12 septiembre, 2017. Por

Andy Warner

La historia breve de los pequeños objetos cotidianos sin los que no entenderíamos el día a día
Andy Warner

Es fácil imaginar a Andy Warner con el lápiz en la mano, dibujando sus tiras de cómic, en mitad de la Revolución Francesa, en una plantación de algodón en el sur de Estados Unidos a mediados del siglo XIX, o hace unos 6.000 años, en China, cuando la seda estaba a punto de cambiar el comercio mundial. De hecho, parece que ha pasado por todos esos lugares y en muchos otros en este Historias breves de objetos cotidianos. Un repaso a algunos de los artilugios con los que nos topamos diariamente y sin los que nos costaría entender nuestro día a día, como el horno microondas, el inodoro, el café, el lápiz o las latas de cerveza (aquí, a unos les costará más que a otros).

Warner se ha ceñido a objetos con los que tropezamos constantemente, y por ello consigue un efecto reforzado; el de enfrentarnos a lo asombroso de las cosas que nos parecen, a fuerza de verlas, sencillas. Lo cierto es que ninguna lo es; las bolas de billar son un derivado de las originarias, que se fabricaban matando a una enorme cantidad de elefantes, debido a que de sus colmillos se extraía el marfil, aunque no se sabían si eran aptos hasta después de acabar con el paquidermo.

 

De paso, comprobamos que fueron muchas las mujeres que, contra el status quo, pusieron en marcha ideas que fueron después prósperos negocios. Aunque algunas fueran acalladas o engañadas como pago a tamaña desfachatez en un mundo hecho a medida del género masculino. Como Lizzie Magie, inventora del célebre Monopoly, o Sarah Breedlove, una afroamericana de padres esclavos que levantó un imperio con la venta de champú y se convirtió en la primera mujer millonaria hecha a sí misma. A otro afroamericano, Garret Morgan, le debemos el semáforo.

También hay en Historias breves de objetos cotidianos un lugar para los codiciosos, los resentidos y aquellos a los que el éxito ajeno les amargaba la vida. Los Salieri de la electrónica, la industria textil o la alimentaria. A veces contribuyeron a espolear el éxito ajeno y en otras ocasiones a punto estuvieron, con sus malas artes, de cambiar la propia historia.

Andy Warner, que dibuja regularmente en publicaciones como Slate y The Nib, o para UNICEF, ha armado un suculento y divertido libro de historias reales que abunda en fechas, datos y anécdotas tras los que seguir la vida de decenas de inventos y sus inventores, en muchos casos hombres y mujeres con todo en contra, a los que el ingenio les buscó un lugar en los libros de historia.

Andy Warner