27 junio, 2018. Por

Absolutamente Heather

El creador de ‘Mad Men’ y guionista de ‘Los Soprano’ publica su primera novela corta
Absolutamente Heather

Absolutamente Heather es la primera novela de su autor. Y es un debut bastante inexplicable. No ha sido publicada, como suele suceder con los autores nóveles, por una editorial pequeña; de hecho ha sido traducida inmediatamente a un montón de lenguas y editada en un medio mundo. En España llega de la mano de la prestigiosa Seix Barral, y ha merecido una considerable promoción.

Es una novela muy, muy breve (casi merece la definición de relato largo). En un par de horas se puede leer sin dificultades. Si restamos zarandajas, hojas en blanco y rellenos variados, no pasa de ciento cuarenta páginas en letra muy gorda, a prueba de miopes. A una escala normal, debe andar por no más de cincuenta folios.

Nada más abrir el libro, hallamos una página donde un montón de gente famosa (James Ellroy, Michael Chabon, Nick Cave, y un largo etc.) afirma que el exiguo libro que nos disponemos a leer “le ha volado la cabeza”, que es la hostia de fascinante, que resulta hipnótico… Si vamos al final, nos encontramos con algo aún más desconcertante: cuatro interminables páginas de agradecimientos a muchísima gente y variopintas instituciones por su valiosísimo apoyo, incluyendo a una “colonia de escritores”, donde el autor se refugió del mundanal ruido para soluciona sus cuitas literarias, y aproximadamente sus cuarenta “primeros lectores” que le dieron mil utilísimos consejos; a continuación, cita a otra pequeña muchedumbre de trabajadores editoriales que hicieron todo lo posible por “mejorar este libro”, a toda su extensa familia y llega hasta una “asistente de escriturra” (¿?).

“Descontando las implicaciones del nombre de su autor, es una novela corta curiosa, a medio camino entre una sátira social nihilista y una intriga estilo Patricia Highsmith, frustrada por un final muy decepcionante: es un libro que no te molesta mientras lo lees, pero del que te olvidas con una pasmosa facilidad”

Vaya tela. Toda esta exhibición de mercadotecnia editorial se explica porque su autor es Matthew Weiner (1965), el creador de Mad Men, una de las mejores series de televisión de todos los tiempos (y eso tras ser uno de los principales guionistas de Los Soprano: palabras mayores). Lo que nos relata es una historia paralela, situada en los dos extremos de la sociedad, de la gran urbe de Nueva York. Por un lado, en Manhattan, un matrimonio de clase alta, el de Mark y Karen Breakstone, que sobrevive a la falta de atracción sexual, de la más mínima pasión, a los fracasos profesionales, al tedio y a la falta de interés mutuo. Los mantienen unidos dos factores mucho más importantes: en primer lugar, el dinero –y el bienestar que garantiza-; y el segundo, el amor de ambos por su hija Heather, una joven agradable, guapa, inteligente, ingenua y vagamente progresista (al menos es capaz de advertir que existen los más desfavorecidos de la sociedad, algo que sus progenitores no son capaces de hacer en absoluto).

Portada del libro

Y por el otro lado, tenemos a Robert, Bobby, que nace en New Jersey, hijo de una heroinómana. Un precoz psicópata –con una caracterización simplista- que, tras una estancia en prisión, empieza a trabajar como obrero de la construcción, reparando el edificio en el que reside Heather con sus padres. Inmediatamente, se fija en la muchacha; comienza a acecharla, pero Mark no tarda en darse cuenta que pasa algo malo.

Absolutamente Heather, descontando las implicaciones del nombre de su autor, es una novela corta curiosa, a medio camino entre una sátira social nihilista y una intriga estilo Patricia Highsmith, frustrada por un final muy decepcionante. Está escrita con una prosa neutra y precisa (uno sospecha que tal vez su origen es un guión desechado), legible, pero poco remarcable. Es un libro que no te molesta mientras lo lees, pero del que te olvidas con una pasmosa facilidad. Como la obra magistral que prometen las entusiastas recomendaciones, es una absoluta estafa.

Absolutamente Heather