2 marzo, 2017. Por

Análisis de sangre azul

Cine mudo del siglo XXI made in Spain
Análisis de sangre azul

Gabriel Velázquez es un director de cine salmantino que ya tiene en su haber cuatro películas: Amateurs, Iceberg, Ártico, las cuáles conforman lo que él llama Trilogía De La Soledad, y la última, Análisis de sangre azul, codirigida con quien hasta ahora ha sido su guionista y montadora habitual, Blanca Torres. Todas ellas acumulan varios premios en festivales tan importantes como Toulouse, Gijón o Berlín. Esta última pudo verse en la pasada edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla y ahora en su estreno en la Cineteca del Matadero de la capital entre el viernes 3 y el jueves 9 de marzo.

España. Siglo XX. Años 30. Un tipo alto, delgado y con barba aparece misteriosamente perdido en plenos Pirineos. El doctor en psiquiatría Pedro Martínez lo encuentra y lo acoge en su centro, el Sanatorio Sardán, donde él mismo se encarga de supervisar sus cuidados y donde lleva a cabo todo tipo de estudios y experimentos con el paciente 000715, apodado “El inglés”, interpretado por el modelo Anders Lindstrom, probablemente el primer extranjero que pisa la zona. Poco a poco, tanto el resto de pacientes, interpretados por el grupo de teatro oscense Arcadia, como el propio psiquiatra, irán conociendo y descubriendo a este singular hombre lleno de misterios y sorpresas.

Esta podría ser una sinopsis de Análisis de sangre azul, con la que la pareja de cineastas han conseguido, de manera notable, crear una película de cine mudo cien por cien. Pero no estoy hablando precisamente de Blancanieves o The Artist, sino de un documental amateur rodado en Super 8 y 16mm, ya que la película que vemos son las filmaciones que el propio Pedro Martínez realizó a “El inglés”: una especie proto-videoblog en el que se registran todo tipo de actividades, normales y extrañas, con las que el psiquiatra pretende poner en pie sus propios y particulares métodos científicos. Puro found footage con todos los errores, degradados, suciedades, cortes y resto de problemas típicos del negativo de la época. Velázquez y Torres han sabido aprovechar la oportunidad para resucitar y cristalizar, de manera sutil, un cine olvidado, el cine de los pioneros, un cine que ellos reivindican desde la inteligencia, la pasión y la honestidad.

Un tiempo y un espacio al que te tele-transportan sin demasiada dificultad. Las imágenes originales se mezclan con imágenes de archivo de documentales rodados por Eugenio Monesma y Luis Cabrera. Podría decirse que es una cinta de aventuras que a su vez es un estudio antropológico y etnográfico de la zona. Hay una relación muy interesante entre arte y psiquiatría, en parte gracias a este doctor, que es algo así como una versión pirenaica de Jean-Martin Charcot, quien se hizo popular por aplicar la fotografía a la investigación de la histeria. Todo está cuidado al detalle, desde los intertítulos hasta las delicadas piezas de piano estilo Erik Satie compuestas por Javier Aquilué. Incluso han hecho una copia en 35mm coloreada a mano, no se puede pedir más…

¿Y no hay reproches, quejas, fallos, etc.? Por supuesto que hay, pero sólo por el hecho de que alguien haya intentado hacer algo así, en estos tiempos, y con estos resultados, no sé, creo que merece la pena no decir según qué cosas.

Análisis de sangre azul