12 junio, 2018. Por

Poder Latino

A 20 años del disco que cambió el metal moderno latinoamericano, A.N.I.M.A.L. lo trae de gira a España
Poder Latino

Hay grupos que están en el lugar indicado, en el momento preciso. Y hay otros que hacen grandes canciones y enormes discos para que ese lugar y ese momento se abran paso. En el caso de A.N.I.M.A.L. que sucedieron las dos cosas: hacer metal moderno en los años ’90 era un contexto perfecto para que te vaya bien. Pero hacer discos como los que ellos sacaron en aquella década, que invitaban a un cambio de paradigma tanto en lo comercial como en la propuesta artística, discursiva y sonora de la música pesada, es todo mérito de ellos.

“‘Poder Latino’ los acercaba al sonido de iconos de aquella época como Pantera o Biohazard, y aunque la comparación con el Roots de Sepultura era inevitable, se tenía la percepción de que con este disco se abría una página diferente tanto en el metal moderno (o proto-ñu-metal) como en el rock duro latinoamericano, firmando no solo el mejor repertorio de metal latino, con permiso de Sepultura, Soulfly, Ill Niño o Ratos de Porao: sino el más necesario desde un punto de vista sociopolítico”

Cuando Poder Latino (álbum que recuerdan ahora en una gira aniversario que los llevará las próximas semanas días por doce ciudades españolas) vio la luz, el trío argentino era un grupo conocido en el circuito: no los pillaba de primeras eso de meterse a grabar un álbum.

Tras dos ejercicios iniciales en los que confesaban su cercanía con el thrash metal y su pasión por bandas como Motörhead, fue con El nuevo camino del hombre, su tercer álbum, con el que abrirían camino a lo que se comenzó a denominar groove metal, e incluso metal moderno: un sonido que hacía ojitos al trash pero también al hardcore, sin negar el lugar de donde vienen: en este caso, Argentina.

¿El resultado? Su primer salto internacionalista, más de 30.000 copias vendidas, una presentación en el templo del rock argentino, el Estadio Obras Sanitarias, ante 5.000 personas, que comenzaban a interiorizar como nuevos himnos del género canciones como la que daba título al disco, Lejos de casa o Guerra de razas, además de acercarse a iconos del folk-rock argento como León Gieco.

A.N.I.M.A.L. (cuyas siglas responden a Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar: un espíritu de reivindicación de los orígenes que acabaría encontrando su punto álgido en el disco del que os hablamos) eran ya un grupo grande, e incluso se hacía evidente que, tras la separación de Hermética (hasta dos años atrás, la banda más importante del género) y la creación de dos proyectos, Almafuerte y Malón, el trío capitaneado por Andrés Giménez se convertía en el más popular en un momento en el que el heavy metal estaba abriendo otras vías, tras años de estancamiento.

“Ojalá que, en un momento en el que la música latina está resignificando el sonido del pop occidental, una de las bandas que ayudó a cambiar la noción de ‘metal latinoamericano’ vuelva a sacar chapa de ‘poderío latino’ y siente nuevas bases en el género”

Con el precedente de un álbum fundamental para entender las conexiones entre el heavy metal más duro y su conexión con las raíces folclóricas ancestrales como fue el Roots de los brasileños Sepultura un par de años antes, y con Max Cavalera, líder de la banda carioca, en pleno divorcio de sus compañeros; A.N.I.M.A.L. requirieron de sus servicios para su siguiente movimiento, y que se convertiría en el más icónico de su discografía.

Poder Latino daba un paso adelante en lo iniciado en El nuevo camino del hombre, a la vez que los confirmaba como la banda de metal más importante de Argentina y uno de los iconos latinos del metal moderno. Justo en los años del sonido crossover del metal, y de los primeros pasos de lo que en aquellos años se llamaría ñu metal, A.N.I.M.A.L. publicaban un álbum en el que el sonido del thrash metal se fundía con sonoridades propias del folclore latino, guiños al hip-hop rapmetalero, pero también al hardcore y el groove metal.

“‘Poder Latino’ acabaría convirtiéndose en un álbum tan reivindicativo desde un punto de vista político (reivindicaba el sitio para el pueblo latinoamericano, a la vez que clamaba por un mensaje de unidad que hacía efectivo en la representación de sus colaboradores) como sonoro: ese sentir unitario también quedaba representado en estéticas sonoras: rapcore, thrash metal, groove metal, ñu metal, rock alterlatino…”

La producción de Poder Latino los acercaba al sonido de iconos de aquella época como Pantera o Biohazard, y aunque la comparación con el Roots de Sepultura era inevitable (la producción de Max Cavalera, la cercanía en el tiempo y una producción que buscaba puntos comunes entre los orígenes indígenas y el metal modermo lo hacen evidente), en el caso del álbum de los argentinos, se tenía la percepción de que se abría una página diferente tanto en el metal moderno (o proto-ñu-metal) como en el rock duro latinoamericano, firmando no solo el mejor repertorio de metal latino, con permiso de Sepultura, Soulfly, Ill Niño o Ratos de Porão, entre otros, sino también el más necesario desde un punto de vista sociopolítico.

Acabaría convirtiéndose en un álbum tan reivindicativo desde un punto de vista político (reivindicaba el sitio para el pueblo latinoamericano, a la vez que clamaba por un mensaje de unidad que hacía efectivo en la representación de sus colaboradores) como sonoro: ese sentir unitario también quedaba representado en estéticas sonoras: rapcore, thrash metal, groove metal, ñu metal, rock alterlatino…

Contaron con colaboradores ilustres del metal de la época (Robert Trujillo, Jimmy DeGrasso, Chuck Johnson o Christian Olde Wolbers, de bandas como Suicidal Tendencies o Fear Factory, entre otras), tenían hits para la Era MTV (Familia, Dejar de ser o Milagro), sonoridades a Cypress Hill (Loco Pro), reivindicaban la raíz latina indigenista (Latinoamérica o Poder Latino) y prestaron, desde el metal, su mano a iconos combativos como Ice-T (versionan Cop Killer, de su grupo Body Count, una canción que dice cosas que harían que convertirían a Valtonyc en un pequeño corderito), los Ramones (convierten el Strenght to Endure en Fuerza Para Aguantar) y, sobre todo, de la música de autor tradicional argentina, con León Gieco como aliado, de quien consiguieron actualizar (junto a él) la mítica Cinco siglos igual.

Lo que vendría después fue un álbum como Usa toda tu fuerza que no mejoraba los dos anteriores pero que los confirmaban como la banda latina de metal más importante de aquellos años; y unas batallas internas que dejarían a Andrés Giménez reformando la banda: la formación de Carajo por parte del bajista Marcelo Corvalán y el batería Andrés Vilanova convertiría a A.N.I.M.A.L. en el proyecto-ego de un Giménez que, tras dos irregulares álbumes (Animal 6 y Combativo, este último volviendo a contar con Martín Carrizo, batería de la banda en el segundo y tercer álbum, y considerado uno de los mejores baterías argentinos), acabaría claudicando, y formando D-Mente, un proyecto que sí representaba el sonido metalero moderno que quería representar, y con el que estaría cerca de una década.

Luego llegaría el supergrupo De la Tierra (junto al batería de Maná, el bajista de Fabulosos Cadillacs y el guitarrista de Sepultura: aniquilando prejuicios, y motivo por el cual hablamos en su día con Giménez) y el regreso de A.N.I.M.A.L. a los escenarios tres años atrás, ya con D-Mente fuera de juego. De momento, el vocalista y guitarrista argentino, acompañado de Marcelo Castro y Titi Lapolla, solo se atrevió a registrar un álbum en directo, que incluye cuatro temas inéditos.

Con el aniversario de Poder Latino, tiene una bola extra para girar por la nostalgia de la mejor época de su grupo: veremos si tras esta gira, respira algo del mejor momento de la banda para firmar un nuevo ejercicio de estudio con A.N.I.M.A.L. que haga justicia al legado de una de las mejores bandas latinas de metal de la historia. Ojalá que, en un momento en el que la música latina está resignificando el sonido del pop occidental, una de las bandas que ayudó a cambiar la noción de ‘metal latinoamericano’ vuelva a sacar chapa de ‘poderío latino’ y siente nuevas bases en el género.

Gira
15.06: Zamora. Z Live Fest
16.06
: Vigo. La fábrica de chocolate
17.06: Madrid. Sala Cadillac Solitario
20.06: Granada. Planta Baja
21.06: Córdoba. Sala Hangar
22.06: Sevilla. Sala Even
23.06: Málaga. The Hall
30.06: Zaragoza. La ley seca
01.07: Santander. Black Bird
04.07: Barcelona. Sala Monasterio
05.07: Tarragona. Sala Zero
06.07: Albacete. Alterna Fest 6

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