser todo cosa de olimpiadas y fútbol), acaba de dejar en librerías uno de sus nuevos volúmenes que dedica precisamente a Paul Gauguin. Se trata de Habladurías de un pintamonas, no sólo un gran título de este pintor furioso enamorado del Pacífico (y de las Islas Marquesas, desde donde lo escribe), sino todo un testimonio de fuerza y músculo creativo. Un pequeño librito prologado -más bien admirado- por Octave Mirbeau, que supone un legado testamental y un manifiesto estético (además de una ligera diatriba a la crítica de su tiempo) y que suponen los últimos escritos de este exiliado en su retiro (en parte también colono, querido y feliz) y de uno de los artistas más singulares del mundo moderno. 

Gauguin

+ INFO

Nombre exposici�n: Gauguin y el viaje a lo exótico

Autor: Paul Gauguin

Disciplina: Pintura

Comisaria: Paloma Alarcó, jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen-Bornemisza.

D�nde: Museo Thyssen-Bornemisza

Direcci�n: Paseo del Prado, 8. Madrid

Hasta: 13.01.13

Horario: Martes a domingo: 10 a 19h. Sábados: 10 a 22h . Último pase una hora antes del cierre.

Precio: General: 10 €. Reducido: 6 €

Venta de entradas: Taquilla, en la web www.museothyssen.org o en el 902 760 511