13 noviembre, 2018. Por

Quédate siempre ahí

Martí Perarnau IV se queda más solo que nunca (y está bien)
Quédate siempre ahí

Hace un par de años, imbuido por la influencia de autores tan indescifrables como Beck, Martí Perarnau IV y sus compinches se adentraron en Pidiendo en las puertas del infierno, uno de nuestros discos favoritos de 2016, en una forma absolutamente personal de hacer rock and roll.

Entonces, Mucho parecía abrir un melón que no dependía de melodías automáticas, que estiraba las frases hasta encontrar armonías en otros lugares, que desarrollaba textos entre protestones, apocalípticos, sarcásticos y místicos. No había vuelta atrás: Perarnau tenía que quedarse en ese sitio.

Ahí te quedas, Perarnau, podría ser un mensaje nuestro hacia él en plan bien; y también un críptico y dual mensaje de él a sí mismo, pero así ha sido: el que era el líder de Mucho se convierte, literalmente, en Mucho. Y es que se ha quedado solo, pero, ¿y qué?

El single que nos introduce en el universo sonoro y discursivo del que será su cuarto álbum largo con Mucho (y su primero como Mucho) juega con todos esos juegos de sombras: la desidia generacional que se moviliza solo a través de una pantalla, la soledad del compositor en plena era de la individualidad, pero también la soledad a la que se enfrenta en el proyecto.

El álbum estará autoeditado por él mismo; pero Mucho pasa a formar parte del róster de Pink House Management, agencia que tiene algunos de los artistas más cotizados del circuito, como Maika Makovski, Rayden o Zahara, con la que Perarnau colabora habitualmente; hasta tal punto que Hoy la bestia cena en casa tiene mucho de él no solo en lo compositivo, sino también en el videoclip, que protagoniza el propio Martí con la actriz Macarena García.

Quédate siempre ahí