24 abril, 2018. Por

Agustín Cascales

Periodista, DJ, fan e influencer: hablamos con Agustín Gómez Cascales
Agustín Cascales

A veces las cosas son como son, y pase el tiempo que pase, aquello que vivió un joven de pueblo en los ochenta, sigue siendo lo que hoy, en 2018, viven aún muchos y muchas jóvenes. Y es que desgraciadamente, aún sigue siendo un horror crecer siendo distinto según dónde vivas. Es que España va de moderna, pero España no es moderna.

Por eso, sigue siendo un drama de todos que tantos tengan que huir de su entorno, conscientes de una sociedad que no los acepta por ser distintos, que los rechaza u oprime por expresar su persona y que, incapaces de cambiar esta realidad, se vean relegados –y empujados- a lanzarse a la aventura de vivir en las grandes ciudades. Este periplo y/o génesis es común en la mayoría de homosexuales de España. Jóvenes y no tan jóvenes.

Esta historia es protagonizada por Agustín Cascales, periodista, DJ, music consultant y lo que le eches encima o se proponga. Porque desde que voló del nido con unos tiernos 15 añitos para estudiar en Estados Unidos, Cascales no ha hecho más que labrarse un futuro que lo ha llevado a ser elegido en varias ocasiones como uno de los homosexuales más influyentes de España. ¿Y qué necesita una persona para reunir tanta influencia real? ¿qué hace con el poder que eso le otorga? Eso mismo me preguntaba yo y por eso me reuní con él en un garito del barrio madrileño de Lavapiés, que bien podría estar congelado en el tiempo.

“Yo no pertenezco a ningún colectivo ni asociación política. Trabajo en una revista LGTBI, pero que no está centrada en activismo tampoco”

Empezamos por algo aparentemente sencillo. ¿Quién eres? Si buscamos tu nombre en Google, aparece multitud de información acerca de varias facetas tuyas. Periodista, DJ, entrevistador…

Creo que cuando me creé el perfil de Twitter lo pensé y puse “Periodista, DJ y fan”. Realmente lo pienso y yo creo que eso me define bastante bien. Fan de todo lo que me gusta. Como tengo tanto interés por tantas cosas, he tenido la suerte de que he conseguido combinar mi trabajo con todo aquello que me gusta descubrir, escuchar o de lo que me gusta hablar. Yo, que crecí en un pueblo de Alicante, en Orihuela, en la época en la que no había internet, le agradezco al periodismo que me enseñó tantas cosas y me influyó tanto…

¿Y a quién citarías como influencia temprana?

Pues realmente empecé con Los 40 con la música popular y Rockdelux. Yo recuerdo Los 40 de cuando yo crecía, que estrenaba cosas que son absolutamente impensables hoy día. Desde el último disco de Prince, que no te imaginas que si existiera aún hoy día, que sonara su música en Los 40. Y en aquella época, era la cadena que estrenaba sus discos.

¿Es Prince uno de tus mayores referentes?

Es el máximo. De hecho, soy muy pesado con la gente que me conoce. A nivel de filosofía de vida… pues era un señor que se ponía tacones, se pintaba la cara, hablaba de religión y sexo a la vez, como si fuera algo que estuviera mezclado. Me pilló en el momento justo en el que estás absorbiendo todo. Yo creo que siempre encuentras a alguien como que te habla a ti y en mi caso fue él. Fue la persona que me enseñó que la ambigüedad sexual era maravillosa para jugar con ella, y a que no tenías que definirte sexualmente si no querías, o sí.

“A nivel de filosofía de vida… Prince era un señor que se ponía tacones, se pintaba la cara, hablaba de religión y sexo a la vez, como si fuera algo que estuviera mezclado. Fue la persona que me enseñó que la ambigüedad sexual era maravillosa para jugar con ella, y a que no tenías que definirte sexualmente si no querías, o sí”

Claro, creciendo en un pueblo como adolescente…yo mismo he crecido en un pueblo y sabemos la presión que supone, con la mentalidad de un lugar tan cerrado. Especialmente, para un joven que está descubriendo su persona, su sexualidad…definitivamente, su lugar en el mundo, debe de ser muy difícil.

Claro. Mi historia es esa: la de un chico que se sentía aislado en un pueblo y que se sentía absolutamente solo. Su única manera de escapar era ir al cine, leer, escuchar música… Yo a los 15 me escapé. Conseguí una beca para irme a Estados Unidos a estudiar un año y terminar el instituto allí. Luego lo pienso y me sorprende. Yo iba adelantado un año en el instituto y me fui siendo muy, muy niño, a la aventura. Más tarde pensé: “qué bruto fui”. Ahora mi relación con el pueblo ha cambiado. Ahora vuelvo y veo a toda esa gente que se burlaba de mí, que se ha quedado en esa mediocre vida de pueblo, con la mente cerrada. Y quien me conoce allí, me mira con cierta admiración y cierto respeto.

Y tú, ¿qué le dirías a un joven que está descubriéndose a sí mismo, y que tiene algún tipo de inquietud como las que tú tenías?

Pues que si sientes que ahí no perteneces, vete. No merece la pena luchar contra la mentalidad de un pueblo cerrado de mente. Al menos español. Es una batalla perdida. Pienso, por ejemplo, cuando hablo con Jedet sobre este asunto, y él también vuelve y está con su familia, porque se vino a Madrid a vivir y a hacer su lucha. Yo creo que en esos pueblos, terminas predicando en el desierto. No le veo sentido. Cuando se te queda pequeño algo, vete. No es una escapada, es crear tu propia vida. Yo lo hice, me fui a Estados Unidos y tuve que madurar siendo un niño.

De todas maneras, yo creo que en esta sociedad, mientras más globalizada está, más pasan este tipo de cosas. Sigue pasando que quien se sale un poco de la estela marcada y viste distinto, piensa distinto o actúa distinto, se convierte en target.

Yo flipo con esto, y ahora lo pienso con el fenómeno OT. Que todo el rato tenga que estar repitiendo el mensaje de “sé tú mismo”, cuando yo pienso que ese mensaje es lo normal. Me parece guay que ese impacto mediático se utilice para lanzar ese mensaje a tanta gente adolescente, pero flipo con que ese mensaje siga siendo el que tenemos que lanzarle a la gente.

“Mi historia es la de un chico que se sentía aislado en un pueblo y que se sentía absolutamente solo. Su única manera de escapar era ir al cine, leer, escuchar música…”

Estoy de acuerdo, pero, ¿no crees que está generando a veces un efecto opuesto? Que el bombardeo continuo de un mensaje genera, en vez de la aceptación, el rechazo.

Yo creo que depende de cómo lances el mensaje. En OT lanzan el mensaje de una forma muy infantil y muy Disney. Me encanta que niños que se presentan a ese programa destilan esa inocencia. Lo que han transmitido, por mucho que hubieran querido hacerlo, no hubieran podido hacerlo tan bien como lo han conseguido.

Cambiando de tema un poco. Si buscamos tu nombre en Google, llama la atención que hayas sido citado en varias ocasiones por periódicos estatales como uno de los homosexuales más influyentes del país. ¿Te sorprende? ¿cómo crees que ejerces esa influencia?

Inconscientemente. Realmente, lo pienso así. Yo nunca me he sentido activista, y hay gente que me lo ha reprochado muchas veces. Yo siento que mi activismo es social y cultural, incluso de ocio. Activismo de la noche, a través de la música. Todo eso sigue estando mal visto. Lo ven como “el mundo marica que sigue tan cerrado en sí mismo y en drogas”. Yo siento que no. Ahí se predica también y me han criticado por no ejercer un activismo político.

Por ejemplo, yo me veo en esa lista y yo no pertenezco a ningún colectivo ni asociación política. Trabajo en una revista LGTBI, pero que no está centrada en activismo tampoco. De pronto pienso que, si me reconocen lo que hago, que es lo que me gusta, y eso tiene un impacto positivo en la comunidad LGTBI, me hace sentirme muy feliz.

¿Qué piensas de Madrid como capital cultural? Citando tu anglofilia y obsesión por capitales a nivel cultural como Londres o Nueva York, ¿qué opinión te merece la cultura en estos momentos?

Pues me da pena que veo llegar a nuevas generaciones que pueden dar un impulso a este país y que se les ven con ganas y que luego, el deseo de prosperar en redes sociales, el crearte un personaje antes que una obra propia, les está haciendo empequeñecerse mucho.

“Ahora mi relación con mi pueblo [Orihuela, Alicante] ha cambiado. Ahora vuelvo y veo a toda esa gente que se burlaba de mí, que se ha quedado en esa mediocre vida de pueblo, con la mente cerrada. Y quien me conoce allí, me mira con cierta admiración y cierto respeto”

[Cascales comenzó su andadura periodística traduciendo en el mundo del cine, para dar un salto como redactor en revistas de temática LGTBI como Rainbow o Zero y acabar en Shangay, donde actualmente trabaja como redactor jefe. En ella, ha vivido la explosión mediática y cultural en sus páginas, cubriendo cada vez más contenidos de diversa temática y expresión. Achaca el éxito de la revista a una filosofía de comunicación muy accesible, transmitiendo cultura. Su obsesión ha sido apostar por artistas de la escena underground y contribuir a difundir cultura independientemente de su factor comercial.]

Tras toda esta evolución y casi dos décadas al frente del medio en el que trabajas, ¿qué crees que supone actualmente Shangay para los lectores? Achacas parte de su éxito al gran número de famosos, internacionales y nacionales que aparecen en su contenido digital y físico. Pero ahora, quiero que seas crítico y respondas a la enorme diferencia que supone el contenido digital de la revista del físico. Actualmente, muchos medios recurren al llamado “clickbait”/gancho para que los lectores cliqueen en sus noticias digitales y generen visitas. El problema surge cuando el contenido degenera y empobrece a costa de visitas. ¿No crees que eso se traduce en cierta medida en una condena al famoso dicho “pan para hoy y hambre para mañana?

Es precisamente en lo que estamos trabajando ahora a nivel digital. Hemos apostado por eso, como tantos otros: por una necesidad de tráfico, debido en parte a la juventud de nuestro medio en formato digital. Cuando empezó la web, se pensaba que en unos años el formato en físico de nuestra revista y de la gran mayoría habrían desaparecido. La realidad ha demostrado que no. Y, tras hablarlo con colegas de otros medios, seguimos pensando que un medio no puede vivir exclusivamente de su web, salvo que seas el New York Times.

Me sorprende el mensaje que recibo de niños de 20 años que me comentan que están deseando que llegue el día en que la revista la distribuyen por su facultad.

Pero a nivel digital, hicisteis una clara apuesta por generar tráfico en la web utilizando noticias protagonizadas por penes. ¿Cómo lo veis esto? ¿No creéis que vuestros lectores se pueden distanciar de vosotros?

Se hizo una apuesta muy descarada por ese clickbait en base a penes, porque era lo que daba la sensación de que funcionaba a nivel digital. Vamos a intentar hacer una transición hacia esos contenidos de calidad por los que siempre hemos apostado en papel. Pero claro, yo por ejemplo publico contenidos de calidad que al día siguiente no han recibido apenas visitas.

“Cuando empezó la web, se pensaba que en unos años el formato en físico de Shangay y de la gran mayoría habrían desaparecido. La realidad ha demostrado que no. Y, tras hablarlo con colegas de otros medios, seguimos pensando que un medio no puede vivir exclusivamente de su web, salvo que seas el New York Times

Pero claro, si lleváis un tiempo apostando por un contenido sexual y vuestro tráfico se caracteriza por buscar eso, claramente no van a estar interesados en contenido intelectual. Hay que educar con un medio también. Si educas a tu tráfico con “penes”, tu tráfico buscará eso y no otro contenido.

Estamos en ese momento. Al final generamos tipos de lectores, los que buscan el contenido de papel y otro es el digital. La apuesta de este año es intentar reconducir el mal generado por esa apuesta descarada por sexo. No va a ser fácil, pero es el reto.

Ahora me gustaría que enviaras un mensaje a todos esos usuarios que critican ese contenido. ¿Qué les dirías?

Les pediría una oportunidad a la versión digital del medio. Yo no me siento identificado con ese contenido. Somos muy conscientes de que no llegamos al público que queremos llegar cuando sacamos un contenido de una entrevista de calidad.

Puede que ese público ya haya relacionado vuestro contenido a ese monotemática sexual.

Te aseguro que ese público que no está interesado en esa temática, tampoco entra cuando el contenido que se sube es de calidad informativa. De todas maneras, somos muy conscientes de ese daño generado y del pan que comentabas para hoy, que ya es de ayer y hambre de mañana, siendo ya hoy. Estamos trabajando en esto.

“[En Shangay] se hizo una apuesta muy descarada por ese clickbait en base a penes, porque era lo que daba la sensación de que funcionaba a nivel digital. Vamos a intentar hacer una transición hacia esos contenidos de calidad por los que siempre hemos apostado en papel. Pero yo publico contenidos de calidad que al día siguiente no han recibido apenas visitas”

Cambiando de temática, ¿qué opinión te merece el mundo influencer y cómo ves su futuro?

Es difícil opinar así, en abstracto, pero creo que tiene mucho futuro y salud. Sólo estoy confiando en que pase pronto el proceso de selección natural en el que sólo queden los que realmente sean buenos en lo suyo. Me da igual que sólo queden los que van a vender ropa para adolescentes, pero es evidente que hay muchos que son muy buenos haciendo eso.

Luego, también los hay que quieren hacer activismo y son muy buenos en eso. Es una profesión que ha llegado para quedarse y no creo que vaya a desaparecer. Es una profesión totalmente respetable, como cualquier otra. Es una manera nueva de comunicar.

Y si tienes que recomendar algún influencer, ¿Quién sería y por qué?

Muy difícil. Soy muy poco yo de seguir a influencers, aún así. Aun así, ahora mismo el único que a mí me llega por su forma de comunicar y por el mensaje que tiene, es Jedet.

“[La de influencer] es una profesión que ha llegado para quedarse y no creo que vaya a desaparecer. Es una manera nueva de comunicar”

King Jedet, ¿no? ¿Y por qué?

Primero, por su defensa ferviente de aquello en lo que cree. Él cree en sí mismo, en su necesidad de un cambio físico y en que él puede ser quien quiere ser. Me parece que es una persona bruta en ocasiones, que si tiene que vender algo en ocasiones, lo hace, pero te lo dice. Si quiere mostrarse en la cama hecho un cuadro, lo hace. Es decir, ya que te que te expones, él se expone con todas las de la ley. No sale siempre mona, con la peluca y maquillada. Noto una honestidad en su discurso y en él, que es lo que me tiene atrapado.

¿Qué te parecería Jedet de Ministrx de Cultura? – #JedetMinistrodeCultura

Esa Ministra de Cultura sería maravilloso. Imagínate.

[La cerveza fluía en las distintas mesas de Bodegas Máximo, rodeados de mesas y luz tenue y cálida. Con música de ambiente, azulejo y barra de metal, Cascales me cuenta su faceta como DJ, cada vez más reconocida, empezó con el pseudónimo de Damien DJ, en honor al personaje de La Profecía y fue para pinchar en una de las míticas fiestas de Halloween que hace Fangoria. Ha recibido formación en el conservatorio y ha estudiado instrumentos como el violín y la guitarra, e incluso ha formado parte de un coro religioso. Agustín Cascales quería saber de todo e iba adquiriendo todo el conocimiento musical que estaba a su alcance. Pinchaba en fiestas de amigos y gracias a una amistad con Fangoria, empezó su carrera. También pinchaba para el club nocturno de Shangay y de forma orgánica se fue forjando una profesión de la que se siente orgulloso actualmente.

Actualmente, su currículum como DJ es kilométrico y ha llegado a formar parte de festivales como Sónar o el FIB y ha puesto música también para eventos como los Premios Goya o la edición del World Gay Pride a su paso por Madrid en 2017. Con una mente olvidadiza, de seguro a raíz de los múltiples trabajos que mantiene, dice no recordar muchos de los sitios donde ha podido pinchar y me confiesa que se lamenta no haber documentado con más precisión los inicios de su carrera como DJ.

De su faceta de music consultant, con la que ha trabajado para marcas como Nike o Tommy Hilfiger, destaca la creatividad que le supone crear música ambiental a través de distintos sonidos mundanos. Creando atmósferas sonoras abstractas para desfiles que amenizan los eventos y le suponen una escapada de su zona de confort, que reta su imaginación y su ímpetu por superarse profesionalmente en cada nueva empresa que acomete. Ha pinchado para los eventos cinematográficos de Her, película dirigida por Spike Jonze, o la española Mentiras y Gordas.]

Rescato el concepto de ‘camaleón’, que he mencionado en varias ocasiones en nuestra  conversación y asemejo la capacidad de mimetizarse con el entorno del animal con la facilidad que pareces tener para cambiar de registro profesional. ¿Cómo te preparas una sesión de estas características?

Nunca lo había pensado así, pero sí, tienes razón. Las sesiones nunca me las preparo al 100 %, ya que pienso que tienes que interactuar con la gente y adaptarte. Tienes que analizar si lo que estás pinchando gusta o no y para eso sí tengo un sexto sentido.

Si te piden una canción, ¿la pones?

Si creo que va a funcionar, sí.

 “Hay música que los gays nos apropiamos y consideramos como gay. Pero no existe ‘música gay’ como tal”

¿Y si no? ¿te inventas una excusa?

Sí, o sonrío. Ahora la gente es un mucho más maleducada que antes. Ahora la gente no te pide, exige y te hace de menos. En todo momento, parten de la base que saben más que tú. Se creen que porque ellos tienen playlists, saben más y la profesión termina por no valorarse.

[Durante unos momentos, la conversación pasa a su faceta como creador y diseñador de la marca Bling!, una fiesta que muda de salas entre Razzmatazz en Barcelona y distintas salas en Madrid, en la que predomina la música negra, gran pasión de Cascales como fan y como DJ]

El origen de esta fiesta surge a raíz de no poder disfrutar de esta música en sus sesiones para salas gay y al acudir a entornos heterosexuales sufrir un claro rechazo y homofobia hacia él y su círculo de amigos. Armándose de valor y valentía, decide fundar Bling! Como concepto de fiesta protagonizada por la música con la que disfruta y orientada a atraer público gay friendly, donde todos y todas tengan cabida y puedan convivir en armonía y disfrutar de la música, en última instancia, lo verdaderamente importante en un evento de esas características]

Y ahora te pregunto algo completamente alejado. ¿Crees que hay música “gay”?

No. Hay música que los gays nos apropiamos y consideramos como gay. Pero no existe ‘música gay’ como tal.

“Cuando se te queda pequeño algo, vete. No es una escapada, es crear tu propia vida”

¿Cuál es la experiencia como DJ que recuerdas con más cariño ahora mismo?

Pues pedí hacer una fiesta Bling! para el World Gay Pride y me concedieron una noche en Plaza de España, asociada a Bling! pero con otro nombre. El escenario se llamaba Urban and Pop y conseguí llevar a artistas trapperas como La Zowi o Miss Nina a cantar, también Nathy Peluso. Luego pinché yo y cerró La Prohibida. Trasladamos una fiesta para 300 o 400 personas a casi 10.000. De hecho, la semana que viene se estrena un documental que se llama The Best Day of my Life, hecho por Fernando González Molina, que documenta la vida de personas extranjeras que vienen al World Pride y en él aparece mi sesión. No me lo puedo creer y me hace mucha ilusión.

[Esta es parte de la historia de un niño que siempre quiso ser negra, que se emocionaba e inspiraba por la cultura de una raza que ha luchado y sigue por empoderarse en un mundo que las margina por partida doble. Por mujer y por negra. Con esa conexión ha vivido siempre Cascales, inspirado por Prince y su rechazo a ser clasificado por una sociedad con manía de encasillarlo todo y que termina nuestra conversación declarándose aún fan de todo de lo que siempre fue.

Como despedida, le pregunto que a quién le queda por entrevistar. Entre risas, me confiesa que no pudo entrevistar a Michael Jackson ni a Prince y que no quiere jubilarse sin entrevistar a Madonna, por el icono y símbolo que representa en la música y a Rihanna como figura del presente]

Agustín Cascales