12 abril, 2017. Por

Akram Zaatari

Una reflexión sobre la condición de la fotografía
Akram Zaatari

El deseo de coleccionar es tan antiguo como el ser humano; va implícito a nuestra necesidad innata de tener y conservar cosas, pero además en el caso de la fotografía, este deseo va más allá. La fotografía es un objeto, un documento con valor estético y material, pero también es memoria. Nos ayudan a obtener una arqueología histórica de nuestro pasado y reubicarlo en nuestro presente. Esto es precisamente lo que lleva haciendo el artista libanés Akram Zaatari desde 1997, momento en el que creó junto a otros artistas la Arab Image Foundation; un centro dedicado al estudio de la fotografía y las prácticas del coleccionismo, la preservación y la divulgación de imágenes que generara nuevos debates críticos, proyectos y producciones. Ahora el MACBA recoge este titánico trabajo de archivo hasta el 25 de septiembre en la exposición Akram Zaatari. Contra la fotografía. Historia anotada de la Arab Image Foundation, en la que, lejos de ofrecer un mero relato histórico de los veinte años de la AIF, se centra en la particular visión de un artista decidido a crear de una colección en expansión en la que se unen dos prácticas de archivo: la institucional y la artística.

Autor de más de 30 videos y videoinstalaciones, Zaatari forma parte de una interesante generación de artistas que surgió en el Líbano en la década de los noventa tras finalizar la guerra civil que sufrió durante más de quince años. Y aunque es cierto que este grupo se ha centrado en representar el conflicto, la identidad y la memoria del país, esta exposición trata de abordar la obra del libanés desde otros puntos de vista, intentando realizar una reflexión subjetiva sobre la AIF y su evolución desde una perspectiva arqueológica, como una excavación que aborda la institución como un todo, incorporando colecciones específicas y objetos fotográficos que incluso pueden mostrar signos de desgaste y de destrucción.

Lo que el propio artista denomina “emergencias fotográficas” constituyen el eje de esta exposición. Se trata de enigmáticos objetos que muestran la estela del pasado y representan momentos clave en la vida de las personas. A veces cuidadosamente conservadas, otras veces casi deshechas, las fotografías tienen la capacidad de provocar todo tipo de emociones en quien las mira. Zaatari utiliza imágenes y documentos para examinar los conceptos de deseo, búsqueda, memoria y vigilancia, así como la producción y circulación de imágenes en tiempos de guerra a manos de los medios de comunicación.

Las imágenes no son objetos inertes, a pesar de que pueden parecerlo. Es posible que un inicio capturen un instante, pero también se transforman con el paso del tiempo, ya sea físicamente o cambiando la percepción que tenemos de ellas. El deseo de poseer esas imágenes vivas, de buscarlas y coleccionarlas, así como los procesos y estrategias de transformación del cuerpo en imagen son el leitmotiv de Zaatari, que además de explorar la sexualidad masculina mediante confesiones de hombres homosexuales, los cambios en la relación entre sujeto y comunidad o la resistencia nacional y religiosa, estudió muy en particular, la obra del fotógrafo libanés Hashem “el Madani” como un registro de las relaciones sociales, y es que era común en el Líbano la recreación de escenas de películas como una pelea o un beso siempre que se tratara de un beso entre personas del mismo sexo, trasgrediendo las rígidas normas sociales.

El impresionante estudio de “el Madani”, un tesoro recogido por Zaatari que se llamaba Shehrezade, constaba de más de medio millón de provocativas imágenes que retrataban al 90% de la población de Sidón. Zaatari recupera de este modo la interpretación del uso del estudio fotográfico como espacio de intimidad, como un lugar que crea una especia de fisonomía colectiva de un lugar, y evidencia a través del orden y el análisis de estas imágenes, los gestos, estereotipos, transgresiones etc. que salen a la luz a través de este medio. Porque como decía el propio Madani: “Lo que estoy haciendo es escribir la historia, o rellenar lagunas de la historia, mediante el uso de documentos fotográficos”.

Akram Zaatari