23 mayo, 2017. Por

American Gods

La road serie de las guerras secretas y los seres divinos
American Gods

Creo que apenas es necesario presentar al británico Neil Gaiman (Portchester, 1960). Probablemente, la gran estrella del cómic anglosajón de la década de los 90, tras relevar de forma magistral a Alan Moore en Miracleman, y luego, tras su fichaje para el sello de cómic de autor de DC, Vertigo,  con su famosísima Sandman, un cómic que ha rebasó las fronteras del género, hasta convertirse en un fenómeno social con su combinación de fantasía y su terror gótico y su amplísima mitología. A finales del  siglo XX, sin abandonar del todo el mundo del cómic, Gaiman se pasó a la literatura. Sus primeras novelas, Stardust y Neverwhere tuvieron una buena recepción, pero, sin duda, su gran hito, ahora trasladado a televisión, fue American Gods, una obra multipremiada –se llevó el Premio Hugo, el Locus y el Nébula, entre otros-, y se convirtió inmediatamente en un best-seller. Gaiman publicaría en 2005 una continuación independiente (Los hijos de Anansi); y ahora llega la versión televisiva.

“American Gods contiene todos los ingredientes que explican la inmensa popularidad de las ficciones de Gaiman: una capacidad para mezclar diversos géneros y crear personajes tan diversos como misteriosos y/o empáticos, un don natural de fabulista para idear argumentos complejos y atractivos”

 

American Gods no es la primera adaptación audiovisual de Neil Gaiman. Antes de ella, Neverwhere fue llevada a la televisión en Gran Bretaña y hemos podido ver dos estimables películas basadas en sus historias juveniles, Stardust (2007) de Matthew Vaughn y Los mundos de Coraline, de Henry Selick. Y, por supuesto, su célebre Sandman se ha convertido en uno de esos proyectos imposibles que rondan durante años, incluso décadas, los estudios de Hollywood y que, hasta el momento que finalmente se materializan, no sabemos si de verdad alguna vez se llevarán a la realidad.

De momento, tenemos American Gods, y contiene todos los ingredientes que explican la inmensa popularidad de las ficciones de Gaiman: una capacidad para mezclar diversos géneros y crear personajes tan diversos como misteriosos y/o empáticos, un don natural de fabulista para idear argumentos  complejos y atractivos.

LA SERIE POR DELANTE DE LAS CÁMARAS

American Gods es, por un lado, una road serie que recorre las geografías urbanas y los paisajes de Norteamérica; y, por otro, el relato de una guerra secreta, cuyos contendientes son seres… divinos, en algunos casos de una antigüedad milenaria y en otros digamos que rabiosamente contemporáneos. Pero tiene un protagonista muy humano: Shadow Moon (Ricky Whittle, que al principio, parece un poco leve, a pesar de su presencia física, como protagonista, aunque a medida que van pasando los capítulos se va ganando el aprecio de los espectadores), un ex convicto que es liberado de prisión para encontrar su universo personal destruido; su amada esposa ha muerto en un trágico accidente pocos días antes.

“Por un lado, se trata de una road serie que recorre las geografías urbanas y los paisajes de Norteamérica; y por el otro, el relato de una guerra secreta, cuyos contendientes son seres… divinos”

 

Sin ningún asidero ni lugar al que regresar, es reclutado por un individuo socarrón, con oscuras intenciones, llamado Sr. Miércoles (un genial, desatado, Ian McShane, en su segundo gran papel para televisión tras Deadwood). Su objetivo es que Shadow lo ayude a reclutar a diversos personajes que viven en distintos puntos de Norteamérica para… algo que descubriremos más adelante. Entre las andanzas y aventuras de la curiosa pareja, Gaiman incluye un buen número de deliciosos interludios, dedicados a mostrar cómo los viejos dioses de Europa y África llegan al Nuevo Mundo y su vida actual en los tecnificados Estados Unidos del presente.

LA SERIE POR DETRÁS DE LAS CÁMARAS

Al frente, tenemos a dos experimentados creadores televisivos, Michael Green (Smallville, Héroes), y Bryan Fuller (Criando Malvas, Hannibal), con Gaiman dando su sello de aprobación al proyecto desde el puesto de productor ejecutivo. La serie, que llega a España de la mano de Amazon TV, se emite por Starz, un canal por cable que, sin alcanzar el poder y la fama de la HBO, Netflix o AMC, ha seguido una clara trayectoria ascendente en los últimos años, con productos cada vez más ambiciosos.

Una de las señas de identidad de Starz –un canal que se dirige sobre todo hacia un público masculino adulto- es que sus series suelen incluir un fuerte contenido sexual o dosis generosas de violencia o ambas cosas, algo visible en sus series originales, como Magic City, Spartacus, Boss o la que era, hasta la fecha, su creación más interesante y prestigiosa, The Girlfriend Experience.

Lo cual es perceptible en American Gods, quizás en exceso en el primer capítulo, donde los litros de sangre digital corren con una generosidad tal vez excesiva, lo que, junto a un tono dubitativo, y un cierto énfasis en la espectacularidad visual por encima del desarrollo de la historia, nos llevó a temer que la obra de Gaiman no hubiera sido tratada con justicia. Un temor que podemos desechar tras ver el segundo y tercer episodio, donde sin renunciar al poderío estético, se comienza a desplegar ante nosotros la trama y los personajes van adquiriendo un mayor interés y se hacen más cercanos.

Creo que, si acompañados al Sr. Luna y al Sr. Miércoles en su odisea a través de las carreteras y los aeropuertos de Estados Unidos no nos vamos a arrepentir.

American Gods